Bueno, ya tenía vestido. Ahora faltaban los complementos.
Los zapatos fue lo que encontré primero en mi búqueda de complementos. Los encontré en Moonson, en Dublín. Al principio no había de mi número (un 4 en Irlanda), pero al final los encontré :).

El tocado lo encontré aquí, en España (en la plaza de Pontejos en Madrid). Está hecho a medida. El que yo me probé estaba montado en una pasada (diadema) y era de color verde agua y gris. Pedí el mío sobre un peinecillo e introduje el color marfil en lugar del gris. No caí en la cuenta de que este cambio de color iba a dar un toque andaluz a mi atuendo y encima, para darle aún más ese aire de mi tierra luego añadí el siguiente complemento.

Un mantón de seda natural en color marfil bordado a mano, comprado en la calle Sierpes de Sevilla ni más ni menos, fue lo que me sirvió para tapar hombros en la ceremonia (y andar peleándome con él la mitad del tiempo, pero no me importó… :D). Me quitaba así de encima un viejo capricho y me daba un gustazo.

Por joyas, el anillo de compromiso y unos pendientes simples con detalles en verde que vi en la joyería que mi madre visita siempre. El brazalete que llevé era el «algo prestado» de mi amiga Mari Carmen (la chica a la que los asistentes cantamos el cumpleaños feliz).
Bueno, y mi alianza, que está hecha especialmente a medida para engarzar y complementar al anillo de compromiso, ya que iban a ir los dos en la misma mano y el mismo dedo. :) Tiene grabado algo muy especial para nosotros. Algo que sólo nosotros íbamos a entender… :) Como mi alianza es muy finita, no cabía en el torno grabador, así que se ha grabado a mano, lo que le da aún más valor sentimental para mí.

La liga me la regaló mi amiga Patri. La diseño y cosió ella de cabo a rabo, incluida la piedrita azul que colgaba de lazo. Todo un detalle. Gracias guapa!! :)
Las zapatillas de baile las compré en Sevilla también. Allá por Marzo allí ya tenían todas las zapatillas de esparto habidas y por haber. En Cádiz, hasta más entrado el verano, no las empiezan a poner. Yo las buscaba verdes, claro, pero no las había. Como ya ese día me había comprado el mantón marfil, pues elegí las zapatillas de esparto del mismo color pensando en un principio en teñirlas de color.

Luego recordé que mi amiga Chari tiene unas manos de oro para las manualidades, que lo mismo te pinta un pájaro en un mantón que flores en un abanico, y le pedí que me las pintara con unas hojitas verdes… :) Chari, Dios no te daría salud en las piernas y dependes de una silla de ruedas para andar, pero te dió unas manos de ángel para creas y pintar cosas maravillosas… no sabes lo mucho que me gustan mis zapatillas de baile!!! :) Muchas gracias!!!
El bolsito que llevé fue uno de los regalos de despedida que me hicieron mis compis de curro en mi último día antes de dejar Irlanda. La idea era usarlo como complemento cuando me pusiera el vestido para una fiesta (no para la boda), pero es que es tan mono, tan acorde al traje y tan práctico… allí llevé mis votos, por si Juan (el cura) me hacía leer unas palabritas (que no lo hizo al final). En el bolsito también algo de dinero, mis pastillas y una barrita de labios (de vez en cuando soy coqueta…:P).
