Si es que, ya decía yo que en octubre no me había pasado nada aún. Por que llevo un par de meses que no salgo de una y entro en otra. Primero el catarro, luego el virus y ahora… ahora la mala pata.

Pues regresaba a casa yo tan tranquila el lunes de mis clases de alemán, cuando al bajar las escaleras de la estación de tren del pueblo donde vivimos, me torcí el tobillo. :( No me explico exactamente cómo fue. Sólo sé que un momento estaba echando el pie hacia delante para bajar el escalón, al segundo siguiente estaba rodilla derecha en el suelo con el pie doblado :S
La mitad de las veces voy bajando a saltos por las escaleras (sobre todo cuando no hay mucha gente) y para una vez que voy en plan tranquilo…. catapúm chimpúm. La gente a mi alrededor alucinó claro, porque ver el bulto que conforma mi ser en el suelo, tuvo que ser un espectáculo. Cómo soy igualita a mi madre (que le dió una trombosis en la pierna y no fue hasta el día siguiente), no he ido al médico hasta hoy miércoles por la mañana. Y eso, porque Luy se ha puesto pesado.
Ayer estuve en casa todo el día. Todo el día trajinando, vamos.. :D Que me hice una lavadora. Así, como lo oís. Con el tobillo hinchado que parecía una bota de esquiar. Lo peor no era subir las escaleras, lo peor era bajarlas. Eso me dolía (y duele) horrores. Lo malo es que para no apoyar demasiado tel pie derecho en el suelo, estoy tirando de la pierna izquierda, y claro, tengo el músculo del muslo izquierdo dolorido.
Y hoy he tenido mi primera experiencia en el médico aquí en Suiza. Hemos ido al See-Spital de Kilcherberg. Se llega bastante rapidito en el autobús 185, desde Adliswil.
Hemos llegado allí, y nos han dicho que no tenían servicio de urgencias. Creo que al vernos la cara de «uff, ¿y ahora qué?» que se nos quedó a los dos, pues nos hicieron el favorcito y llamaron a uno de los doctores de su centro médico para que nos atendiera haciendo un huequito en la agenda.
El doctor la verdad muy majo. :) Cuando le dije que yo sólo entendía alemán pero no lo hablaba demasiado bien, empezó a hablarme en inglés. Me mandó a hacer unas radiografías en el mismo hospital, y también me ha dado una pomada y unos parches adhesivos que tienen calmante para la noche.

Bueno, y el cacharro ese que habéis visto, para que me sujete el pie.

Dijo de darme bastones, pero le dije que no hacía falta. A ver, hoy estoy muchísimo mejor… si me hubiera visto el tobillo ayer, lo habría flipado el pobre. Pero hoy ya no lo tengo tan mal. ;)
Resultado: nada clase de alemán hoy, ni de flamenco en algún tiempo, porque necesito reposo. Y me ha recetado también fisioterapia. Tengo que regresar en dos semanas a su consulta.
¡Qué aburrida se me va a hacer esta semana…! :( Porque además, por motivos de trabajo, Luy se marcha una semana fuera. A ver si al menos me pongo al día con «La pecera de Eva» y termino de leer «The Paradox of Choice«.







