¡Feliz 2016!
Que este año que comienza sea de los más bonitos de vuestra vida y que lo recordéis siempre con una sonrisa. :)
¡Feliz 2016!
Que este año que comienza sea de los más bonitos de vuestra vida y que lo recordéis siempre con una sonrisa. :)
Ingredientes (para 2 personas) :
– 200 gr. de canónigos (un paquete)
– 2 o 3 filetes de pollo (marinados previamente con unos ajitos, sal y vino blanco)
– 30 – 50 gr de queso rallado
– salsa césar
Preparación:
Poner aceite en una sartén y echar los filetes una vez el aceite esté caliente. Dorar bien el pollo por ambos lados unos cuantos minutos.
Mientras se va haciendo el pollo, lavamos y escurrimos los canónigos. Colocamos en dos platos.
Cuando el pollo esté cocinado (debe quedar doradito y bien hecho en ambas caras), lo desmenuzamos con la ayuda de un tenedor o incluso con las manos limpias.
Repartir los trozos de pollo por encima de los canónigos.
Agregar el queso rallado y la salsa césar.

Notas:
Una receta muy rápida y muy sencilla que salva las cenas en más de una ocasión. :)
Me gusta el puntito templado que aporta el pollo a esta ensalada. Sobre todo en días fríos, en los que se asa una con la calefacción puesta. xD
A mí no me gusta esa cadena de hamburguesas americana con nombre escocés. Siempre las evito. Me daba una pena tremenda, durante mi viaje a Japón, escuchar a turistas españoles por la calle diciendo que sólo comían allí porque no les gustaba la comida local (sacrilegio!).
Lo único que le perdono a esta cadena es el helado sundae de chocolate. Lo único que me haría entrar en uno de sus locales, muy de vez en cuando, es ese vasito aristado con crema de helado y chocolate derretido, que termino limpiando como una patena. Y más que lo limpiaría, si no fuera por la forma del vasito en cuestión…
Pero desde que estoy en Suiza, jamás había probado el helado aquí.
Y ha sido todo un descubrimiento, porque no es chocolate cualquiera… es chocolate Cailler!

Eso sí, he tenido que cambiar mi forma habitual de comerlo.
Normalmente como primero el helado y luego rebaño el chocolate. En el caso suizo, el chocolate es taaaan intenso, que prefiero mezclarlo con el helado para no empalagarme.
Pero está de muerte!!! : )_
¿Lo habíais probado vosotros?
(Disclaimer: este post no está patrocinado y no me pagan por hablar del helado. Se basa en una experiencia personal. Me consta que en Suiza hay helados muy ricos. M**venpi*k es uno de ellos. Pero es que este ha sido un dulce despertar de mis sentidos!)
Ya lo había anunciado aquí, en este post. Pero en realidad, no tuve valor de cambiar de móvil. Sobre todo porque el que había pensado como sustituto, iba muy lento en los menús y yo no tengo paciencia. :S
He estado aguantando con mi adorable Nokia 3410 (no tan adorable para aquellos a quienes dejaba colgados) hasta hace unos días.
Bye, bye…


(no me negaréis que en esta foto de arriba es un poco desolador verlo… :_(…)
Hello! :D


El nuevo teléfono, un Nokia 215 DS, no es nada fancy, como podéis comprobar. Lo más allá es que es dual SIM, aunque yo lo uso únicamente con la tarjeta suiza. Tiene también preinstaladas diversas apps (twitter, facebook, bing, etc) que yo no voy a usar, porque ni tengo datos ni cuenta de usuario en dichos programitas. Ya sabéis que los smartphones no me gustan y en casa de herrero, cuchillito de palo. Pero es que encima pertenece a la competencia! :P
No lo he hecho a posta. Simplemente le tengo cariño a los Nokia y resulta que tiene una gama de móviles a la vieja usanza, con pantalla pequeña, teclado alfanumérico del que me gusta a mí, y nada de tener que pelearse con el terminal porque el lóbulo de mi oreja se empeña en darle al botón rojo de la pantalla táctil en medio de una conversación :P.
Si no me hubiera decantado por este, la otra opción que tenía en mente era un Samsung Keystone 2. Lo más parecido a mi ancianín 3410. :_)
Como véis ya le he cambiado el papel tapiz y lo tengo alegrándome la vista con la plumeria que ví en el jardín botánico.

A este nuevo teléfono mío le veo las teclas, así que lo de mandar sms y marcar números dejará de ser un acto de fé :P.
Tiene algunas cositas que no me gustan, como eso de las apps preinstaladas que he mencionado antes, o el hecho de que no pueda asignar un tono de llamada concreta a contactos determinados. Eso me era muy útil para saber si era Luy o no quien me llamaba (cuando era él, me sonaba la melodía Mozart 40 al estilo Nokia, claro).
También ahora me tengo que acostumbrar a un tono distinto (brikabrak) al que yo estoy acostumbrada (clásico ring ring).
Supongo que algunos estaréis decepcionados por mi elección. Pero es que si no, digamos que mi esencia vital habría cambiado sustancialmente: no sería yo. :P
Además, cuento con el visto bueno de Luy… ;)
Ya tengo tres citas confirmadas para 2016: una para febrero, dos para mayo.
A este paso me tengo que comprar la agenda de 2017 para llenarla también de citas, jajaja.
Con lo que tardó en llegar a su destino mi carta con la solicitud de voto por correo, ya me temía que las papeletas y documentación pertinente para votar corriera la misma suerte. Ya veía que los aviones se iban a cruzar a medio camino. :P
Pero, finalmente, han llegado hoy. :)
Tras preparar mis votos (electorales, no nupciales :P) y jugar un poco a las matrioskas rusas con tanto papel dentro de sobre y sobre dentro de otro sobre…

Ya está listo para enviar!
¡Qué satisfacción poder ejercer el único derecho que aún nos dejan…! ;)
Este año nos estamos dedicando a salir de mercadillos de Navidad, cuando llega el fin de semana. Uno de esos mercadillos elegido fue el de Basel.
El Basler Weihnachstmarkt es uno de los más grandes del país. En realidad son dos mercadillos, no uno. Por un lado tenemos el de Barfüsserplatz y por otro el de la cercana Münsterplatz.
Nosotros visitamos ambos, y si tengo que elegir, en cuando a número de tiendas gana el de Barfüsserplatz, aunque el de Münsterplatz tiene puestecillos interesantes y además contaba con un restaurante «pop up» de fondues… Ñam, ñam!
Aquí os dejo algunas fotitos de las cosas que me llamaron la atención en ambos.






Eso de arriba, decoraba el tejadito de una de las casetas. Se parece mucho a la máquina de coser de mi madre!

En este puesto de arriba vendían salmón ahumado… y lo ahumaban ellos allí mismo! (y de paso nos ahumaban a nosotros también :P)
Cerca del mercadillo de la Münsterplatz se encontraba el árbol que cada año decora la casa de adornos navideños Johann Wanner.


Tengo que investigar si esta tienda de Basel está abierta todo el año, como le pasaba originalmente a la Christmas Shop de Londres, que cerró sus puertas físicas (siguen vendiendo online) en Enero de 2015.
Cuando nos llegó el turno de almorzar lo tuvimos claro al ver la caseta-restaurante de fondues en Münsterplatz.


Nos ayudó a entrar en calor. A pesar de todo, he de decir que tuvimos muchísima suerte con el tiempo. Salimos de una gris Zürich, y llegamos a un soleado Basel. Eso sí, 2 grados de temperatura y un poco de viento helador. Pero la fondue nos ayudó a aguantar el tirón :)
Luego estuvimos paseando un poco…


Volvimos al mercado de la Barfüsseplatz para realizar algunas compritas antes de marcharnos y hacer fotos del ambiente con las luces encendidas.



Allí pudimos fotografiar bien de cerca esta Weihnachtsyramide. Ya os hablé un poco del origen de este tipo de contrucciones, el año pasado en este post.

Y tras esto, emprendimos el viaje de regreso a casa.
¿Habéis estado en este mercado de navidad? ¡Os lo recomiendo totalmente para otro año!
Yo pensaba que estas cosas sólo me pasaban en Irlanda con el número del PPS (Ejemplo 1, Ejemplo 2)
Pero los del laboratorio Synlab, me han mandado una factura con los datos de mi nombre totalmente cambiados…. :S Y eso que lo que en principio ponían mal era mi género (herr y no lo que soy, frau) y pedí que lo corrigieran (vía carta certificada a las dos direcciones que tenía de ellos).
Ahora eso me lo ponen bien, pero me tocan lo que en un principio estaba correcto y lo cambian como les da la gana.
La duda que me queda es, si el que me ha tocado el nombre me está insultando o no, porque ha puesto mi segundo apellido como mi nombre de pila… y todos sabemos que esa palabra, de tres letras, es un sinónimo de tonto…
Los de Synlab son unos ineptos…. dicho desde el cariño. :/
El mismo día que visitamos el Sauriermuseum en Aathal, aprovechamos para conocer el Flieger Flab Museum en Dübendorf.

Lo bueno era que aprovechábamos la misma línea de tren S14 que nos llevó a Aathal, para regresar hasta Dübendorf.


¿Por qué ir a este museo de aviación tan pequeñito, cuando en Lucerna se encuentra el Museo Suizo de Transporte?
Pues primero, porque no queríamos movernos muy lejos de Zürich capital.
Segundo, porque para un niño de 2.5 años es muy problable que el de Lucerna sea excesivamente grande, lo que alargaría la visita aún más de la cuenta (cansancio, hambre, llantinas, etc).
Tercero, estaba cerca del Sauriermuseum y así aprovechábamos el ticket de tren.
Cuarto… las dos adultas que íbamos, así lo decidimos… :P
El museo consta de dos o tres salas grandes ubicadas en un hangar. Nosotros sólo pudimos visitar dos porque la otra cerraba a una hora determinada y no nos dimos ni cuenta de visitarla primero.
La primera de las salas está dedicada a aviones de primera generación, años 20 a 50 aproximadamente.






En la segunda sala de exposición se exhibían aviones un poco más modernos, a partir de los años 60 en adelante.



Había también una parte dedicada a sistemas de radar, comunicaciones y radio control y sistemas antiaéreos.





Es un museo pequeñito, pero está muy apañado. La entrada cuesta 15 Chf para adultos. Tiene simuladores de vuelo (Mirage III, P 3, Boing 737) pero hay que pagar la entrada aparte y no son baratos.
Lo bueno de un museo como este, es que no estaba masificado de gente como el de Lucerna. Tan sólo éramos mi amiga Ana (y el nene) y yo visitando las salas. Todo el museo para nosotras disfrutarlo y fotografiarlo a mansalva.
¿Lo conocíais?
Hoy he venido del supermercado con esto…

Es una «Grättimaa», la versión femenina del «Grittibänz», del que ya os hablaré en otra ocasión.
La cosa es que me la he traído a casa y al sacarla de la bolsa de la compra, me he fijado en que me recordaba a alguien.
Uhm… ¿a quién?… hasta que se me ha encendido la bombilla….
¡A la Dama de Cádiz!

Uhm, bueno, sí… lo mismo no se parece en nada y el hambre (y las ganas de hincarle el diente a este panecillo antropomorfo) me hace delirar…
Grättimaa sonríe más, todo hay que decirlo.
Por cierto, si queréis saber más de la historia de la Dama de Cádiz, podéis leer aquí un artículo.
Y así se me va la pinza hasta otro día en que os cuente otra chorradita :P