Crema de setas

Ingredientes:

– 125 gr. de boletus (porcini)

– unos 350 gr en variado de setas (yo usé shiitake, champiñones y pleurotus)

– 1 cebolla

– 500 ml de caldo de pollo

– 1 vaso pequeño de leche

– aceite, pimienta y sal

 

Preparación:

Picamos la cebolla finamente y la echamos a pochar en una cacerola con aceite caliente.

Cuando la cebolla esté transparente y tierna, añadimos los distintos tipos de setas y los rehogamos unos minutos. Irán soltando caldito, poco a poco.

Rehogando

Cuando se hayan rehogado las setas, es hora de añadir el caldo y subir el fuego para que el líquido se vaya evaporando en la cocción. Dejamos cocer entre 10 y 15 minutos.

cociendo

Una vez las setas estén tiernas, sacamos con un cazo parte del líquido sobrante y lo reservamos. Con una batidora de mano, trituramos las setas directamente en la cacerola.

triturada

Iremos añadiendo poco a poco el caldo de la cocción de setas que habíamos reservado anteriormente, hasta obtener la textura deseada.

Es hora de devolver la cacerola al fuego y añadir el vasito de leche, hasta que se integre bien. Se deja cocer de nuevo a fuego lento unos 5 minutos.

Listo para disfrutar! Y bien que se apetece con estos fríos que corren por aquí…

Notas:

Se puede hacer con setas congeladas, pero está más rica si son frescas. Y si además las habéis “capturado” vosotros mismo en el bosque ya ni os cuento cómo tiene que estar… Pena que no sea yo muy aventurera y no me atreva a morir intoxicada por el “recogimiento de las setas”, jajaja.

Creo que con esas cantidades que os he puesto da como para tres o cuatro personas. A mí me sobró crema, así que la congelé. Como a Luy no le gustan las cremas siempre tengo que congelar lo que me sobre, así que estoy acostumbrada. ;) Más para mí :P

 

Ensalada de canónigos y pollo

Ingredientes (para 2 personas) :

– 200 gr. de canónigos (un paquete)

– 2 o 3 filetes de pollo (marinados previamente con unos ajitos, sal y vino blanco)

– 30 – 50 gr de queso rallado

– salsa césar

 

Preparación:

Poner aceite en una sartén y echar los filetes una vez el aceite esté caliente. Dorar bien el pollo por ambos lados unos cuantos minutos.

Mientras se va haciendo el pollo, lavamos y escurrimos los canónigos. Colocamos en dos platos.

Cuando el pollo esté cocinado (debe quedar doradito y bien hecho en ambas caras), lo desmenuzamos con la ayuda de un tenedor o incluso con las manos limpias.

Repartir los trozos de pollo por encima de los canónigos.

Agregar el queso rallado y la salsa césar.

 

Notas:

Una receta muy rápida y muy sencilla que salva las cenas en más de una ocasión. :)

Me gusta el puntito templado que aporta el pollo a esta ensalada. Sobre todo en días fríos, en los que se asa una con la calefacción puesta. xD

 

Crema de patata y puerro

Este fin de semana bajan drásticamente las temperaturas por estas tierras. Vamos a ir preparándonos para ello…

 

Ingredientes:

– 3 puerros

– 3 patatas pequeñitas

– 1 vaso de caldo de verdura (200 ml)

– 1 brick pequeño de nata (125 ml)

– aceite para sofreir

– sal

 

Preparación:

Empezamos poniendo un poco de aceite en una cacerola.

Mientras el aceite se calienta, limpiamos bien los puerros y los cortamos en rodajas. Pelamos las patatas y las troceamos.

Cuando el aceite haya calentado, echamos los puerros y los pochamos unos minutos, con cuidado de que no se peguen ni se quemen.

Una vez pasados esos minutos, se añaden las patatas troceadas y se rehogan también con cuidado.

Es el turno de añadir el caldo, el brick de nata y una pizca de sal. Removemos y tapamos, para que rompa a hervir. En cuanto empiece a hervir, bajamos el fuego y calculamos unos 20 minutos para que la patata se cueza.

Pasado ese tiempo, trituramos con la batidora directamente en la cacerola.

Rectificamos de sal y de espesor (añadiendo un poco de agua o caldo) a nuestro gusto. Se deja al fuego un par de minutos.

Crema puerros y patatas

 

Notas:

A esta crema de puerro y patatas la llamaría vichyssoise si no fuera porque ésta última se degusta fría y suele llevar cebolleta o cebolla.

En realidad, al tomarla calentita, me ha recordado más a las sopas que solían poner en la cantina cuando trabajaba en Dublín.

Fría o caliente, está muy buena. Yo le puse un poquitito de pimienta negra recién molida por encima a la hora de comerla, pero ya sabéis que eso de las guarniciones depende del gusto de cada uno.

La próxima vez que la haga, cambiaré la nata por leche desnatada. Será más ligerita y no densará tanto.

 

Hojaldre de verduras y feta

Ingredientes:

– 1 lámina cuadrada de hojaldre

– 1 cebolla pequeña

– 1 pimiento verde

– 1 pimiento rojo

– medio calabacín (1 entero si es pequeño)

– 100 gr. aprox. de queso feta (desmenuzado)

– pimienta negra recién molida

– 1 huevo batido (para dar brillo)

 

Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC.

Picar la cebolla y pocharla en una sartén. Cuando esté transparente, incorporamos los pimientos (rojo y verde) tambien cortados finamente.

Al cabo de unos minutos, cuando los pimientos estén hechos, se añade el calabacín tambien picado.

Pimentar a gusto la mezcla de verduras.

Seguidamente, añadir el feta desmenuzado a las verduras y revolverlos todo. Apartar del fuego y dejar que enfríe un poco.

Extender la lámina de hojaldre en una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Verter la mezcla de verduras y feta en el centro del hojaldre. Cerrar los laterales y los extremos del hojaldre muy bien, procurando que no quede ninguna abertura. De lo contrario, al calentarse se podría desparramar todo el relleno en la bandeja de horno.

Pincelar con huevo batido y meter en el horno durante unos 20 – 30 minutos (o hasta que el hojaldre esté doradito y con aspecto de crujiente).

Hojaldre de verduras y feta

Notas:

Esta receta ha sido todo un descubrimiento en verano.

Si bien es cierto que aquí no ha apetecido mucho encender el horno durante los meses estivales, a mí no me amedrenta el calor a la hora de encenderlo. Sobre todo si la recompensa es un plato rico y fácil de hacer que se puede almorzar o cenar en la terraza bajo el fresquito del toldo ;)

También es muy buena receta de aprovechamiento, para dar salida a esas “mijitas” de verduras que andan medio mustias en el frigorífico, esperando a ser utilizadas.

Además, me gusta porque no hay ni siquiera que echarle sal. El feta ya tiene más que suficiente. :)

 

Galletas de huella de pulgar

Ingredientes:

– 100 gr mantequilla muy fría cortaba en cubos

– 100 gr. de azúcar moreno

– 200 gr. de harina

– media cucharadita de levadura

– 1 huevo

– una pizca de sal

– mermelada de sabor al gusto

 

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

Tamizamos la harina y la levadura sobre un bol. Añadir la mantequilla fría, el azúcar, la pizca de sal. Mezclar todo con las manos (bien limpias) hasta que se obtenga una textura como de pan desmigado.

Miga de pan

Cuando hayamos obtenido esa textura, es hora de agregar el huevo ligeramente batido y volver a mezclar. Lo mejor es revolverlo todo de nuevo con las manos, hasta que consigamos una masa que no se quede pegada a ellas.

Cogemos pellizcos de la masa y formamos bolitas. A cada bolita le metemos el pulgar para formar un hueco en el centro. Colocamos cada galleta en la bandeja de horno.

Galletas crudas

Una vez tengamos todas las bolas de masa con su hueco de pulgar, pasamos a rellenar dicho hueco con la mermelada que hayamos escocogido. Sin pasarse, porque al calentarse en el horno, la mermelada (y la galleta) se expanderá y se puede rebosar en plan volcán. :)

Con mermelada

Hornear unos 10 – 15 minutos. Sacar del horno y dejar enfríar un poco en la propia bandeja.

Horneadas

Cuidado al quitarlas de la bandeja que están un poco blanditas y se pueden romper.

Galletas

Notas:

Estas galletas han sido todo un descubrimiento. Están super ricas y son muy sencillas de hacer (incluso para mí, que soy una negada, jaja).

Yo utilicé mermelada casera de albaricoque, pero realmente eso va a gusto de cada uno. Sé de gente que incluso las ha hecho rellenando el hueco con un poco de chocolate.

¡Animaros y contadme qué tal!

 

Mermelada de mora

Ingredientes:

– 500 gr de moras

– 250 gr de azúcar gelificante

– un chorreón de limón

 

Preparación:

Se trata de seguir los pasos de la receta de mermelada de albaricoque.

Lavamos y secamos cuidadosamente las moras.

Moras

Las pesamos y según el peso, añadimos la mitad de su peso en azúcar gelificante.

Portamos a ebullición unos 10 – 20 minutos, junto con el azúcar gelificante y el chorro de limón. Cuando la fruta esté empezando a ponerse blanda, la chafamos pacientemente con el dorso de la cuchara de madera, para que se deshaga. Las moras, se deshacen mejor que los albaricoques, así que no necesitaréis pasarla por la batidora.

Una vez estén bastante disueltas, se dejan cocer unos 30 – 40 minutos más, removiendo de vez en cuando con la cuchara de madera para que no se peguen.

Cociendo moras

Haced la prueba del papel de cocina con la gota, para ver el punto de solidificación. Recordad que si corre como una lágrima, es que tiene que cocer un poco más.

Una vez esté hecha, es el turno de verterla en los botes previamente esterilizados.

Se limpian los botes, se cierran fuertemente y se colocan boca abajo para que hagan vacío.

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Notas:

Yo a esta segunda mermelada, la sometí a una segunda esterilización, para estar más segura.

Una vez que cerré bien el bote con la tapa, lo coloqué dentro de una cacerola con un trapo en el fondo. Llené de agua tibia hasta sobrepasar la tapa y lo porté a ebullición durante 20 – 30 minutos, vigilando que no se evaporara demasiada agua. Si esto ocurre, rellenar la cacerola con un poco más de agua hirviendo (hervida en kettle o en microondas, para que no se rompa la cadena de calor).

Con la de moras, la cuchara de madera se teñirá de rojo. Es normal. En realidad, si alguna mora del paquete está un poco más madura de lo que debería, os teñirá la cocina, las manos, el delantal, etc. xD

 

Mermelada de albaricoque

Ingredientes:

– 500 gr de albaricoques

– 250 gr de azúcar gelificante (en mi caso, esta que enseño en este post)

– un chorreón de zumo de limón

 

Preparación:

Lavamos muy bien los albaricoques, ya que los usaremos con piel (a gusto personal). Secamos, deshuesamos y troceamos.

Albaricoques deshuesados

Pesamos los albaricoques, para que según el peso que nos dé la báscula de cocina, calculemos la mitad del azúcar gelificante. En mi caso era la mitad, ya que el gelificante que uso es de una proporción 2:1. Supongo que para otra variedad de azúcar gelificante, tendréis que seguir instrucciones del fabricante.

Portar la fruta a ebullición durante unos 10 minutos, removiendo siempre bien con una cuchara de madera. La fruta se irá poniendo blandita y entonces será el momento de ir chafando los trozos de albaricoque con el dorso de la cuchara. Si queréis que esté más disuelta, la podéis pasar por la batidora un poco (sin pasaros).

Cuando esté lista, mezcar bien la fruta con el azúcar gelificante y el limón en la cacerola y dejar hervir durante unos 30 – 45 minutos más, volviendo a remover con la cuchara.

Cociendo

Para comprobar el punto de solidificación de la mermelada, dejo caer una gota de ésta sobre un papel de cocina y pongo el papel en vertical. Si cae como una lágrima, es que necesita más cocción.

Una vez la mermelada está al gusto en cuanto a solidificación, se apaga el fuego. Es el turno de verterla en los botes que habremos esterilizado en vacío siguiendo el proceso que explico aquí.

Se llenan hasta casi el borde.

Mermelada albaricoque

Se cierra fuertemente la tapa (yo uso tapas de cápsula de vacío), se limpia lo que se hubiera podido manchar con un trapito limpio o un papel de cocina y se colocan boca abajo.

Boca abajo

Dejarlos boca abajo para segurarse de que hacen el vacío. Escucharéis cómo van haciendo “plof!” durante el transcurso del tiempo. Eso es que han hecho el vacío. Yo los suelo dejar toda la tarde o durante toda la noche.

Luego se pueden volver a poner boca arriba. Limpiamos con un trapito húmedo y a guardar en la despensa ;).

La que no dé para rellenar un bote entero, ponedla en un tupper y directamente a nevera. Esa hay que consumirla rapidito.

Notas:

El gelificante ya lleva ácido cítrico para activar la pectina que incorpora, pero a mí me gusta echar un extra de zumo de limón para asegurarme que la pectina hará su trabajo ;).

Con esta mermelada, se puede hacer también unas galletas “huellas de pulgar” que están buenísimas. Bueno, con esta mermelada o con cualquier otra. ;)

Ya pondré la receta de las galletas en otra ocasión. (Mi blog parece últimamente uno de repostería y gastronomía… :S).

 

Mermeladeando

¿Quién me iba a decir a mí que acabaría haciendo mermeladas? Al final no sólo Sevilla va a tener un color especial, sino que Suiza también contagia según qué actitudes y aptitudes a sus habitantes… :P

Siempre me había llamado la atención la variedad de azúcar gelificantes que tienen en los supermercados suizos, por no hablar de botes especifícos para guardar/esterilizar mermeladas, con sus etiquetas y trapitos de tela a cuadritos para embellecer.

Gelificante

Por tener, tienen expuestos hasta los embudos de boca ancha para rellenar los botes sin ensuciar la cocina y la famosa máquina despepitadora de cerezas (caso de que la mermelada o tarta de turno sea de este fruto).

Yo creo que esta gente ya viene con las recetas de mermeladas y galletas varias en la memoria desde que nacen. Desventajas para quien, como yo, se pelea siempre con la proporción correcta de huevo/azúcar/harina para hacer galletas o le tiene un pánico enorme a morir (o matar a Luy, pobrecito) con la dichosa toxina botulínica en un bote de mermelada casera incorrectamente esterilizado.

En fín, que me enrollo, para variar.

La cosa es que este año me dió por hacer mermelada casera. La culpa la tuvo este post de mi amiga Silvia. Su mermelada de fresa se veía tan tentadora que me quedé con la idea de hacer yo algo en casa.

Como no quería copiarle la receta (:P), y tras una incursión al supermercado donde unos albaricoques me llamaron a gritos, me dispuse a hacer mi primera mermelada de albaricoque.

Me salió buena, para qué voy a mentir… :P La prueba de que digo la verdad es haber visto a Luy comer la mermelada cada fin de semana, untando generosamente las rebanadas de pan.

Tostada

En 10 años de convivencia, jamás lo había visto ponerse mermelada (y tanta) en el pan, jaja.

Lo que peor llevo de las mermeladas es lo de la esterilización de los botes. He estado leyendo infinidad de recursos en internet, y aún así, me da pánico pensar que pueda pillar la dichosa toxina, incluso esterilizando los botes.

La primera vez, esterilicé los botes de cristal y las tapas en vacío únicamente. Es fácil: sólo poner un trapo al fondo de una cacerola y echar botes y tapas en agua, hasta que hiervan. Dejarlos hervir unos 20 minutos (30 si queréis estar seguros), desde que rompe el agua en ebullición.

Esterilizando

Lo del trapo en la cacerola, es para que los botes de cristal no se rompan cuando choquen con el fondo al hervir.

Luego se sacan cuidadosamente con unas pinzas (se pueden dejar dentro de la cacerola hirviendo, para que se esterilicen también) y se colocan, para que escurran, boca abajo en un paño limpio y seco o en un papel de cocina.

La segunda vez que hice mermelada y esterilicé, el agua dejó una capa como blanquecina y rasposa sobre los botes y tapas. Creo que fue de cal, así que los enjuagué un poco y es cuando me dí cuenta de que lo mismo había roto la cadena de esterilización. Así que en esta segunda ocasión, esterilicé también una vez rellenados de mermelada y cerrados los botes, metiéndolos en agua hirviendo y teniendo cuidado de que el agua cubriera los botes por completo.

No sé, lo mismo peco de exagerada, pero es que es muchísima responsabilidad para una DFM. :P

Por lo demás, hacer mermeladas es divertido. Entretenido en cuanto a tiempo y divertido. :)

Pero una cosa es segura… en cuanto hagáis vuestra primera mermelada casera, cualquier otra, por muy “natural” que sea la que hayáis comprado, no estará jamás taaaaan buena. ;)

Las recetas las pongo en otro post, que este ya me ha salido muy largo y lo mismo os he aburrido, jaja.

Y vosotros, ¿habéis hecho mermelada casera alguna vez? ¿Cómo esterilizáis los botes? ¿Cuál es vuestro sabor favorito de mermelada?

 

Filetes de cerdo a la salsa de pimienta

Ingredientes:

– 3 o 4 filetes de cerdo (dependiendo del tamaño)

– 185 ml de nata

– un chorreón de vino dulce

– media pastilla de caldo de ave

– Pimienta negra recién molida

– una pizca de sal

– granos de pimienta (de colores variados)

 

Preparación:

En una sartén caliente, dorar un poco los filetes de cerdo a los que habremos salpimentado previamente. Retirar a un plato, una vez que estén hechos.

En la misma sartén donde se hicieron los filetes, echar el chorreoncito de vino dulce y rascar con una cuchara de madera el fondo. Una vez que el vino haya reducido, añadir los granos de pimienta, la media pastilla de caldo y la nata.

Ir removiendo con la cuchara de madera a fuego medio alto hasta que espese. Probar de sal y añadir un poco de pimienta negra recién molida (muy poco).

Devolver los filetes de cerdo a la sartén con la salsa de pimienta y dejar hacer unos minutillos más (esta vez a fuego medio bajo), para que coja el saborcito de la salsa.

salsa pimienta

Notas:

La clásica salsa a la pimienta, pero sin la base de coñac.

Imprescindible una buena rebanada de pan (opinión de Luy).

Viendo que en mis recetas saladas abundan en su mayoría las verduras, hay quienes me preguntan si no como carne ni pescado. Éste último, poco (sobre todo al precio de aquí), pero comer carne sí que como: pollo, pavo y cerdo. No me gusta el conejo, la ternera, el cordero… nada de eso.

Llevaba tiempo detrás de tener escrita esta receta, que la tengo almacenada en el disco duro de mi cabeza y, ya se sabe, la edad empieza a hacer estragos, jajaja. Así que así la dejo escrita en el blog, la puedo consultar yo y también vosotros.

Uhm… ahora que lo pienso, esta salsa tiene que estar de muerte sobre unas patatas al horno con tomillo.

 

Granita de albaricoque

No pensaba publicar otro post tan pronto, y mucho menos de recetas (a este paso voy a tener que crear un blog de gastronomía :P). Pero con el calor que hace… (y cuando escribo esto son las 23.45h de la noche)…

temperatura nocturna

…he pensado que lo mismo una receta refrescante os puede ayudar a aliviar los rigores estivales. ;)

 

Ingredientes para la granita de albaricoque:

– 450 gr de abaricoques

– 70 gr de azúcar moreno

– 200 ml de agua

– un chorreón de zumo de limón

 

Preparación:

Lavamos bien los albaricoques, porque los usaremos con piel (bueno, eso a gusto… :D). Los deshuesamos y los troceamos.

En una cacerola o cazo hondo, ponemos a calentar el agua, el azúcar moreno y los albaricoques troceados. Vamos removiendo, hasta que el azúcar se disuelva y la fruta se ablande. Apartamos y dejamos enfríar.

Una vez que enfríe, añadimos el chorro de zumo de limón y batimos con batidora.

Es el turno de meter la mezcla en un recipiente apto para congelación. Allí deberá estar tapado de 2 a 3 horas.

Una vez pasado ese tiempo, se saca del congelador y, con la ayuda de un tenedor, se rompen los cristales que se hayan formado en las paredes del recipiente. Se remueven esos cristales hacia el centro. Se tapa y se vuelve a congelar durante 45 minutos – 1 hora.

Se debe repetir este proceso de sacar – remover – congelar, varias veces, hasta que el puré de fruta haya cristalizado.

Granita de albaricoque

Granita albaricoque

Notas:

El proceso, como véis, es muy parecido al que publiqué cuando hice la granita de fresa el verano pasado.

La foto es un poco cutrecilla, pero es que a estas horas, con este calor mi cabeza, mi cuerpo y mi cámara no da para más, jajaja. Prometo actualizar el post con una foto más apetecible de la granita de albaricoque más adelante.

Actualización: pongo la foto prometida al final de la receta… ;) Junto la granita, una galleta de chocolate blanco y arándanos (petición especial de Zuriquesa) y una trufa de aguacate y chocolate negro sacada de esta receta de Detoxinista.

A disfrutar! :)