De vueltas con la corbata

El otro dí­aTxema nos contó cómo su empresa habí­a decidido “rebajar” la polí­tica de vestimenta en su trabajo.

Yo, afortunadamente, no he sabido nunca lo que es tener que ir de tiros largos para ir a trabajar… pasé de la universidad a trabajar en un uniforme que exigí­a el uso del vaquero… y ahora que trabajo en una empresa alejada del sector alimenticio (un trabajo de verdad como dice mi madre), pues la verdad es que tampoco me exigen ir de etiqueta; tengo la suerte de ir como quiera cada dí­a, y eso que me consta que Accenture en España no tiene esa fama… cosas de ser BPO. ;)

En fí­n, todo esto vení­a porque eso del código de vestimenta en plan “business casual” es muy extendido aquí­… sobre todo los viernes, cuando la mayorí­a de las empresas hacen la vista gorda, premitiéndo a sus empleados dejar la corbata en sus casas. :)

Empecé a leerme un libro hace un mes más o menos (libro que he dejado aparcado momentáneamente), titulado “The paradox of choice: why more is less“. (Barry Schwartz)

A mí­, que cada decisión por minúscula que sea, se me hace un mundo, me parece una lectura superinteresante. No pocas veces me veo reflejada en cada uno de los ejemplos que pone el autor para tratar de explicar porque la gran variedad de opciones de las que disfrutamos ahora no hacen sino, para´dojicamente, complicarnos más la vida ( y ya de paso estresarnos hasta puntos insospechados).

Curioso lo que dice el autor del business casual day en el trabajo:

“Even how we drees for work has taken on a new element of choice, and with it, new anxieties. The practice of having a “dress down day” or a “casual day”, which began to emerge a decade or so ago, was intended to make life easier for employees, to enable them to save money and feel more relaxed at the office.

The effect, however, was just the reverse . In addition to the normal workplace wardrobe, employees had to create a “workplace casual” wardrobe. It couldn´t really be the sweats and T-shirts you wore around the house on the weekends. It had to be a selection of clothing that you sustained a certain image: relaxed, but also meticulous and serious.

All of a sudden, the range of wardrobe possibilities was expanded, and a decision-making problem emerged. It was no longer a question of the blue suit or the brown one, the red tie or the yellow one. The question now was: What is casual? A New Yorker piece about this phenomenon identified at least six different kinds of casual: active causal, rugged casual, sporty casual, dressy casual, smart casual and business casual.

As writer John Seabrook put it, “This may the most depressing thing about the casual movement: no clothing is casual anymore.” So, we got the freedom to make an individual choice about how to dress on a given day, but for many, that choice entailed more complications than it was worth.”

Un pensamiento en “De vueltas con la corbata

  1. ¡Maaadre mÑa, qué complicación! Suerte que donde yo trabajo el business es poco business y el casual puede ser casual de verdad (hoy es martes y he ido a trabajar en vaqueros)

    Besos

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