Avatar de Desconocido

Mi nombre

De su último viaje por motivos de trabajo, Luy me trajo esto:

Mi nombre

Sí, es un sello con mi nombre en japonés. :) Compré la tinta hace unos días en mi color favorito y probé a ver qué tal lucía.

¡Me encanta! :D

Y para completar este post sobre nombres, os pongo una canción de mi adorado Javier Ruibal.

(Tu nombre. CD: Lo que me dice tu boca. 2005)

 

Dentro de poquito, esta misma semana, actuará en Zürich…. ;)

¡Una semana redonda!

 

Avatar de Desconocido

Hula, como novedad

Este post lo tenía que haber escrito antes del de aquafit, pero llegué tan plof de esas clases que no me centré, supongo que también porque el hula me pareció un baile tan hermoso y en la clase hubo tan buen ambiente que, en comparación, el aquafit del jueves pasado salió perdiendo.

El caso es que la semana pasada fui a una clase de prueba de Hula. :)  ¿No sabéis qué es? Pues es el baile típico hawaiano. Sí, sí…. el de Hawaii.

Ni qué decir tiene que me encantó. La profe es la misma dueña de la academia y las señoras suizas que lo bailan junto con ella son encantadoras. Todo les parece bonito y nos animaron muchísimo. Salimos de allí con un subidón de autoestima enorme. :)

La clase es espaciosa, muy luminosa y con unas vistas al bosque que quitan el hipo. Encima olía muy bien, porque la dueña estaba quemando alguna esencia… vamos estar allí era un primor :) Me acordé de mi amiga Elvira y el ambientillo en las clases de danza de vientre a las que ella asistía. Todo eran sonrisas, buen rollito y ganas de pasarlo bien en esta clase de hula.  :D

El baile en sí es sencillo, lo difícil es que no te duela las caderas y los cuádriceps al cabo de una hora y cuarto seguidas de clase. Eso sí, la piel de naranja, de cara al verano, va a ir toda fuera que da gusto, jajajajajaja.

Por cierto, la academia se llama Touch of Aloha y se encuentra en Thalwil.

Flamenco los lunes, Hula los miércoles… a ver si arreglo lo del aquafit y completo la semana! :)

 

Avatar de Desconocido

Intento de Aquafit (II)

Pues como ya he comentado aquí, nos salimos de la piscina y nos encaminamos a la parte de las duchas. Y vemos que la gente tardó muy poco en ducharse. Apenas un par de señoras en el turno de duchas, mojándose con agua y poco más, y casi todas las demás en la sala de secadores.

Ah…. los secadores. Nada que ver con los dos que yo recuerdo que había en la piscina de Dublín (parecidos a estos de la foto).

secador1

Estos estaban también en la pared, pero tenían un riel para poder ajustar el tamaño a la persona: si eras más bajito pues lo tirabas más hacia abajo; si eras alto, hacia arriba. Hasta ahí, bien.

Secador 2

El problema era que apenas salían dos chorritos de nada (al principio fríos) y por mucho que te movieras y buscaras postura, la parte de abajo del pelo no secaba ni aún insistiendo  :(. Total, 20 minutos para secarme la parte de arriba de la cabeza y dejarme las puntas y la nuca fría. Desistí de puro aburrimiento, viendo que aquello no secaba ni loca.

El pelo frío y mojado en primavera no importa nada…. pero en invierno aquí, uff! Hoy no hacía demasiado frío (4 grados de máxima), pero cuando llegue el invierno de plano, nos ponemos (de día) en los -2 , -4, tranquilamente. Así que salir con el pelo en esas condiciones, con esa temperatura, no es nada recomendable, a menos que te quieras morir de una pulmonía o experimentar de primera mano si la humedad del pelo se convierte en escarcha o carámbanos nada más salir a la calle…. :S Obviamente, la chica de la foto de arriba, o vive en el caluroso trópico o tiene todo el tiempo del mundo para secarse la cabeza, porque su sonrisa no es precisamente la expresión facial que tenía yo mientras me secaba el pelo….

Tras la aventura con el secador, me dije, «me pongo la crema hidratante (si no, mi piel se reseca mucho) y me visto, recojo el bañador mojado y organizo de nuevo la mochila antes de irnos…». A estas alturas ya no quedaba sospechosamente ninguna señora en los vestuarios, y luego descubrí por qué.

Llaman a la puerta de los vestuarios y era la portera de la que os hablé en el post anterior. Tan «simpática» como antes (espero que no entienda ni el español ni el sarcasmo si alguna vez lee esto), me dice algo ininteligible en alemán suizo. Con cara de panoli la miro y ella me lo vuelve a repetir, en alemán suizo, por supuesto…

Lo único que entiendo es algo de la hora y los niños. Y entonces, por inspiración divina, entiendo que lo que me quería decir es que a la 13.35 h, las mujeres tenemos que dejar los vestuarios libres porque los niños entran en ese turno.

Me quedo con cara de asombro, porque apenas nos habían dejado ni 15 minutos para todo el proceso de salida de piscina, ducha, secado, crema hidratante, etc. Y entonces fue cuando comprendí muchas cosas:

1) por qué la mayoría de las señoras apenas se habían duchado, únicamente con agua para quitarse el cloro,

2) habían pasado la mayor parte del tiempo en la parte de los secadores,

3) ni se habían puesto crema hidratante,

4) habían sido tan rápidas en vestirse y marcharse del sitio.

Nosotras recogimos como pudimos nuestras cosas y nos terminamos de organizar las mochilas ya fuera, donde habíamos dejado antes los zapatos.

Así que al salir de allí tuve sentimientos encontrados con esta clase de aquafit.

Por una parte me lo he pasado bien y repetiría, con la salvedad de recordar no pillar el churro para hacer los ejercicios la próxima vez. Además, como otra ventaja, entrar en la piscina es gratis (normalmente cuesta 7 Chf, 5.80 euros, entrar cada vez en las piscinas de Zürich) y no tienes que tener siempre a mano la monedita extra para la taquilla de vestuarios.

Por otra parte, la piscina no es que esté cerca de Thalwil, precisamente; se tarda un poquito en llegar, y un poco más en regresar a casa, sobre todo por la rutina de ducharse, vestirse, secarse el pelo, etc. Yo pensaba que acabando la clase a la 13.15h, estaría de regreso en casa como muy tarde a la 14.15h. Entré por la puerta a las 14.50h y con un hambre de escándalo. :_(

Como otro punto negativo, tenemos los secadores de pelo que en invierno necesitaría una eternidad para secar bien el pelo y no dejarlo húmedo al salir a la calle. Eternidad de tiempo del que no disponemos porque tenemos que salir de los vestuarios antes de que entre el turno de niños.

La clase en sí estuvo bien. La infraestructura que la rodea, deja, sin embargo, mucho que desear a mi parecer. :(

En definitiva… que no sé qué hacer. Regresé a casa con un sentimiento de… ¿cómo explicarlo? No sé, supongo que lo que mejor lo describe es decir que regresé a casa muy plof. :_(

Así que para animarme un poquito cené un colacao con unos pastelitos rellenos de crema pastelera que hice el otro día (Luy, encima, me ha dejado sola, que se había ido a cenar con unos compis de curro) .

Pastelitos

No me miréis así… ya los había quemado por anticipado en la clase de aquafit y encima me pusieron una sonrisa. ;)  Bueno, en teoría me deberían sonreír, pero no me dí maña con el caramelo y no la dibujé muy bien (no voy a comentar tampoco el ojo a la virulé).

En cualquier caso, sigo muy bien sin saber si decidirme o no a dar la clase en este sitio. ¿Qué me decís vosotros? ¿Son tonterías mías y debería regresar? ¿O debería buscar otra cosa?

 

Avatar de Desconocido

Intento de Aquafit (I)

Tengo aún unos cuantos posts pendientes por escribir, pero hoy quería compartir con vosotros algo que me ha pasado esta semana. Es larguito, así que lo cuento en dos post, para que luego no me digáis. :P

Llevaba ya un tiempo con la idea rondándome en la cabeza de apuntarme a aquafit. Desde que lo dejé cuando abandoné Irlanda, lo echaba de menos. Es un ejercicio estupendo, de esos que te dejan con la sensación de haber quemado mucho sin apenas esfuerzo, y encima te ríes un rato. O al menos eso era para mí en Dublín, claro que en eso el monitor tenía mucho que ver.

Pues hoy jueves decidí, junto con una amiga, tener una lección de prueba (de 12:30h a 13:15h) en una piscina en el centro. Y aquí es cuando empieza mi particular odisea, ni buena ni mala… sólo curiosa para mí.

A pesar de ir con tiempo de antelación y tener el sitio, donde se suponía que estaba ubicada la piscina, identificado en Google Maps, lo cierto es que al bajarnos del tranvía no supimos dar con él… eso fue el comienzo.

En el sitio había varios edificios, un centro social de barrio, un centro de actividades de una iglesia, una escuela de secundaria, un centro de educación de adultos, etc. Piscina, no vimos. Tras preguntar a varias personas, las cuales se mostraban bastante sorprendidas de saber que por allí había una piscina, dimos, de chiripa, con ella. Se encontraba dentro del centro social de barrio (Gemeindeschaft Zentrum).

Ya en encontrarlo nos costó un tiempo, que por supuesto nos hizo llegar tarde a la clase concertada como prueba. Tenía que empezar a las 12.30h, y mientras nosotros estábamos en el sitio a las 12.20h no logramos meternos en el agua hasta las 12.45h. Empezamos bien….

Al entrar, más perdidas que un trompo sin cuerda, una mujer a la que calificaremos como «la portera» nos mira de arriba a abajo y nos pregunta que adónde vamos. Cuando le decimos que al curso de aquafit, nos indica de malas ganas que tenemos que quitarnos y dejar los zapatos en ese sitio, vestirnos en el otro y luego entrar a la piscina.

Cuando llegamos a los vestuarios, nos damos cuenta de que no hay taquillas por ningún sitio. Hay cosas y bolsas de deportes colgadas de los percheros, pero taquillas para guardar cosas valiosas (mi Nokia 3410 es un tesoro de museo) nada de nada. Total, que dejamos la ropa y las mochilas allí y con respecto a los objetos de valor nos dijimos «pues los metemos en la zona de la piscina y si nos dicen algo nos hacemos las suecas».  :P

Ya escuchábamos la música desde vestuarios. Y tanto… como que eran ya casi las 12.45h  :S

Al entrar, la profe que nos mira sonriendo y con ojos de querernos decir  «¡Tardonas!». Y entonces se da cuenta de que no somos de las habituales. Pero eso lo arreglamos sobre la marcha diciéndole la razón de nuestra visita. Nos dice que nos pillemos algo de ayuda para flotar de lo que está por allí. Yo me pillo un churro de éstos, que ya conocía por haberlo usado infinidad de veces en Dublín.

Aquachurros.jpg

Al meterme en la pisicina, lo que no encuentro es la escalera…. :S Veo la barandilla, pero los escaloncitos no… Oh, oh…  Así que con mucho cuidado me siento en el borde de la piscina, y me meto. Y entonces me doy cuenta de que la piscina es profunda, muy profunda…

Caigo en el agua cual torpedo hacia abajo e, irremediablemente y muy a mi pesar, me doy una zambullá (que es como le decimos en Cádiz a las zambullidas), sin comerlo ni beberlo. La gente de parte de risa… se mearían, pero lo mismo se les hubiera tintado el agua de la piscina…. la jodía piscina mide en todos sus lados 1m 80 cm, como poco…. y yo con mi 1m 59cm, pues no hacía pie, claro. Menos mal que aún recuerdo cómo se flota, aunque haga la tira de años que no me baño en la playa….

Total, que una vez pasado el mal trago (literal, que también me entró un poco de agua clorada en la garganta), pues me pongo a hacer lo que dice la profe. Entre los ejercicios uno en que, para flotar mejor, aquellas que teníamos churros teníamos que ponerlo entre las piernas a modo de caballito.

Ejercicio churro

Al principio bien…. pero al cabo del rato empieza a dolerme la entrepierna por el roce con el churro dichoso. :(  Menos mal que entramos tardecillo en la piscina y nos perdimos media clase, que si no…. :S Porque la rojez y el escozor me dura hasta ahora, que son las 20.40h cuando estoy escribiendo el post…. (duele, duele, duele….)

Al terminar, encontré los escalones de las escaleras: estaban directamente metidos en la pared de la piscina. :S Subimos y hablamos un poquito con la profe, para decirle lo típico, que nos había gustado la clase, que nos habíamos divertido mucho, que lo sentíamos también mucho por llegar tarde, que nos habíamos perdido y por más que preguntamos no encontrábamos la piscina, etc.

Y fue cuando llegamos a la segunda parte de la que será este post…. ;)

 

Avatar de Desconocido

Pensamiento Breve 72

Misterio en mi correo electrónico: ¿Cómo es posible que sin haberme suscrito a nada, me lleguen emails en los últimos meses de un grupo suizo de música irlandesa radicado cerca de Zürich?  :O

Al menos sólo informan de sus conciertos, no que me pidan unirme a ellos ni nada. Estoy yo como para cantar el Molly Malone, vamos.

Y digo yo… ¿cantarán en inglés o en alemán suizo? xD

 

Avatar de Desconocido

Alpes

Últimamente no me gusta volar en avión, sobre todo si voy yo sola. Cuando fui diagnosticada en Dublín de VPPB, jamás pensé que me fuera a afectar en cosas tan tontas como notar las turbulencias en un avión o los cambios de ruta cuando éste vira. Lástima que mi vértigo me haga sentir la más mínima turbulencia en los aviones, incluso si nadie más parece sentirlas.  :(

¿Que por qué digo esto? Pues porque a veces, en un vuelo «movidito» y del que estoy deseando salir, se ve desde la ventanilla paisajes tan hermosos como este…

Alpes 2

¡Ah, los Alpes! las montañas que me saludan en días soleados cuando regreso a casa…. :)

Alpes 1

Me da rabia no poder disfrutar de las vistas desde la ventanilla. Hace años que no me siento en ese sitio (siempre pasillo, si puedo elegir; central, si no hay opción de escoger y voy con Luy).

Al menos esa vez cuando regresamos de nuestras vacaciones en España en Septiembre, tuve buena cabeza y le pasé mi cámara de fotos a Luy. Él sí que iba en ventanilla e hizo las fotos por mí.

(Mode «Quejica» ON):  Por cierto, nos cambiamos los asientos casi siempre, porque casi siempre me ponen a mí en ventanilla. Señores de las aerolíneas, no sean tan gentiles con las damas… algunas sólo queremos que hagan caso a nuestras preferencias de asientos o si no, ¿por qué nos hacen especificarlo en la web de la tarjeta de fidelidad? :S.  (Mode «Quejica» OFF)

 

Avatar de Desconocido

Arreglos con arcilla polimérica

A la tostadora que tengo se le habían roto la palanca y el regulador de temperatura.

La verdad es que tengo la tostadora desde 2007, cuando vivíamos en Dublín. Nuestro primer apartamento allí, increíblemente, no venía con lo básico en la cocina (tostadora, kettle, portarollo, etc.) así que fui yo la que los compró y luegos se vinieron conmigo en las siguientes mudanzas.

Los botones de la tostadora eran de plástico, así que tras tantos trotes no me extraña que se rompieran. La tostadora seguía (sigue, en realidad) funcionando perfectamente. Por eso no quería deshacerme de ella.

Y fue gracias a este post de mi amiga Silvia, que pensé en probar la arcilla polimérica para hacer unos botones nuevos. :)

La verdad es que no quedaron nada mal, aunque lo importante para mí es que ya no me dejo los dedos regulando el nivel de tostado o bajando la palanca, jaja.

Tostadora

 

 

Avatar de Desconocido

Un año más

Pues al final va a ser que el tiempo pasa y no he escrito nada sobre las tres ciudades que mencionaba en el último post, antes de que cumpliera un año más.

La verdad es que últimamente me cuesta sentarme a escribir en el blog. Será el clima otoñal que hemos vivido este verano por estas tierras, que me invita más a beber té y leer antes que escribir. Estas temperaturas no más altas de 19 – 20 grados, ni son verano ni nada. Si encima le sumas la lluvia de este verano, esto parece, más que Suiza, Irlanda… :S

En fín, de cualquier manera, mi cumpleaños siempre estuvo asociado a días que van acortándose, a menos gente por el paseo marítimo y a noches mucho más frescas. Es lo que tiene haber nacido a finales de agosto.

Aunque no me voy a quejar: ayer me libré de la lluvia por los pelos. Bueno, y por la cita en el spa en sesión para dos :). Fue uno de los regalazos de Luy, del que no tengo fotos. No hubiera estado bonito hacerlas dentro del spa… ni bonito, ni permitido, jajaja.

El día no estuvo mal. :) Luy se pidió libre para poder pasarlo conmigo y darme la sorpresa de llevarme el desayuno a la cama, en una bandeja con patas que formaba parte de mis agasajos. Aquel que conoce bien a Luy, debe saber ya que no le gusta desayunar en la cama, por el tema de miguitas de pan en las sábanas. Pero vamos, que él se lo pierde, porque con airear las sábanas antes de hacer la cama…. ;).

Por un día, hizo excepción a la regla (yo también, no os creáis) y me trajo el desayuno a la cama. Y con él, mis regalos…

Regalos 1

Regalitos 2

Eso negro que véis es un juego de cartas (la caja grande) y las diferentes expansiones (las cajitas más pequeñas) y «Slow train to Switzerland«, el último libro de Diccon Bewes, maravilloso autor inglés que vive en Berna desde hace ya algunos años y da siempre su visión como «expat» en tierras suizas.

Recibí, vía sms y chat, las felicitaciones de algunos amigos y por teléfono la de los papis de Luy. A mi mami la llamé yo, porque no se acordó, pero también es verdad que en casa corren tiempos difíciles a cuenta de la salud de mi tío (su hermano) y no tenía la pobre cabeza para acordarse.

Luego nos fuimos de spa desde las 15.30h hasta cerca de las 20h, en un paquete especial para dos donde nos dejaron como nuevos…. :) Arrugaítos como pasas salimos de allí. Pero qué regalazo de Luy, díos mío!!! :D

Ayer fue, lo que se dice, un día completo, y tras el que me fui a la cama con una sonrisa en la cara, a pesar de mis arrugitas (las del remojo en agua de spa y las de la edad, jajaja).

 

Avatar de Desconocido

The Way

Sólo compartir con vosotros un apunte sobre una película que he visto recientemente.

«The Way» (2010), dirigida por Emilio Estevez y con su padre Martin Sheen como protagonista, es una deliciosa película sobre un hombre que pierde a su hijo en el Camino de Santiago y cómo, haciendo el Camino, se encuentra a sí mismo.

Una historia inspiradora y hermosa, que nos recuerda que tenemos que dejar atrás los miedos si queremos vivir la vida plenamente y no limitarnos a extistir en este mundo.

Cómo llegué a saber de ella es un poco un misterio. Creo que la ví en la sección de senderismo en la librería Orrel Füssli. Supongo que al tratarse de una película con Martin Sheen y dirigida por su hijo Emilio Estevez, me decidí a pedirle a Luy que la bajara. No sabía que parte del protagonismo lo lleva precisamente el Camino de Santiago.

El viernes pasado, ante una tarde noche lluviosa, decidimos que era el mejor momento de verla. Y no nos decepcionó. Primero porque las interpretaciones de todos los actores son inmejorables… segundo, porque Luy me iba relatando, al mismo tiempo que recordaba cuando él mismo hizo el Camino de Santiago, cómo es esa experiencia, lo que te da, lo que te quita, y lo que eres y sientes una vez llegas a Muxía (porque la última parte siempre debería ser Muxía… :P)

La fotografía y la banda sonora es muy buena. Os la recomiendo!