Acostumbrándome a la inducción

Retomo el blog en este 2019 para seguir hablando de este piso nuevo en el que vivimos ahora.

“Villa Poyaque” (pos ya que vas para arriba/abajo, súbete/bájate esto…) ha venido con un detallito nuevo que no me esperaba: una placa de inducción…. sólo de inducción. :/

Las ventajas han sido evidentes: es más rápida cocinando y viene además con un botoncito de “boost” que hace que, por ejemplo, un cazo con agua para cocer pasta se ponga a hervir en menos que canta un gallo. Como te descuides el agua se rebosa entera (conste que aún no me ha pasado…. ;P)

Lo malo es que con la inducción me di cuenta que algunas cosas no me funcionaban; entre ellas mi amadas sartenes de Tefal.

Compradas allá por 2007, cuando recién aterrizamos en Dublín, ya tenían sus años, pero estaban como nuevas. Sobre todo la más grande (de 26 cm). Es verdad que la pequeña estaba ya tan usada que ni el famoso punto rojo de Tefal se le veía.. :( Pero a pesar de eso seguía funcionando a la perfección. Cierto que en esa ya empezaba a hacer burradas, como la desmenuzar el filete de pollo para la ensalada césar directamente en la sartén usando un tenedor (por supuesto esto no lo hacía con la otra más grande, que estaba más nueva). Pero teniendo en cuenta que la sartén la usaba todos los días y ya tenía 11 años cuando la cambié…. Pues la verdad es que me han salid buenas las dos.

Y allá que voy a ponerlas a funcionar y veo que el piloto de la placa me pita y empieza a parpadear…. mi gozo en un pozo. He tenido que cambiar mis dos maravillosas Tefal por unas sartenes adecuadas a la inducción. :( Espero que me duren como poco otros 11 años; aunque tal y como hacen las cosas ahora, no las tengo todas conmigo.

Otras de las cosas que no iban bien en la nueva inducción era… mi cafetera italiana Bialetti. :(

Oh! :O

Esa primera mañana nos tuvimos que tomar té, en lugar de café. Luego, cuando ese día ya me cansé de abrir cajas de mudanza, bajé el supermercado a comprar ese adaptador que véis en la foto de arriba, porque lo de cambiar también de cafetera como que ni me lo planteo.

Y lo último hasta ahora (crucemos los dedos para que sea lo último de verdad) que he tenido que cambiar es algo muy suizo…. el caquelón de fondue.

Esto era un pelín más problemático: tradicionalmente son de barro. Al menos el mío lo es.

No pensé que se hicieran caquelones para inducción. Bueno, sí, lo sé…. los hay de hierro fundido… me consta. Pero no me negaréis que son feuchos y sosos y además pesan una barbaridad.

Primero, detesto las cosas que pesan: tengo tendencia a caer accidentalmente las cosas de mis manos, así que mejor que lo que se caiga no pese…. por el bien de mis manos (se me suelen abrir las muñecas con las cosas pesadas) y por el bien de mis pies (que se te caiga una sartén o cacerola de hierro en un pie vestido únicamente con una flip flop de estar por casa y me cuentas… xD).

Segundo, los caquelones de hierro son extremadamente sosos. Nada de diseños tradicionales con flores de edelweiss, heidis, vaquitas, scheerenschnitte, etc… nada de nada. El color del esmalte y ya. :S

Cuando fui a la tienda preguntando por un caquelón apto para inducción, no las tenía todas conmigo. Pensé que me iban a intenar encasquetar el de hierro. Me equivoqué; me intentaron encasquetar, no sólo el de hierro, sino además (habida cuenta de mi negativa a ese tipo de caquelón) un adaptador para mi caquelón de barro. :/

En la tienda había otra chica con el mismo problema que yo; se ve que no era yo la única. Y también a ella le parecían sosos los de hierro fundido. Como decía ella…. lo bonito de una fondue de queso, además de compartirla con amigos, es disfrutar de un diseño bonito en el caquelón. Y el de hierro esto no lo tiene.

Ella se terminó yendo con un adaptador, pero yo me fui de vacío. Básicamente, porque antes de ir a la tienda ya había probado poner mi caquelón de barro en el adaptador que había comprado para la cafetera y la experiencia no me convenció: tardó muchíiiiiiiiisimo en calentarse el caquelón. Y eso en vacío…. si le llego a meter el contenido del sobre, aún estaría esperando a que se derritiera la fondue.

Al llegar a casa estuve investigando un poco por internet. Así me enteré que hay una casa de caquelones, que ha adaptado el tradicional recipiente de barro, con un fondo de inducción. Aleluya!

Y encima, uno de los que vendían adaptados a inducción, lo tenían disponible en la sección de regalos por puntos de mi supermercado. :) Ay, que bien me vino coleccionar puntos del Coop con su tarjeta de fidelidad…. :D

Hice mi pedido y un par de días más tarde, ya lo tenía en casa. Yupi!

Por supuesto que ya lo hemos probado un par de veces y estamos muy contentos. :)

Y vosotros… ¿habéis tenido experiencias parecidas al cambiar a la inducción?

 

Cambios a la fuerza

Supongo que a estas alturas, quien no se haya enterado personalmente, lo habrá leído en el blog de Luy…. pero nos hemos mudado de casa.

Nos han hecho mudarnos, mejor dicho.

Pensábamos que este verano sería, por primera vez en tres años, tranquilo. Nada más lejos de la realidad. :(

Ya sabéis que en julio recibimos (nótese mi sarcasmo) una maravillosa carta comunicándonos la rescisión de nuestro contrato de alquiler por parte de nuestra patrona. Un encanto. Sobre todo porque llegaba en el peor momento del mercado inmobiliario en Suiza: pleno verano, cuando no se anuncian muchos apartamentos en los portales de búsqueda, porque nadie en su juicio deja su casa antes de irse de vacaciones ;).

Ese fin de semana de mediados de julio (recibimos la carta un sábado por la mañana en envío certificado) creo que dormí si acaso 3 horas…. en los dos días. La semana siguiente no fue mejor en cuanto a recuperación de sueño. Entre la ola de calor infernal de este verano y la preocupación de tener que buscar nuevo piso a la fuerza…. :(  Salvando las distancias, creo que puedo llegar imaginarme ahora mismo la desesperación que sienten aquellos que reciben su carta de desahucio (ya lo he dicho, salvando las distancias).

Han sido 6 años maravillosos en un apartamento que nos cayó casi del cielo. Recuerdo que fue tanta la suerte que tuvimos, que nos pasamos casi 6 meses pensando cuál sería el “catch”, que algo chungo tenía que tener, jajaja.

Sabíamos que los cuartos de baño y la cocina eran antiguos y los tendrían que reformar tarde o temprano.

Esas tres mozuelas que tenía en mi cocina a modo de azulejos, estaban ya desgastadas después de tantos años de fregoteo. Con sus aperos de labranza, sus cestos de mimbre al costado o el corderillo a las faldas, Úrsula, Regula y Hannah me han visto trastear y cacharrear en la cocina lidiando con recetas nuevas. Una pena que no cayera nunca en hacerle fotos a ninguna de las tres. Con la reforma integral que quieren hacer al edificio se perderán…

Lo que más fastidia es la manera de hacernos partícipes (es un decir) del destino del edificio. Sin preaviso, sin reuniones previas para hacernos el cuerpo a un proceso de duelo que iba a venir. No… así no. Simplemente una carta certificada… a bocajarro.

Yo, que lidio mal con los cambios incluso cuando los inicio de motu propio, aún estoy intentando habituarme a no ver el jardín trasero ni la “casa bonita” mientras desayuno.

Voy a echar de menos ese jardín, tan blanco en las nevadas de invierno.

Me regalaba cada primavera un hermoso hanami “privado” gracias a su gran cerezo ….

…. y en otoño me encantaba ver sus tonos rojizos, anaranjados, pistacho….

En las noches de verano me gustaba sentarme y disfrutar de las tormentas que caían mientras estábamos a resguardo… también ver el cielo estrellado gracias a no tener apenas contaminación lumínica.

Y sí, sé que en este nuevo apartamento voy a estar bien. :)  Pero siempre fui un poco la mujer de Lot y tiendo a convertime en estatua de sal por mirar atrás.

Espero que estos nuevos cielos de los que disfrutamos desde septiembre me ayuden a recordar el verano de 2018 con un poco de sonrisa algún día….

Aún ando abriendo algunas cajas. Espero que sepáis perdonar mi ausencia este tiempo.

 

Sr. WordPress, sigo respirando

Pues parece que me he quedado con la cara de aliño (de zanahorias), desde mayo.

No voy a poner excusas porque, sinceramente, no creo que nadie me lea ni me haya echado de menos en el blog. Si fuera así, alguien me habría comentado algo o me habría escrito un email para mostrarme su preocupación o darme un toque de atención…. descastados! :P

Si escribo esto es para que el Sr. WordPress no me tire de las orejas como a mi querido Pablo.

Este año ha sido casi calcado al año pasado, con la salvedad, para nuestra desgracia, de no haber tenido vacaciones propiamente dichas. Este año no pudimos ir a ningún sitio por nuestro aniversario, por la sencilla razón de estar esperando el aviso del hospital para una nueva operación de mi madre.

De nuevo cuatro semanas en Cádiz sin apenas disfrutar, regresando tan cansados a Suiza que hemos casi dejado escapar el verano con la sensación de no habernos enterado de nada.

Como mucho, si he de recordar alguna excursión este año, es un fin de semana que pasamos de improviso en el Ticino. Por una vez, no nos llovió. :)

Allá por mayo (casi cuando se publicaba mi post de zanahorias aliñadas) nos escapamos un fin de semana a Locarno y disfrutamos de la visita al Val Verzasca. Un punto en el mapa al que llevaba deseando ir desde que hace 7 años nos mudáramos a Suiza.

No sé si por la alegría de tener unos días juntos y de excursión, o por el subidón de saber que iba a ver por fín esas maravillosas aguas turquesas, el caso es que el mismo día de llegar a Locarno me lié la manta a la cabeza y cuando Luy me dijo de subir en telesférico al monte Cardada, le dije que sí. Me estaba arrepintiendo a los 0.3 segundos tras cerrarse las puertas de la cabina. Aquello iba demasiado suelto para mi gusto y mi vértigo…. llegué arriba con piernas temblonas y un estómago revuelto.

Pero bueno… las vistas tampoco estuvieron mal del todo.

 

Y es curioso, que casi cuando esperas que algo ocurra, se desespera uno en el camino, porque no pasa nada. Y cuando se planea hacer algo (y afortunadamente se hace), es cuando los planetas se alinean y se deciden a actuar.

Tras la esperada llamada del hospital, el fin de semana siguiente a nuestro pequeño respiro de fin de semana, ponía rumbo a Cádiz para ayudar durante la convalecencia y recuperación post-operatoria de mi madre.

Como dije, a la vuelta estábamos tan agotados que casi ni me dió tiempo a disfrutar del verano. Como mucho, darle algo de vida a mi terraza con unas minipetunias y una mano de barniz a sillas y mesa de exterior.

Lo único que recuerdo haber hecho, digno de ser mencionado, era otra escapada por mi cumpleaños para hacer el Glacier Express, en sentido inverso, desde Zermatt a St. Moritz. Por cierto, precioso. :)

Llegó septiembre y decidí que, al menos, había que aprovechar las temperaturas más agradables (algo más llevaderas) del otoño, para hacernos el Tour de Aargau.

Luy ha escrito un poco sobre dicho Tour. No me voy a repetir. Lo único, deciros que es muy recomendable, sobre todo aprovechar hasta finales de octubre para visitar algunos castillos del cantón de Aargau.

El Castillo de Hallwyl, del tipo “Wasserschloss” (enclavado en mitad del agua) y magníficamente cuidado. No os sorprendáis si os digo que me enamoré de este castillo.

El de Habsburgo, un poco decepcionante. :/

Sobre todo porque es el origen de la poderosa dinastía de los Austrias, monarcas que rigieron los destinas de buena parte de Europa (Alemania, Austria y España entre otros) y cuya reseña en el castillo se reduce a un mero cartel en alemán con una explicación concisa. La versión en inglés del texto tenía una letra hiperreducida muy difícil de leer para los mega-miopes como yo. Es lo que tiene que del castillo sólo quede en pie una torre, el 90% de ella ocupada por un restaurante (y que si no tienes reserva no puedes visitar)….

El Castillo de Lenzburg, otro bellezón digno de ser visitado, paseado y descubierto. Cuidado con el dragón!

Otra cosa que sí recuerdo de este otoño 2017: El Zürich Film Festival, y la Gala Premier (con asistencia del director) de Breath

No os digo más que impresiona la elegancia que destila Simon Baker y la sencillez que desprendió en las palabras previas a la Premier de su película en Suiza.

La película, la recomiendo totalmente. El libro en el que se basa, del mismo nombre, también. De verdad, si tenéis la oportunidad de leer el libro o ver la peli, no lo dejéis escapar.

Y así, poco a poco, hemos ido entrando en el invierno… pero ya os he aburrido bastante por hoy.

 

Nuevo emigrante

Ya lo ha avisado Luy aquí

Nuestros blogs han dejado de ser administrados por él y han pasado a ser migrados a wordpress.

Es lo que tiene no tener tiempo. Pobre Admin mío… que no daba a basto, entre su blog y el mío.

Así que nada. Ahora toca acostumbrarse al nuevo interfaz de “admin”, que es casi igual al antiguo, pero es distinto… ;)

A ver si arreglo los descalabros que había en el otro (esa manía de tener las “í” como “Ñ”, “¡” como Â, y cosas varias…). Creo que en la migración, lo mismo algunas fotos se han descolocado o no han migrado bien. Si véis alguna sustituída por un recuadro en blanco, por fi, avisadme y la intento recuperar.

Hay una cosa que me repite Luy desde que ha migrado el blog: “Ahora la gente te puede seguir en wordpress”… yo no sé qué significa, pero los que usáis este editor, lo mismo sí, así que dicho queda. xD

 

Peleándome con el blog

¿Qué hacer un día de lluvia y en el que se está sola en casa?

¿Cocinar, planchar, hacer el seta viendo la tele, repasar coreos de hula, ordenar el cuarto de costura, retomar la clasificación del álbum de sellos….?

NOOOOOO

Mejor pelearse con el blog. :S

Tras descubrir, allá hacia finales de noviembre o principios de diciembre, que en mi blog había un montón de spam encubierto, le pedí a Luy (pobre Luy, siempre dándole yo trabajo a mi WebAdmin.) que me ayudara.

Y lo hizo. (Muá! Gracias guapetón!)  :)

Pero en lo que se arreglaba una cosa, se descuajaringaron dos o tres… :_(

Algunos acentos se fueron al garete, las fotos cuyos nombres había yo retitulado con acentos, entre ellos. También aparecieron espacios en blanco y caracteres raros, raros, raros (léase esto con voz de Papuchi Iglesias).

Lo dejé por imposible…. Me fui de vacaciones y no quise ni asomar demasiado por el blog, porque con lo tiquismiquis y perfeccionista que soy, me daba algo al verlo tan maltrecho ortográficamente hablando y sin muchas de sus fotos en los posts….

Hoy he decidido que era hora de arreglar fotos. Algunas ya están puestas en su sitio, renombradas sin nada de acentos ni diéresis ni eñes (que mira que son delicados los nombres de los archivos de imágenes… uff…). Aunque lo mismo alguna se escapa. Si véis alguna que falta, decídmelo, por fi. (Fé tengo y mucha, lo sé… :P)

Luego me he intentado poner con el arreglo de la ortografía de esos caracteres raros, pero he desistido…. :(

Muchas horas ya delante del portátil y me duele la espalda. Así que mañana será otro día (o pasado, o el otro, o el otro….)

Mi primer intento, eso sí, ha sido ir a lo más sencillo de arreglar así de primeras, es decir los comentarios. Lo digo porque lo mismo empezáis a recibir notificaciones por parte de mi blog. Perdón de antemano.

Espero solucionarlo todo pronto, no molestaros mucho y volver a la normalidad del blog.

 

Pensamiento Breve 114

Tengo que decirle a mis venas que dejen la timidez y el jugar al escondite para otra ocasión que no sea la de ir a sacarme sangre.

5 pinchazos y no han podido extraer nada de nada…. ahora mismo no sé si tengo los brazos como un colador o como una rueda de bici parcheada. :S

Me han tenido que dar una nueva cita para extracción de sangre. A ver si esa vez tengo más suerte.