Pensamiento Breve 114

Tengo que decirle a mis venas que dejen la timidez y el jugar al escondite para otra ocasión que no sea la de ir a sacarme sangre.

5 pinchazos y no han podido extraer nada de nada…. ahora mismo no sé si tengo los brazos como un colador o como una rueda de bici parcheada. :S

Me han tenido que dar una nueva cita para extracción de sangre. A ver si esa vez tengo más suerte.

 

Tribulaciones de una D.F.M.

Este lunes se me estropeó la plancha. Así, sin más. El domingo estuve planchando y, por el contrario, al día siguiente no se encendía, con lo cual, no calentaba ni podía planchar.

Demasiado me ha durado para ser una plancha de marca blanca o “washisnai”, totalmente desconocida y que me costó apenas 30 Chf (unos 28 euros), hace 5 años.

He tenido que buscar otra. El modelo elegido ha sido este de Siemens.

plancha-nueva

No tiene mucha complicación. Es una plancha sencilla y básica. Lo que me hizo decantarme por ella es lo poco que pesa. Apenas 1 kg.

Pero mi tribulación, la tribulación de la que hablo en el título de este post tonto, es referente a una frase con la que me he topado al leer las intrucciones.

instrucciones

¿Quiere decir que si me voy a planchar la ropa al Monte Pilatus no la voy a poder usar? Del Jungfrau o el Matterhorn, ya ni hablamos, ¿no?

Pues eso…. que me quedo con la duda sobre las consecuencias de usar la plancha a más de 2000 msnm.

 

Brochetas de cerdo y manzana

Ingredientes (para 2 personas):

– 1 solomillo de cerdo

– 2 manzanas (1 manzana por persona)

– sal

– pimienta

– romero

– aceite de oliva

 

Preparación:

Precalentar el horno a 200º C.

Cortar el solomillo en trozos más o menos iguales y poner los trozos en un bol. Sazonar la carne en el bol con sal, pimienta y el romero desmigado.

Mientras se adereza la carne con las especias, lavar y cortar las manzanas (con piel) en cuartos y cada cuarto en mitades.

Ir ensartando en los pinchos de brochetas, de manera alterna, la carne y las manzanas. Colocar las brochetas ya ensartadas en una fuente de horno.

Regar con aceite de oliva y meter en el horno unos 35 minutos. Ir dando vueltas a las brochetas hasta que la carne se haga por todos lados.

brochetas-de-cerdo-y-manzana

Notas:

He hecho estas brochetas un par de veces. Son muy sencillas de hacer y están muy ricas.  :)

Unas veces me sale tres piezas de carne en la brocheta y otras cuatro. Supongo que depende del peso y tamaño del solomillo. Lo mismo con las manzanas.

 

De Richterswil a Wädenswil andando

Como ya saben alguno de los habituales de este blog (si aún queda alguno), el día 1 de Agosto es la Fiesta Nacional en Suiza. Lo normal es acercarse a una granja a celebrarlo tomando un brunch con familia y amigos.

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A mí esa costumbre me encanta, me parece super bonita. Además, que se come super bien!!  :P

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Este año no fue una excepción y Luy y yo nos acercamos a una granja situada en Richterswil, en la que ya celebramos esta fiesta el año pasado y de la que os hablé en este post.

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Tras el brunch, fuimos dando un corto paseo desde Richterswil hasta la estación de tren de Wädenswil.

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Nos sirvió para bajar la comilona y para comprobar lo ingeniosamente que los suizos integran algunos elementos de ingeniería y arquitectura en el entorno natural, sin que desentone nada.

El día estaba gris, que no quiere decir que hiciera frío. Era un día de esos de calor bochornoso, que de tanto calor, se cubre de nubes el lago.

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Menos mal, porque hacer el camino en ese sentido (de Richterswil a Wädenswil) si hubiera hecho sol, nos hubiéramos quemado las espaldas un poquito, jajaja.

Fuimos bordeando esa orilla del lago, en algunas ocasiones por unas pasarelas que permitían contemplar, sin obstáculos a la vista, el lago.

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Ya digo, que el paseo fue corto (apenas 2km 800), pero mereció mucho la pena.

 

Honold’ Schoggi-Tram

Esta es una de esas entradas para dar envidia. :P

Teniendo en cuenta que no soy lo que se dice una loca por el chocolate, lo cierto es que me apunto a muchas cosas que tienen como protagonista este ingrediente. ¿Os acordáis de esto que os conté en febrero? ;)

Una cosa curiosa que tiene Zürich es eso de utilizar un antiguo tranvía para hacer rutas delicatessen, es decir te dan una vuelta de más o menos duración por la ciudad, mientras vas comiendo lo que toque según la época del año. Que si el Fondue-tram, el sushi-tram, el apero-tram, etc.

Y, sobre todo, el que nos ocupa hoy: el Schoggi-tram. :)

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Patrocinado por la confitería pastelería Honold (establecida desde 1905 en la calle Rennweg en Zürich), el Schoggi-tram suele recorrer el centro histórico únicamente durante poco más de una semana, a finales de octubre.

Cuando se ponen los billetes a la venta (a mediados de octubre) se agotan en un plísplás, así que hay que estar ojo avizor para pillar alguno en las fechas y horas deseadas. Este año, Luy y yo (más yo, que Luy :P) estuvimos echando continuamente un vistacillo a la web, y logramos pillar dos billetes para disfrutar del paseíto y sobre todo de los tesoros que se ofrecían.

El tranvía sale desde Bürkliplatz, cada 35 minutos más o menos (desde la 13h hasta las 18.15 aproximadamente) y consta de 18 plazas, así que como digo están siempre muy solicitadas. Mucho más, teniendo en cuenta que el billete es muy económico (10 chf/adulto), para ser este tipo de experiencia.

El recorrido que hicimos lo podéis ver aquí

Nosotros lo disfrutamos mucho. No ya sólo porque el tranvía es una pasada de bonito…

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… sino porque casi salimos de allí embotaítos de chocolate….

Empezamos con un chocolate caliente (estaba bueno, pero a mí me gusta más el del Café Felix)

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Continuamos con un pastelito de almendra que no tenía nada de chocolate y que fue lo que más me gustó (yo siempre llevando la contraria)

pastelito

Llegó el turno de los pralinés (mi favorito, el blanco con frutos rojos… :P)

pralines

Y cerramos el festín con las trufas (ahí yo ya estaba embotada y sólo comí una, el resto de las que cogí se las pasé a Luy)

trufas

Como siempre, yo no soy de mucho comer chocolate, así que cuando ofrecían segunda ronda, Luy se aprovechaba… xD. Eso sin contar la cara de incredulidad con la que me miraban los camareros y el resto de pasajeros cuando me escuchaban decir “Nein, danke…“.

Lo que pedí como loca fue un vaso de agua y sólo me trajeron una tacita de espreso llena de agua. :/   Creo que ahí se vengaron de mí, jajaja. Pero no me importó, porque al bajar del tranvía me fuí directa a la fuente de Bürkliplatz, y casi me la bebo entera.

Para bajar tanto insuflón de dulces, Luy y yo fuimos dando un paseo hasta HB, paladeando la felicidad que nos brindó ese día (que eso sí que merece la pena saborear).

vistas

La única pega es que no podríais ir si tenéis animales de compañía (no los dejan entrar), o pretendéis ir con niños y alguno de éstos usan carrito (no hay sitio material para guardarlos dentro del tranvía, ni siquiera plegados).

Por lo demás, lo recomiendo totalmente, sobre todo si os enloquece el chocolate.