Toda la verdad, señora

Oh sí…. ha llegado ese momento de mirarse en el espejo y preguntarse a sí mismo… ¿Tan mayor estoy para que de manera generalizada me llamen «señora» allá donde voy?

No es que me moleste, sino que me llama la atención que ahora lo escucho más que nunca. Antes era algo esporádico, ahora es continuo.

Supongo que el bienio Covid-19 ha pasado factura y con la mascarilla la gente se fija más en los ojos…. y mis ojos siempre tuvieron arruguillas, incluso cuando era una jovencita de 15 años. Me viene de la familia materna que cuando me río se me achinen los ojillos y aparezcan como consecuencia las marcas de expresión.

Estos dos años no he tenido muchos motivos para reirme a carcajadas, pero mis sonrisillas de escepticismo y sarcasmo sí que me han sacado algunas situaciones y siempre he intentado reir entre tanta ansiedad y agobio. Pero de ahí a que me llamen señora…. uff.

Supongo que me tengo que acostumbrar, pero a veces, en ciertas situaciones, considero el «señora» totalmente innecesario; una palabra dada de manera gratuita; sobretodo cuando la persona que te la espeta puede tener perfectamente la misma edad.

Tampoco tengo claro si me duele más a los oídos y al orgullo vanidoso que me digan señora, o que me llamen por sistema de usted…. siempre consideré que el tratamiento de «usted» se le daba a las personas de una edad considerable (de 70 para arriba) o de un rango social mas elevado al tuyo como signo de respeto.

Yo a mi abuela nunca la llamé de tú. Jamás. Siempre escuché que mi madre llamaba a su propia madre de usted y así lo hacíamos en casa también mi padre, mis hermanas y yo.

Siempre de usted. No es que la quisiera menos o mi abuela fuera de sangre real. La pobre trabajó toda su vida como una mula para darle a sus hijos de comer y que no pasaran hambre (la necesidad de tener sólo un vestido o un par de zapatos ya fue distinto). Pero hambre, incluso en post-guerra civil, mi madre y mis tíos nunca pasaron. Aun así, sin alta alcurnia, a mi abuela la llamábamos de usted….

¿Sentiría la pobre, lo mismo que yo siento ahora cada vez que me llaman señora o de usted? Desgraciadamente no le puedo preguntar y tampoco lo hice en su momento…

El caso es que cuando me dan ese tratamiento me siento rara; ese tratamiento no encaja conmigo y lo llevo reguleras. No es que no acepte el paso del tiempo; soy consciente de cada arruga, estría, celulitis, adelgazamiento de piel, etc que tiene mi cuerpo…. son vivencias atesoradas, son emociones sentidas y son experiencias ganadas, para bien o para mal.

Soy vieja, lo sé. Siempre me sentí vieja, hasta con 15 años. Quizá más madura y responsable con respecto a mi edad, por ser la pequeña en una casa con adultos. Y si me dijeran «Es que estás vieja, pues les respondería «Sí, lo sé…. ¿y qué?. Estoy vieja, soy vieja, pero estoy viva y sigo cumpliendo años….».

Sin embargo, ese «Señora» que escucharía la tercera en discordia de la famosa canción de Rocio Jurado; ese señora o ese usted es un puñalito que atraviesa mi orgullo y mis oídos.

Los que rondáis mi edad…. ¿os pasa lo mismo? ¿Cómo lo lleváis?

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