Barcelona (I)

Ains… qué desastre estoy hecha. :(

Lo primero, disculpad la tardanza. Cuando regresé del viaje, no tenía muchas ganas de ponerme a escribir. Lo achaqué al buen tiempo que teníamos por Suiza y mis ganas de hacer cosas al sol, más que a sentarme a escribir encerrada en casa. La realidad resultó ser otra bien distinta, pero de eso os hablaré en otra ocasión.

Ahora a lo que nos ocupa, el viaje a Barcelona.

Para empezar, os aclaro que, siendo fiel a tradición que últimamente me acompaña, fui resfriada; tremendamente acatarrada. :( Dos días antes de volar hacia Barcelona yo estaba en cama con 38.5 de fiebre, con eso lo digo todo. Pero bueno, se hizo el esfuerzo. Aunque en ocasiones encontraréis que no cuento muchas cosas de lo que ví, no por nada, sino porque las ví como pude y deseando meterme en cama, jajaja.

Llegamos a Barcelona por la tarde noche, así que ese día no hicimos mucho, salvo llegar al hotel desde el aeropuerto y hacer el check in, dejar las maletas y salir a buscar algo para cenar.

Tuvimos suerte, porque ese día se lo había pasado enterito lloviendo por lo que nos comentaron, y cuando nosotros llegamos ya no lo hacía. ;) Mejor para mí y mi fiebre, aunque eso no me libró de pasar una primera noche en el hotel, muertita de frío (llegué a soñar que estaba en una cama de hielo) para ponerme a sudar por todos los poros de mi cuerpo a la mañana siguiente.

Como la cosa de salud pintaba un pelín “regulá ná más”, fuimos precavidos y habíamos comprado las entradas para ver las famosísimas casas diseñadas por Gaudí, online. Nada de tener que esperar colas interminables. Además buscamos una opción (las llamadas Open Date) que nos permitía, por unos pocos euros más, ir a visitar las casas, sin restricciones de día ni horario, con la posibilidad de aprovechar las entradas en los 6 meses siguientes, si no nos era posible entrar en esos días que estábamos en Barcelona.

Tras levantarnos temprano (a estándares españoles, es decir, las 8 a.m.), fuimos a desayunar cerca del primero de nuestros objetivos, la Casa Batlló.

Casa Batlló 1

Entramos en la casa a eso de las 9.15, casi acabadita de abrir.

Casa Batlló 2

Había algunos visitantes (calculo que unos 15 o 20) pero nada comparado con lo que vimos luego cuando salimos, ni con las historias de colas masivas de turistas de las que habíamos escuchado. Yo tengo fotos de la casa, que hasta parece que estuviese vacía totalmente… ;)

Casa Batlló 3

Casa Batlló 4

Casa Batlló 5

La verdad es que me gustó muchísimo. Aunque en este post ponga pocas fotos, en mi iPhoto tengo tropocientas hechas :P.

No sé si por ser mi primer contacto con la arquitectura de Gaudí o por haberla visto sin tanta gente, pero lo cierto es que he venido enamoradita de Casa Batlló. :)

Estuvimos allí un buen rato, como hasta las 11.45h. Hicimos hasta las pertinentes compritas en la tienda, que para mí, a diferencia de lo que me comentaron las dependientas, estaba a esas horas abarrotada. xD

Cuando salimos, yo no me encontraba tan febriculosa como pensaba y le propuse a Luy aprovechar e ir andando a ver la segunda casa gaudiniana, la Casa Milá, más conocida como La Pedrera.

Casa Milá - La Pedrera 1

Al llegar allí, vimos que había un poco más de gente; cosa de la que nos cercioramos, preguntándoles directamente a uno de los agentes controladores de la entrada. (Nota mental: preguntar siempre a estos trabajadores si en ese momento la afluencia está en punto álgido y cúando se puede regresar en un momento más tranquilo. Nadie como ellos para aconsejarte en este aspecto).

Nos dijeron que era mejor regresar entre la 13.30h y las 14h, que era por lo visto cuando la gente se iba a comer en su mayoría y la visita sería relativamente más tranquila. Y eso hicimos. A veces es una ventaja estar tan adaptada al horario centroeuropeo de comidas. Íbamos a comer temprano (11.45h o 12h) y así ni nos encontrábamos colas en los restaurantes, ni cuando regresábamos a visitar algo una hora más tarde, estaba tan masificado… :)

Al acabar nuestro almuerzo, allí que nos fuimos de nuevo.

La terraza tenía gente a las 14h, pero no tanta como se veía desde fuera una hora y media antes.

Casa Milá - La Pedrera 2

Encima hizo solete (aunque yo tenía un poco de frío y mantuve el abrigo puesto todo el día), así que pudimos hacer algunas fotos muy bonitas desde allí.

Casa Milá - La Pedrera 3

Casa Milá - La Pedrera 7

Casa Milá - La Pedrera 6

Esta casa, salvo la parte de la terraza por razones obvias, me pareció un poco más ocura, sin tanta luz, como la casa Batlló, o a lo mejor fue impresión mía. En cualquier caso tenía muy bien organizada la exposición de las habitaciones, que mostraba una recreación de la vida en la casa, con sus muebles, decoraciones, etc. Yo me fijé en este cuarto especialmente….

Casa Milá - La Pedrera 4

…no sé por qué sería… :P

El patio sí me pareció muy colorido y muy bien aprovechado.

Casa Milá - La Pedrera 5

Casa Milá - La Pedrera 8

Y así llegamos al final de nuestra visita a Casa Milá.

Cuando salimos de allí, se había cubierto un poco de nubes y corría algo de viento (tramontana?), que a mí me erizaba hasta las pestañas. Así que a punto estuve de enfundarme los guantes y el gorro que había metido por precaución en los bosillos de mi abrigo.

Para entrar en calor, fuimos andando, Paseo de Gracia abajo, desde Casa Milá hasta la Catedral de Barcelona (la auténtica, no la Del Mar.. :P). Creo que en total son como unos 2 km. (hasta se nos llegó a abrir un poco la tarde). No está mal para una catarrosa como yo, jajaja.

En el paseo, vimos edificios muy bonitos también y la famosa y preciosa Plaza Catalunya.

Paseo Gracia 1

Casa MarfáPaseo Gracia 2

Paseo Gracia 3

Paseo Gracia 4

Paseo Gracia 5

Paseo Gracia 6

Paseamos también por la famosa Rambla, donde yo iba agarrada al bolso y al pañuelo del cuello, por razones diversas entre sí, jajaja.

Rambla

Rambla 2

¡Qué pena de mí de vivir tan temerosa de todo…!

Y…  ¡qué pena de algunos guiris, que por venir de turismo a España ya asumen sol y calor y se ponen chancletas de playa y tirantes así corra un viento helador! (por no hablar de los numerosos camarones y gambas guiris recién cocidas que vimos pasar) …. :P

Como esto se va alargando demasiado, mejor hago pausa para que descanséis de mi palabrería y otro día os cuento más. ;)

 

Ya de vuelta

Si Dios, el catarro y el avión quiere, a estas horas estamos ya de regreso de nuestro viaje de aniversario.

¿Que dónde nos habíamos ido?…

Podía haber puesto la famosa canción de Caballé y Mercury, pero esta me hizo más gracia. :)

Cuando tenga un ratito os cuento como ha sido y os pongo fotitos.

 

Salmón al horno con mostaza y miel

Ingredientes:

– 1 lomo de salmón de unos 400 gr. sin espinas ni piel

– 1 cucharada de aceite de oliva

– 1 cucharada de mostaza

– 1 cucharada de miel

– 1/2 cucharada de limón

– Sal y pimienta

 

Preparación:

Percalentar el horno a 200ºC calor arriba y bajo.

Cortar el lomo de salmón por la mitad y salpimentar por ambas caras cada uno de ellos.

En un cuenco, mezclar la mostaza, la miel y el limón con la ayuda de unas varillas junto con el aceite en en un hilillo, hasta que se ligue todo bien.

Disponer en una fuente de horno, untada con un poco de aceite, los lomos de salmón y pincelarlos bien con la salsa de mostaza y miel por todos lados. Verter el sobrante de la salsa en la fuente.

Hornear durante unos 8-10 minutos.

Salmón a la mostaza y miel

Notas:

Super rápida de hacer esta receta. La suelo acompañar con un aliño de canónigos.

Me encanta sobre todo para las cenas. :)