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El partido que no fue

Hoy juega España la final de fútbol (no recuerdo de qué, siempre fui mala para recordar los nombres de los torneos de fútbol, y sé que me juego la vida haciendo esta confesión…).

Se supone que tení­a que estar en el Sinotts con mi supervisora (Raquel) y su novio (que es español), y que me habí­an ya comentado varias veces que si querí­a unirme a ellos para ver los partidos de España.

Por una vez que me decido a ir, resulta que llego a la hora en que ya no dejan pasar a la gente dentro… ni aunque se vaya gente. :(

El de la puerta es un sieso… o hace su trabajao de maravilla, así­ que no hay tu tí­a. Dice que no, y es que no… sigue en sus trece… así­ que decidí­ marcharme de allí­. Es justo admitir las derrotas… aunque la cara de mi supervisora ha sido un poema… le hací­a ilusión que fuera a ver el partido con ellos, y cuando me he marchado tení­a más cara de pena que yo. (qué linda es… !)

Así­ que aquí­ estoy, en casa de nuevo.

No sé que haré… no tengo mucho que hacer, la casa la he limpiado hoy entera… no sé, lo mismo plancho un poco, o me hago una partida con el Neopets (la wii se la ha llevado Luy).

Mañana ya es lunes y tengo que volver al trabajo… el fin de semana se pasó volando: descansar, limpiar la casa y hacer la compra. Eso fue todo.

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¡Sobreviví­!

Tengo los ojos que me echan chiribitas de tanto ordenador… si de este también. :P

¡Por fí­n terminó el «año»!! :D

Ya no tendré que terminar de trabajar a las 22h en mucho tiempo!! Yupi!!!

Ya no más vouchers de cena para una cantina que abre de 17h a 18:30, ni más emilios seguidos, ni más peleas con la impresora, ni más carreras de aquí­ a allá con papeles en la mano…!!

Y sobre todo… no más chocolates, golosinas, bolsas de patatas fritas, ni chucherí­as y/o porquerí­as varias para matar el hambre en las largas horas de trabajo…

(Creo que voy a tardar en volver a mirarlas con ojos de deseo… :S)

Ahora a dormir, si el cuerpo y el cansancio acumulado me dejan (llegue a casa a las 00:30h y aun no consigo dormir…)  :(

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Juguemos a las diferencias

El otro dí­a, dando una vuelta con Luy y Pablo por San Stephen Green, pasamos junto a la estatua de mi querido amigo Oscar.

A mí me encanta sobre todo la perspectiva desde las dos estatuas pequeñitas que tiene justo enfrente, principalmente la de la mujer embarazada (mi guía de Lonely Planet dice que representa a su madre embarazada de él, en otros sitios dicen que es Constance Lloyd, su esposa).

Precisamente porque me gusta esa perspectiva, le hice una foto, y entonces me dije… uhm… hay algo raro en esta foto; tendré que buscar la anterior.

Dicho y hecho.

Abajo las dos fotos. Espacio temporal: menos de 1 año entre una y otra.

¿Cuál es la diferencia?

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My stereo’s back!!

Pues si señoras y señores… ya vuelvo a oí­r en stereo (de momento, que nunca se sabe…)

Mi congestión nasal es evidentemente menor, ya que esta mañana al sonarme la nariz, el oí­do pegó un chupinazo enorme y se desentaponó. :)

Yo sigo escéptica de que los antibióticos fueran necesarios para mi caso… si tan infectado estaba el oí­do como decí­a la doctora, porqué no me dolí­a nada, nada en absoluto?? Misterios de la vida.

Ahora no me queda más remedio que seguir tomando la amoxicilina hasta terminar los 7 dí­as de tratamiento.

Eso, y el paracetamol para el resfriado. Deberiáis haberme visto esta mañana con mis pildorillas y sobres metidos en una de esas bolsas transparentes del aeropuerto: parecí­a una «drug dealer»!!

Estaba pensando que lo mismo regreso a la consulta el viernes, como me recomendaron, sólo para chequear que todo va bien. La broma serí­an otros 60 eurazos. Tiene su guasa gastarme 65 € en unos auriculares, para luego hacer casi otro tanto de lo mismo en poder usarlos… jajaja.

Yo sigo pensando que todo se debí­a a la propia congestión nasal (eufemismo para decir mocos), que en debido al cambio de presión del vuelo Girona-Dublí­n hizo que se me movieran a donde no debí­a, es decir mi oí­do. :(

En fí­n que ya estoy mejor, y aunque aún noto como se me entapona y desentapona cada vez que me sueno el naso, ya no oigo en mono!!

Yupi!! :)

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La Boa

Ni que decir tiene que la boda de Bea y Txema (la Boa), ha sido una pasada de bonita y de divertida. :)

Se echó de menos a varias personitas, aso sí­. Lo bien que se lo hubieran pasado con el momento friki de la celebración…

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tetrisdetalle.jpg

O con el momento escanciador de sidra de miguev, o con el momento malote de Rafa y Marí­a…

Es la primera boda a la que asisto en que los novios (ella y él) tienen que esperar al testigo, y mi primera boda en catalán (se entendí­a muy bien a la teniente alcalde!!).

Yo me veí­a ya en el cuartelillo cuando a miguev se le olvidaron las bolsas del material fotográfico dentro de la sala del Ayto., cuando todos estábamos ya fuera, y la propia teniente alcalde preguntó que si eso era de alguno de nosotros. Eso llega a pasar en un aeropuerto y estamos listos…. :S

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En fin, que fue un placer. La gente maravillosa, el sitio precioso, el tiempo no pudo ser mejor (bueno si, menos calor… :P).

Gracias chicos! Nos lo pasamos muy bien!!

Enhorabuena por vuestro matrimonio y muchí­simas felicidades!!

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No ví­ a Dalí­

… pero me siento como Van Gogh, es decir sorda del oí­do izquierdo.

Es la secuela de ir resfriada en un vuelo Ryanair. Un tapón en el oí­do desde que aterrizamos anoche, que ha causado que esta mañana tuviera que salir antes de lo previsto del trabajo (como a media mañana), para ir corriendo en busca de un médico cercano a casa.

Que si más pronto me quejo del sistema médico irlandés, antes me hacen probarlo… (y si me quejo de que no me toca la loterí­a, me tocará??).

La verdad es que la médica ha sido maja, menos cuando al mirarme el oí­do ha soltado un: «Oh my God, this is very bad infected!!»

Ahí­ me he acojonado que no veas… sobre todo porque no me gustan los médicos, y porque en este paí­s tienen cierta maní­a a recetar para todo antibióticos, y yo los odio. Así­ que efectivamente, le ha faltado tiempo a la pobre mujer para recetarme amoxicilina. :S (tratamiento de 7 dias, 3 veces al dí­a). Ah, las pastillas contadas en la farmacia, esa es otra… nada de cajas, directamente las que vas a necesitar metidas en un bote, ni una más. (Y si se te cae alguna al suelo, qué??)

Lo de la farmacia ha tenido su punto. La boticaria de dentro ha salido a preguntarme que si el apellido era Garcí­a o Gil, a lo que le he respondido con un: «both of them!» que la ha dejado un poco contrariada, imagino que pensando que soy un bicho raro por tener dos apellidos. Eso sí­, ahora que lo pienso, la médico y la recepcionista del centro de salud han dicho correctamente mi nombre… olé por ellas!! Por una vez, no soy Rochí­a, o Roquia, o Roquio… jejeje.

Lo curioso es que no tengo dolor en el oí­do, ni pinchazos ni nada de eso. Me molesta un poco, eso sí­… lo empiezo a tener un poco hinchado por fuera, pero nada de dolor. Así­ que mañana iré a trabajar (hasta ahora no habí­a faltado ningún dí­a, era la única de mi equipo con ese récord!!).

La médico me dijo que esperara una semana, que si seguí­a sin oí­r el viernes, que regresara para que me mandara al especialista… A mi madre, como es natural, no le voy a decir nada hasta que no se me pase (espero que sea pronto).

Total, que si me véis con una trompetilla esta semana, no os asustéis… es que la necesito para preguntar… mandeeeee??? XDD

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Contradicciones

Hoy me he ido de compras. Cosas que tiene la vida…

Tengo varias bodas en ciernes: una inminente en semana y media; otra en Julio, a la que todaví­a no sabemos si iremos o no; y hoy nos han dicho que posiblemente tengamos que asistir a otra más. Serí­a la cuarta este año. Ahí­ es na.

En fin, en realidad me he ido de compras más que nada por no repetir en la boda de Bea y Txema, modelo de la de mi primo (si, ya sé que aun tengo que subir fotos de ese evento…).

El caso es que llevo de compras, en lo que a mentalmente de se refiere, varios dí­as. Y es que como me gusta eso del tengo que en lugar de voy.

Lo que me ha llamado la atención hoy es que no he dudado un momento en comprarme unos auriculares para mi Mp3, cuando llevo dando vueltas a si me compro una falda, un top, ambas cosas o un vestido, varios dí­as.

La cosa tiene aún más trasfondo si tenemos en cuenta que los dichosos cascos han costado nada más y nada menos que 65 euros y no, no soy una derrochona, es que simplemente tengo cierta maní­a de no aceptar los cambios, y estos son muy parecidos a los que rompí­ el jueves pasado (en realidad son el mismo modelo, sólo cambia un pequeño detallito en la clavija).

Y eso es lo que me hace gracia. Que teniendo en cuenta lo que me cuesta comprar un vestido, sea capaz de comprarme unos auriculares, así­ sin más.

Me preocupa. XDD

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Se me olvidó

Se me olvidó mirarme hoy al espejo y felicitarme.

Se me olvidó hoy lunes que era mi santo… aquí­ no se celebra Rocio, ni romerí­a, ni nada de eso. Pero a mí­ no se me olvida mi santo fácilmente. Excepto hoy.

Si no llega a ser porque una amiga me mandó un mesaje ni lorecuerdo… :S. Supongo que el dí­a a dí­a fuera de tu lugar, es lo que tiene. No celebras las fiestas como lo hace todo el mundo en tu lugar. Yo celebré San Patricio, pero se me olvidó mi santo. Celebré el Bank Holiday un lunes 5 de Mayo, cuando el dí­a 1 de Mayo me lo pasé trabajando a destajo…

No es que me importe mucho que se me olviden esas cosas… pero me siento rara cuando lo recuerdo. Estoy aquí­, con la cabeza allí­… y no logro centrarla en lo que deberí­a, o en lo que querrí­a… Ya no soy de allí­, pero tampoco de aquí­.

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De vueltas con la corbata

El otro dí­aTxema nos contó cómo su empresa habí­a decidido «rebajar» la polí­tica de vestimenta en su trabajo.

Yo, afortunadamente, no he sabido nunca lo que es tener que ir de tiros largos para ir a trabajar… pasé de la universidad a trabajar en un uniforme que exigí­a el uso del vaquero… y ahora que trabajo en una empresa alejada del sector alimenticio (un trabajo de verdad como dice mi madre), pues la verdad es que tampoco me exigen ir de etiqueta; tengo la suerte de ir como quiera cada dí­a, y eso que me consta que Accenture en España no tiene esa fama… cosas de ser BPO. ;)

En fí­n, todo esto vení­a porque eso del código de vestimenta en plan «business casual» es muy extendido aquí­… sobre todo los viernes, cuando la mayorí­a de las empresas hacen la vista gorda, premitiéndo a sus empleados dejar la corbata en sus casas. :)

Empecé a leerme un libro hace un mes más o menos (libro que he dejado aparcado momentáneamente), titulado «The paradox of choice: why more is less«. (Barry Schwartz)

A mí­, que cada decisión por minúscula que sea, se me hace un mundo, me parece una lectura superinteresante. No pocas veces me veo reflejada en cada uno de los ejemplos que pone el autor para tratar de explicar porque la gran variedad de opciones de las que disfrutamos ahora no hacen sino, para´dojicamente, complicarnos más la vida ( y ya de paso estresarnos hasta puntos insospechados).

Curioso lo que dice el autor del business casual day en el trabajo:

«Even how we drees for work has taken on a new element of choice, and with it, new anxieties. The practice of having a «dress down day» or a «casual day», which began to emerge a decade or so ago, was intended to make life easier for employees, to enable them to save money and feel more relaxed at the office.

The effect, however, was just the reverse . In addition to the normal workplace wardrobe, employees had to create a «workplace casual» wardrobe. It couldn´t really be the sweats and T-shirts you wore around the house on the weekends. It had to be a selection of clothing that you sustained a certain image: relaxed, but also meticulous and serious.

All of a sudden, the range of wardrobe possibilities was expanded, and a decision-making problem emerged. It was no longer a question of the blue suit or the brown one, the red tie or the yellow one. The question now was: What is casual? A New Yorker piece about this phenomenon identified at least six different kinds of casual: active causal, rugged casual, sporty casual, dressy casual, smart casual and business casual.

As writer John Seabrook put it, «This may the most depressing thing about the casual movement: no clothing is casual anymore.» So, we got the freedom to make an individual choice about how to dress on a given day, but for many, that choice entailed more complications than it was worth.»