Curso de costura

Pasan los meses y no os cuento que estuve en un curso de costura, allá por noviembre de 2016. Si no demorara tanto esto de escribir posts, os hablaría en presente, pero está visto que llegar tarde a contar las cosas es más mi rollo…. xD

Allá por finales del mes de octubre, en el foro al que estoy suscrita, llegó un email dando a conocer un sitio donde se daban cursos de costura (en inglés). El sitio en concreto estaba en Adliswil.

Sopesé pros (hacía algo productivo por la mañana fuera de casa, amén de socializar con más gente) y contras (mi nivel no es medio ni avanzado, pero ni de lejos es principiante) y pensé que estaría bien acercarme a ver qué podía ofrecerme el curso. Soy de las que piensa que siempre hay algo nuevo que aprender, por nimio que sea.

Así que allí estuve entretenida unas cuatro o cinco semanas.

Lo primero que la profesora enseñó el primer día, fueron los distintos componentes y partes de una máquina de coser. Ahí yo llevaba ventaja (bastante), aunque mira…. al menos aprendí los nombres en inglés… :P Luego, pasamos al ejercicio práctico de coser siguiendo la línea trazada en un papel.

Claramente, tengo que mejorar en las curvas… pero las rectas las domino (sorry, no tengo foto de ese papel). Jajaja.

En esa primera sesión dejamos cortadas y preparadas unas telas con las que haríamos en la siguiente sesión un cuello (loop scarf).

A partir de ahí, las sesiones se sucedieron con la dinámica de terminar lo que habíamos dejado a medias en la clase anterior y eligiendo y preparando para la siguiente los materiales de nuestra pieza para la siguiente.

Así, una tras otra fueron saliendo de mis manos un cojín, un estuchito y una bolsa, con las que aprendimos a poner cremalleras, botones y ojales, adornar con aplicaciones y cordones, etc.

Llegó el final de ese primer curso y la hora de hacer mi valoración personal.

No había estado mal del todo: me lo había pasado muy bien, había aprendido algunos conocimientos básicos (nunca antes había puesto una cremallera, ni un ojal o una aplicación), había pasado un par de horas al día haciendo algo distinto y encima me llevaba las piezas a casa. Lo único malo que veía es que, si bien había aprendido algunas cosillas nuevas, en otras yo iba más rápido que las demás y lo que yo quería aprender (manejar tejidos de punto elástico, el funcionamiento de una remalladora u overlocker, etc) no lo iba a ver en largo tiempo…

Aún así, me decidí a dar una nueva oportunidad a un siguiente curso. Y ahí vino mi frustración… :(

En el siguiente curso, se supone que íbamos a hacer algo sencillo de confección de ropa con el que aprenderíamos nuevas técnicas. Cuando la profe dijo eso, yo me emocioné interiormente, pensando que sería alguna camiseta… pues no. La pieza elegida por ella fue un pantalón de pijama. “De punto elástico al menos y así aprendo a confeccionar con ese tejido y en overlocker”, pensé… Ilusa de mí. No recordaba que también hay pantalones de pijama en algodón. Y que, precisamente, yo no los uso porque no me resultan cómodos, así que hacer uno en mi caso era un desperdicio de tela… :S

Opté por convencer a la profesora de hacer yo algo más acorde a mis gustos y personalidad. Me llevé un par de revistas Burda de las mías y elegí esta falda, que yo, sabiendo lo que sé y viendo la graduación que le da la revista (dos puntos – principiante medio), juzgué apropiada a mi nivel.

La profesora miró con estupor aquello. Que “tenía tablas y pliegues, además de tener que aprender a poner una cremallera invisible“, me dijo. Tal cual. Ahí es cuando empecé a sospechar que ella pensaba que yo era una principiante total; y eso que yo le había dicho ya, en varias ocasiones, que salvo poner cremalleras y algunas cosas más avanzadas, yo tenía cierta experiencia.

La única dificultad que ví a la falda, no era precisamente la construcción ni la técnica que necesitaría para hacerla. La única dificultad, era que es un modelo Burda (cuyas explicaciones de montaje me han resultado siempre un poco precarias incluso en español) y encima es un Burda…. en alemán. :S

Así que eso fue lo que me mantuvo en jaque una semana entera. Hasta que vino, a la semana siguiente, una compañera que es alemana y me ayudó a desentrañar lo que el cuadernillo de explicaciones quería decir. Fue difícil entenderlo hasta para ella y eso que era su idioma… Eso indica el nivel de lenguaje que se gastan los de Burda (es una de las razones por las que tengo más Patrones que Burdas).

Una vez superado ese escollo, fue cuestión de trazar el patrón y cortar la tela, ajustarla a mi forma corporal y empezar a coser. Durante todo ese proceso, me dí cuenta de que la profe y yo no teníamos química. No es que me cayera mal, ni creo que yo tampoco a ella… simplemente no había chispa entre nosotras.

Lo flipó cuando me vió cortar la tela. La forma en que yo aprendí, me la enseñó mi madre y mi abuela lo hacía exactamente igual. Se trata de poner el patrón en la tela, marcando los margenes de costura con jaboncillo. Se corta por esos márgenes y se pasa un hilo para marcar las piezas. Ese hilo se corta luego y se queda como unos flecos, que será por donde se tenga que casar y coser luego las piezas.

Quizá no es una manera muy moderna de hacerlo, pero es la que yo aprendí y la que a mí me resulta más cómoda. La profe me sacó toda una batería de papeles de calco de distintos colores, marcadores de distintas dentadas, etc… Ella alucinó cuando vió que yo no usaba nada de eso. Claro, yo tardé mucho en marcar con hilo todas y cada una de las líneas, pero es que es a lo que estoy habituada. Es un paso tedioso, pero necesario y me ayuda a abstraerme también de todo lo demás; digamos también que es una forma de meditación, ahora que está tan de moda… jajaja.

El caso es que a cada cosa que yo hacía a mi manera, ella miraba con estupor, tornaba los ojos de desesperación o hacía comentarios del tipo “eso lo hacía mi abuela, ahora gracias a dios existen otros métodos”, que me dejaron claro que me consideraba bicho raro. xD

La cremallera invisible fue otro caballo de batalla con ella. Me pasé 45 minutos de reloj, esperando que me dijera cómo coser la cremallera. Darme el pie correspondiente, me lo dio rápido, pero luego pasó a otra compañera que necesitaba ayuda (luego a otra, luego a otra, luego a otra, luego se hizo un café…) y así hasta que decidí que me tenía que apañar yo sola.

Para haber puesto yo solita la cremallera no estaba mal. Aunque cuando ella vino a ver cómo iba yo (creo que por compromiso), me dijo que no había apurado bastante y que había una parte (la inferior de la cremallera, que era jodido llegar con la máquina allí) que iba a tener que coser a mano. Respiré hondo y me reconforté pensando que ya habían pasado las pertinentes cuatro sesiones y que esa era mi última clase…

La verdad, tras todas esas experiencias, decidí que no iba a continuar. Para gastar el dinero que gasté en un curso de 4 sesiones en el que voy a hacer una falda Burda, que puedo hacer perfectamente en casa sola, pues como que no. Si al menos sintiera que tenía el apoyo de la profe, pues a lo mejor hubiera continuado, pero si me deja a mi libre albredrío cuando la necesito, pues ya lo hago yo en casa a mis anchas…

La falda no la he llegado a terminar. Mi idea para esa última sesión, era colocar la cremallera, cinturilla y botón, además de pulir los cantos (a ser posible con el overlocker o con la puntada especial de una máquina de coser). Pero ya véis que no me dio para mucho más que para coser las costuras y poner yo sola la cremallera.

Supongo que algún día la terminaré, cuando tenga ganas. Ahora mismo, cuando la cojo, me recuerda demasiado a la falta de química que tenía con la profesora  (o es que me recuerda a la profesora con falta de química? jajaja) y me da mucha pereza…

 

Bailemos…. Salsa!

Pues sí, como lo leéis. ;)

No tenía bastante con el hula semanal y con las clases de flamenco, a las que ahora voy dos veces al mes… también voy a clase de salsa cubana, desde hace unas cuantas semanas.

De momento, es nivel principiante, así que sólo hemos aprendido tres o cuatro pasos básicos. Si me preguntáis el nombre: “mambo”, “cucaracha” y la vuelta. Creo que hay uno más, pero no recuerdo ahora el nombre, jajajaja (qué desastre…)

Las clases son aquí en Thalwil, así que muy bien. Lo malo es el horario, que es un poquitín tarde, y nos hace tener que decidir si ir muertos de hambre y cenar al regresar (tarde) o ir masticando el último bocado engollipaítos perdíos… jajaja. De momento, estamos probando a ver qué nos viene mejor. Y sí, hablo en plural… a estas no voy sola sino con Luy. Yupi! :D

Yo de momento, ya me he comprado los zapatos pertinentes.

Lo que me llama más la atención es la hebilla, de un tipo especial para poder quitarlos y ponerlos con más facilidad; aunque he de reconocer que a mí aún me cuesta y soy un poco torpe intentando atinar.

(perdón por la baja calidad de foto)

La suela también es muy curiosa, es como de terciopelo o de antelina.

Acostumbrada a los clavos en puntera y tacón de mis zapatos de flamenco y a mis pies descalzos en hula, me llama mucho la atención que la suela esté forradita de ese material. Supongo que es para poder deslizarse mejor en algunas figuras… figuras que de momento no hemos aprendido, que para eso estamos en el nivel de principiantes.

La profe, cubana ella, nos pide todas las semanas que practiquemos en casa… y la verdad, en casa se escucha mucha música de distintos tipos (rock, pop, clásica, flamenco, copla, hawaiana, irandesa, chill out, etc.) pero lo que es música cubana, pues no. Habrá que hacer incursiones en youtube y buscar algo que merezca la pena (nada de reggaeton que lo odiamos…).

Entre que no se oye mucha música cubana en casa y que somos unos flojetes, cada semana se me pone el nudo en la garganta cuando la profe nos pregunta si hemos practicado en casa. Casi como cuando mi seño Dña. Paquita nos ponía en la tarima de clase en E.G.B. a preguntarnos las tablas de multiplicar o los tiempos verbales. Yo lo pasaba fatal, porque no estudiaba casi nunca. Era de las de hacerlo todo al último minuto, y claro, luego todo era “llorar y crujir de dientes…” jajaja.

Pero bueno, de momento vamos salvando el tipo y hasta empiezo a dejarme llevar (muy de vez en cuando) por Luy y no ser yo la que lo lleve a él, que esa es otra… :D

 

Empapelando

Me preguntaba el otro día un amigo, que qué hago el resto de horas y días que no voy a hula ni a flamenco. Ah… la eterna pregunta. :) Como si una DFM no tuviera obligaciones de varias horas al días. En fín… ;)

Una de esas cosas que hago cuando tengo esas horas libres y me armo de materiales y autodisciplina (eso último daría para otro post), es sacar adelante los proyectos y manualidades que me rondan por la cabeza.

Y mi última locura es la de forrar unas cajas que tenía por ahí y que podéis ver también en este post. :)

El proceso…

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El resultado…

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Aún me quedan algunas cajas por forrar, pero las haré otro día. Hay que dosificar las horas de manualidades, no sea que tenga que buscarme otra ocupación si las acabo todas….jajajaja.

 

Resumen del fin de semana

Por una vez, voy a intentar ser breve (ejem, ejem…)

Este fin de semana hemos disfrutado de unas temperaturas más que primaverales. Hemos aprovechado para tomar nuestra ración de vitamina D de manera natural.

Llevamos varias semanas con los cerezos y magnolios a tope….

La noche del sábado al domingo, estuvimos durmiendo con una abeja en el dormitorio. :D Se ve que entró el día anterior mientras ventilaba la habitación. Lo tiene que haber flipado con nuestros niveles de CO2, porque creo que casi nos la cargamos (estaba como grogui). Cuando abrí las ventanas para ventilar por la mañana la ví, medio atontá la pobre, colgada del interior de la cortina. La recogí delicadamente y la solté por la ventana. Tardó unos 5 minutos en reaccionar (yo pensé que la había palmado, en serio).  Pero finalmente alzó el vuelo… Yupiiii!

Eso sí, ya se nos han colado ya dos avispas en casa. Sí, son tempraneras y no han esperado a verano… así de caldeaítas ehmos tenido las temperaturas.

Las abejas las tolero…. las avispas no. Con esas no tengo piedad ni paciencia…. sobre todo si vuelan. Salgo corriendo como una posesa… ¡¡qué asco, por favor!!  :S

Este fin de semana también nos acercamos al centro en Zürich y en Migros nos regalaron una macetita de narcisos a cada uno. Motivo… ¡ya es primavera! :D

Y en el hall principal de la estación de tren de Zürich…

Sip…. competición de Voley Playa… totalmente gratis además ;)

Dentro de unos días nuestro Biergarten favorito, Bauschänzli, abrirá sus puertas (ya lo tienen casi todo montado). Si el tiempo lo permite, podremos disfrutar de cervecitas y cervelas a la sombrita o al solete según nos apetezca. :)

¡Molan los findes así!

 

Ya están aquí….

Una sabe que se está acercando la Pascua a este país, cuando empieza a ver aumentar los llamados “Picknick Eier” o huevos de picnic a las estanterías de los supermercados.

Y no es que durante el resto del año no los vendan, que es algo sin lo que el suizo de a pie creo que no podría sobrevivir jamás (jajajaja).

Pero es que conforme se va acercando la Pascua, proliferan de todos los colores imaginables. Casi tan típicos como los conejitos de chocolate Lindt… :P

¿Qué son los “Picknick Eier”? Pues muy sencillo. Se trata, ni más ni menos, que de huevos cocidos.

Así, como lo leéis. xD

Se ve que cocer un huevo (o dos o tres) es tarea difícil y los necesitan comprar ya directamente cocidos. Claro que éstos son coloreados según la época y las modas. Los de venta durante todo el año suelen ser de colores vibrantes y monocromáticos. Los de Pascua, varían según las modas y los gustos. Este año (y el pasado) se ve que se llevan los colores pastel metalizados. Jajaja.

Leyendo un poco sobre el tema, me he enterado que por lo visto es de lo más normal comprarlos para echarlos en la mochila cuando se van de senderismo, y que es el piquislabis (me gusta más ese palabro, más que snack) ideal para cuando te da el gusanillo en mitad de una de esas caminatas (junto con el chocolate y los frutos secos). En situaciones como esta, los suelen degustar echándole un sazonador (la marca Aromat es su favorita), que sabe exactamente igual que los cubitos de caldo Maggi… pero en polvillo.

También se pueden usar, cortados, en ensaladas. De repente me recuerdan a esos que yo tenía que pescar del container en mis tiempos del Pret a Manger… aunque los del Pret venían sin cáscara y en un cubito con líquido para que no se resecaran. Los jodíos se escurrían de lo lindo cuando me tocaba meterlos en el cortador de mozarellas, para preparar las ensaladas. (Qué tiempos aquellos….)

Una vez, decidí probar los “Picknick Eier” rellenos. Tenía antojo de huevos rellenos (que me encantan) pero no tenía tiempo material para ponerme a cocerlos, así que compré estos.

Craso error…. Me resultaron más sequerones, las yemas más duras e imposibles de triturar con tenedor y con un sabor un tanto raro. Y no es que estuvieran malos, pero es que como los recién cocidos, ningún otro para rellenar.

Sin embargo, me sigue pareciendo curioso cuando los veo proliferar en los supermercados, entre tanto conejito de chocolate, tanto molde de muffins y tanto verde pastel y amarillo de las decoraciones de Pascua… :)

¿Los conocíais? ¿Los habíais probado alguna vez?

 

La Reciclería o el arte de dar nueva vida

Una de las cosas de las que quería hablaros desde hace ya algún tiempo, es de la labor de dos artesanos, Paqui Alemán y Alejandro Ruiz, o lo que es lo mismo…. La Reciclería.

En uno de nuestros regresos vacacionales a España, quedamos en Madrid con nuestra amiga Ana, para conocer y visitar el nuevo espacio de El Matadero. Allí, vimos de primera mano varios artesanos en un  mercadillo del que me enamoró especialmente el trabajo de La Reciclería. Ese dar nueva vida a los libros, me pareció una idea genial. Y se nota que, además, lo hacen con un amor y un respeto total por el trabajo y el resultado.

Yo adoro los libros. Últimamente, es verdad que no leo como antes, pero no recuerdo haber pasado un verano de adolescencia sin haber leído varios libros y de los tochos-tochos… Los Miserables de Victor Hugo con 15 años, sin ir más lejos, me dejó seca de lágrimas de tanto como me emocionó y se convirtió desde entonces en uno de mis libros favoritos.

Si me pierdo en las tiendas del centro, ya sabéis que me podéis encontrar probablemente en la librería Orrel Füssli, ojeando cualquier cosa que caiga entre mis manos. Durante horas… :)

Mi foto favorita, de entre todas las que me ha hecho Luy (a veces a traición :P) es ésta, que también podéis ver en la cabecera de este humilde blog.

Me gusta por sus tonos de foto añeja y por recordarme a los únicos momentos de tranquilidad y relajación en mi vida en Dublín, siempre con un libro entre mis manos.  Bueno, que me desvío. xD

El caso es que en ese Mercado de Diseño del Matadero, me quedé prendada del trabajo, la artesanía y el amor puesto en cada una de las cosas salidas de las manos del taller de La Reciclería.

Tanto es así, que Luy me regaló uno de sus libros lámparas como regalo de aniversario ese mismo año. Lo compró ese enero, lo metió en la maleta de regreso a Zürich y no me lo entregó hasta finales de abril.

Yo pegué un grito de emoción al verlo. No me lo esperaba para nada. :_)

Cuando, ese 2016, uno de mis mejores amigos me dijo que se casaba, tuve claro que quería regalarle algo especial, algo especialmente pensado para él y su futura mujer (a la que quiero también un montón).

Y me acordé entonces de La Reciclería. A regalo original de boda, no les iba a ganar nadie. ;)

Luy y yo nos pusimos en contacto con ellos. La verdad es que, con el jaleo de hospitales y médicos de mi madre el año pasado, yo había ido dejando y procrastinando el momento de contactarlos. Así que cuando contactamos con ellos, el tiempo disponible no era mucho, precismanente. Mea culpa :(

Cuando lo hicimos, estando nosotros ya en España de vacaciones, apenas faltaban dos semanas para la boda (si soy así de dejá… :S). Si algo fallaba, me quedaba sin regalo. Encima, lo que yo quería, un modelo concreto de sus faro-discos, estaba totalmente sold-out en la web. :S Lo tendrían que hacer ex profeso.

La comunicación con ellos fue desde el principio muy fluída. Nos pusieron todas las facilidades, para hacer el modelo que yo quería y tenerlo en casa lo antes posible.

Sin embargo, eso sí, Murphy y su dichosa tostada con mantequilla hacen de las suyas. Y en este caso, hizo de las suyas en la máquina fresadora que les troquelaba los vinilos, fallando una pieza que les tardaría una semana en llegar, con lo cual no iban a poder tenerlo a tiempo. :_(

Nos ofrecieron otros productos, pero les dijimos que no nos importaba esperar, si en lugar de que enviaran el disco-faro a nosotros, lo enviaban directamente a la pareja de novios.

Al final, no sé cómo, obraron la magia… :) Lograron la pieza que les hacía falta, y pudieron hacer y enviarnos el producto deseado a tiempo. ¡Y tan a tiempo! ¡Cómo que incluso llegó dos días antes del plazo y todo! Nosotros, que ya pensábamos que no íbamos poder ver el regalo, nos llevamos una grata sorpresa. :)

Como véis, son todo amor y profesionalidad. Muy amables en el trato y unos artesanos de primera. :) Echad un vistazo a su muestra de productos en su web y a su tienda y comprobadlo por vosotros mismos.

Los novios quedaron encantados con su regalo. Y nosotros con el trabajo de La Reciclería y con el amor con el que dan una segunda vida a objetos tan bonitos como un vinilo o un libro.

No dudéis en contar con ellos si queréis regalar algo especial.

 

Vainicas

La de años que hace que no veía este pañito mío. :_)

Y el otro día, que fui a meter en orden y reorganizar mi cuarto de costura, rebuscando entre tanto retal de tela, lo ví.

Es un muestrario de vainicas que hice hace unos 14 años, más o menos. Algunas muy sencillas, otras muy parecidas entre sí pero con algo que hace que las distinga.

Vainica 1

Vainica 3

Vainica 6

Vainica 8

Vainica 2

Vainica 4

Vainica 7

Vainica 5

No es algo muy complicado de hacer, aunque sí requiere una atención especial para que la hebra de hilo con el que recoges el entramado de la tela, no se relíe o haga nudos si lo has cortado demasiado largo (que es mi manía… :P).

Además, tienen truco. Muchas no están sacadas de mi cabeza, sino de aquí… ;)

Revista

Este tipo de labores es la que me gustaba hacer para relajarme. No pensar en nada más, sólo en sentir la aguja entre los dedos, deslizándose suavemente por la tela deshilada.

¡Ideal para meditar mientras se costurea! ;)

 

Mis Fondues favoritas en Zürich (y otras)

Tenía pendiente de escribir un post sobre restaurantes de fondue de queso desde hace un tiempo.

Sobre todo en estos días de frío que nos han venido este año, es siempre buena idea acercarse a alguno de ellos y disfrutar de unas de las mejores tradiciones culinarias que nos ofrece Suiza. (ejem… lo siento por los que no les guste el queso; yo, soy un ratón…jajaja).

Los sitios que yo he visitado son los siguientes:

Swiss Chuchi – Hotel Adler: http://www.hotel-adler.ch/index.php/en/restaurant

Rosengasse 10, 8001 Zürich

No está mal, aunque los hay muuuuucho mejores, en mi humilde opinión.
Es de los pocos que sirven fondue todo el año, incluso durante los veranos de 40 grados, jajaja. A mi parecer es un poco turístico, para guiris, supongo que por ser el restaurante de un hotel.
Iría únicamente cuando tuviera un antojazo enorme de fondue fuera de la época.

Le Dezaley: http://www.le-dezaley.ch/restaurant

Römergasse 7+9, 8001 Zürich beim Grossmünster

Hemos ido varias veces y nunca me decepciona. Sobre todo cuando en la mesa de detrás te topas con Cindy Lauper, como me pasó a mí una vez, jajaja.

Panorama Restaurant Felsenegg: http://felsenegg.com/de/restaurant/

Felsenegg 1, 8143 Stallikon/Zürich

Este podría ser una buena excursión para un día del fín de semana. Luy y yo fuimos dos veces cuando vivíamos en Adliswil.

(foto de Luy)

(foto de Luy)

En una de esas ocasiones, hicimos la ruta de senderismo Uetliberg – Felsenegg.
Almorzamos la fondue en el restaurante y bajamos a Adliswil en el teleférico (que nos quedaba, en aquel entonces, literalmente detrás de casa, jajaja).

Fribourger Fonduestübli: http://fribourger-fondue-stuebli.ch/index.html

Rotwandstrasse 38, 8004 Zürich

Creo que es la mejor fondue que he probado en mi vida. :)_
No me extraña que casi no tuvieran hueco libre cuando fuimos.
Y eso que en su carta, sólo tienen dos tipos de fondue de queso. Eso es bueno, te quita de dudas a la hora de elegir, jajaja.
Sólo hemos ido una vez, que yo recuerde, pero aún se me hace la boca agua… Oh-My-God…. :D

Frau Gerolds Garten: http://www.fraugerold.ch/gastronomie/gastronomie-winter/

Me habían hablado siempre maravillas de este sitio, pero por una razón u otra nunca habíamos podido ir en temporada de fondues.
Es de esos con una temporada de fondue de tres o cuatro meses a lo sumo y sólo para cenar, y claro, como te despistes, se acaba la temporada y no has podido ir.
Aconsejo reservar en la web con antelación, porque están siempre hasta la bandera, sobre todo en la franja horaria entre las 19h y las 20h.

Este año por fín Luy y yo, nos quitamos la espinita y hemos podido disfrutar de una muy buena fondue con aderezo de hierbas varias, que nos supo a gloria.

Además, tienen una chimenea central que le da un toque único a la ambientación.

Y luego, ya fuera de Zürich, hemos estado en Gruyeres en este sitio (¿cómo lleváis el francés?):

Des Remparts   http://www.remparts-resto.com/menus_carte.html

También tiene una fondue muy, muy buena y una terraza que quita el hipo.  :)

Os recuerdo que mi crónica, junto con las fotos de la terraza, está escrita en este post.

Lo único, que hay que ir hasta Gruyeres para disfrutar de la fondue de queso… y si se está hambriento o se tiene el antojo de última hora, pilla un pelín a desmano. Jajaja.

Si os habéis quedado con ganas de más, podéis encontrar más sugerencias aquí: https://www.zuerich.com/en/visit/fondue-restaurants

Otro del que me han hablado es del Fondue Tram, aunque tampoco lo he probado.

Esto es sólo una lista, no un ranking. Si tuviera que hacer una clasificación, siempre bajo mi opinión personal y mis gustos, creo que quedaría así:

1) Fribourger Fonduestübli
2) Le Dezaley
3) Frau Gerlds Garten
4) Panorama Restaurant Felsenegg
5) Des Remparts (por su lejanía, no porque no esté buena)
6) Swiss Chuchi

Espero haberos podido ayudar un poquito en la elección y no haberos abrumado con tanta información, jajaja.

Y si lo que queréis, es hacer la fondue en casa, podéis echarle un vistazo a este post de Sara Moreno.

 

Nuevo emigrante

Ya lo ha avisado Luy aquí

Nuestros blogs han dejado de ser administrados por él y han pasado a ser migrados a wordpress.

Es lo que tiene no tener tiempo. Pobre Admin mío… que no daba a basto, entre su blog y el mío.

Así que nada. Ahora toca acostumbrarse al nuevo interfaz de “admin”, que es casi igual al antiguo, pero es distinto… ;)

A ver si arreglo los descalabros que había en el otro (esa manía de tener las “í” como “Ñ”, “¡” como Â, y cosas varias…). Creo que en la migración, lo mismo algunas fotos se han descolocado o no han migrado bien. Si véis alguna sustituída por un recuadro en blanco, por fi, avisadme y la intento recuperar.

Hay una cosa que me repite Luy desde que ha migrado el blog: “Ahora la gente te puede seguir en wordpress”… yo no sé qué significa, pero los que usáis este editor, lo mismo sí, así que dicho queda. xD

 

Peleándome con el blog

¿Qué hacer un día de lluvia y en el que se está sola en casa?

¿Cocinar, planchar, hacer el seta viendo la tele, repasar coreos de hula, ordenar el cuarto de costura, retomar la clasificación del álbum de sellos….?

NOOOOOO

Mejor pelearse con el blog. :S

Tras descubrir, allá hacia finales de noviembre o principios de diciembre, que en mi blog había un montón de spam encubierto, le pedí a Luy (pobre Luy, siempre dándole yo trabajo a mi WebAdmin.) que me ayudara.

Y lo hizo. (Muá! Gracias guapetón!)  :)

Pero en lo que se arreglaba una cosa, se descuajaringaron dos o tres… :_(

Algunos acentos se fueron al garete, las fotos cuyos nombres había yo retitulado con acentos, entre ellos. También aparecieron espacios en blanco y caracteres raros, raros, raros (léase esto con voz de Papuchi Iglesias).

Lo dejé por imposible…. Me fui de vacaciones y no quise ni asomar demasiado por el blog, porque con lo tiquismiquis y perfeccionista que soy, me daba algo al verlo tan maltrecho ortográficamente hablando y sin muchas de sus fotos en los posts….

Hoy he decidido que era hora de arreglar fotos. Algunas ya están puestas en su sitio, renombradas sin nada de acentos ni diéresis ni eñes (que mira que son delicados los nombres de los archivos de imágenes… uff…). Aunque lo mismo alguna se escapa. Si véis alguna que falta, decídmelo, por fi. (Fé tengo y mucha, lo sé… :P)

Luego me he intentado poner con el arreglo de la ortografía de esos caracteres raros, pero he desistido…. :(

Muchas horas ya delante del portátil y me duele la espalda. Así que mañana será otro día (o pasado, o el otro, o el otro….)

Mi primer intento, eso sí, ha sido ir a lo más sencillo de arreglar así de primeras, es decir los comentarios. Lo digo porque lo mismo empezáis a recibir notificaciones por parte de mi blog. Perdón de antemano.

Espero solucionarlo todo pronto, no molestaros mucho y volver a la normalidad del blog.