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Pasear por la orilla del lago

Pasear por la orilla del lago de Zürich siempre recarga las pilas y reconforta. No tiene por qué ser siempre el paseo por los Chinagarten, que es lo más conocido en Zürich… También se disfruta la parte del lago que toca otras localidades, ya sea Pfäffikon (SZ), Horgen, Richterswil o Thalwil (o cualquier otra).

Uno de esos días de principios de verano, cuando aún se apetecía sentarse al solete para recargar la vitamina D (sin riesgo a tener un brote de alergia al sol, como es mi caso)… uno de esos días, como digo, Luy y yo nos fuimos orilla abajo, en dirección a Horgen.

Lo primero, fue descubrir que con la reciente reforma del embarcadero en Thalwil, han puesto unos bancos grandes de madera que son giratorios, y son una gloria usar para tomar el solecito.

Bancos

Incluso si te resguardas a la sombrita y ves que a lo lejos viene tormenta, las vistas son de lo más espectaculares…

Descansando

Luego dimos una vuelta y nos topamos, sin quererlo, con algunas de las obras de arte y cultura que formaban parte del evento bienal «Kulturtage». Para quien quiera leer un poco sobre Kulturtage 2015 (acabó el 27 de junio de 2015), la página oficial del ayuntamiento tiene más información aquí: Kulturtage 2015

Maderas

Circe

Cuando ví esta puerta de abajo me entraron ganas de repetir esa frase de Elisabeth Gilbert en su libro Eat, Pray, LoveAttraversiamo!

Odisea

A mí lo que más me gustó es cómo habían decorado este sitio del paseo…

Tor am See

Eso es lo que se conoce aquí como «Tor am See». Ignoro si es algo nuevo especialmente levantado para el Kulturtage (tiene placa de 2015) o si se trata de una construcción fija. Será cuestión de dar ese paseo otro día y comprobar si sigue ahí ;)

El caso es que estaba revestido, como podéis comprobar en la foto, con trozos tejidos a lana y croché. Y bajo sus pies se podía ver a gente (mujeres, niños y hombres) tejiendo. Algunos se atrevieron con unas agujas enoooooormes de 1 metro de largo (esquina inferior izquierda de la foto)… jaja.

El paseo, la verdad, estuvo muy bien. Un acerto eso de ir en sentido Horgen y no en el habitual, que para nosotros es ir hasta Kilchberg o Wollishofen.

Lago

De vez en cuando, cambiar de lado de acera o de sentido en la calle, trae sus recompensas ;)

 

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Mermelada de mora

Ingredientes:

– 500 gr de moras

– 250 gr de azúcar gelificante

– un chorreón de limón

 

Preparación:

Se trata de seguir los pasos de la receta de mermelada de albaricoque.

Lavamos y secamos cuidadosamente las moras.

Moras

Las pesamos y según el peso, añadimos la mitad de su peso en azúcar gelificante.

Portamos a ebullición unos 10 – 20 minutos, junto con el azúcar gelificante y el chorro de limón. Cuando la fruta esté empezando a ponerse blanda, la chafamos pacientemente con el dorso de la cuchara de madera, para que se deshaga. Las moras, se deshacen mejor que los albaricoques, así que no necesitaréis pasarla por la batidora.

Una vez estén bastante disueltas, se dejan cocer unos 30 – 40 minutos más, removiendo de vez en cuando con la cuchara de madera para que no se peguen.

Cociendo moras

Haced la prueba del papel de cocina con la gota, para ver el punto de solidificación. Recordad que si corre como una lágrima, es que tiene que cocer un poco más.

Una vez esté hecha, es el turno de verterla en los botes previamente esterilizados.

Se limpian los botes, se cierran fuertemente y se colocan boca abajo para que hagan vacío.

IMG_20150813_224306

Notas:

Yo a esta segunda mermelada, la sometí a una segunda esterilización, para estar más segura.

Una vez que cerré bien el bote con la tapa, lo coloqué dentro de una cacerola con un trapo en el fondo. Llené de agua tibia hasta sobrepasar la tapa y lo porté a ebullición durante 20 – 30 minutos, vigilando que no se evaporara demasiada agua. Si esto ocurre, rellenar la cacerola con un poco más de agua hirviendo (hervida en kettle o en microondas, para que no se rompa la cadena de calor).

Con la de moras, la cuchara de madera se teñirá de rojo. Es normal. En realidad, si alguna mora del paquete está un poco más madura de lo que debería, os teñirá la cocina, las manos, el delantal, etc. xD

 

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Mermelada de albaricoque

Ingredientes:

– 500 gr de albaricoques

– 250 gr de azúcar gelificante (en mi caso, esta que enseño en este post)

– un chorreón de zumo de limón

 

Preparación:

Lavamos muy bien los albaricoques, ya que los usaremos con piel (a gusto personal). Secamos, deshuesamos y troceamos.

Albaricoques deshuesados

Pesamos los albaricoques, para que según el peso que nos dé la báscula de cocina, calculemos la mitad del azúcar gelificante. En mi caso era la mitad, ya que el gelificante que uso es de una proporción 2:1. Supongo que para otra variedad de azúcar gelificante, tendréis que seguir instrucciones del fabricante.

Portar la fruta a ebullición durante unos 10 minutos, removiendo siempre bien con una cuchara de madera. La fruta se irá poniendo blandita y entonces será el momento de ir chafando los trozos de albaricoque con el dorso de la cuchara. Si queréis que esté más disuelta, la podéis pasar por la batidora un poco (sin pasaros).

Cuando esté lista, mezcar bien la fruta con el azúcar gelificante y el limón en la cacerola y dejar hervir durante unos 30 – 45 minutos más, volviendo a remover con la cuchara.

Cociendo

Para comprobar el punto de solidificación de la mermelada, dejo caer una gota de ésta sobre un papel de cocina y pongo el papel en vertical. Si cae como una lágrima, es que necesita más cocción.

Una vez la mermelada está al gusto en cuanto a solidificación, se apaga el fuego. Es el turno de verterla en los botes que habremos esterilizado en vacío siguiendo el proceso que explico aquí.

Se llenan hasta casi el borde.

Mermelada albaricoque

Se cierra fuertemente la tapa (yo uso tapas de cápsula de vacío), se limpia lo que se hubiera podido manchar con un trapito limpio o un papel de cocina y se colocan boca abajo.

Boca abajo

Dejarlos boca abajo para segurarse de que hacen el vacío. Escucharéis cómo van haciendo «plof!» durante el transcurso del tiempo. Eso es que han hecho el vacío. Yo los suelo dejar toda la tarde o durante toda la noche.

Luego se pueden volver a poner boca arriba. Limpiamos con un trapito húmedo y a guardar en la despensa ;).

La que no dé para rellenar un bote entero, ponedla en un tupper y directamente a nevera. Esa hay que consumirla rapidito.

Notas:

El gelificante ya lleva ácido cítrico para activar la pectina que incorpora, pero a mí me gusta echar un extra de zumo de limón para asegurarme que la pectina hará su trabajo ;).

Con esta mermelada, se puede hacer también unas galletas «huellas de pulgar» que están buenísimas. Bueno, con esta mermelada o con cualquier otra. ;)

Ya pondré la receta de las galletas en otra ocasión. (Mi blog parece últimamente uno de repostería y gastronomía… :S).

 

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Mermeladeando

¿Quién me iba a decir a mí que acabaría haciendo mermeladas? Al final no sólo Sevilla va a tener un color especial, sino que Suiza también contagia según qué actitudes y aptitudes a sus habitantes… :P

Siempre me había llamado la atención la variedad de azúcar gelificantes que tienen en los supermercados suizos, por no hablar de botes especifícos para guardar/esterilizar mermeladas, con sus etiquetas y trapitos de tela a cuadritos para embellecer.

Gelificante

Por tener, tienen expuestos hasta los embudos de boca ancha para rellenar los botes sin ensuciar la cocina y la famosa máquina despepitadora de cerezas (caso de que la mermelada o tarta de turno sea de este fruto).

Yo creo que esta gente ya viene con las recetas de mermeladas y galletas varias en la memoria desde que nacen. Desventajas para quien, como yo, se pelea siempre con la proporción correcta de huevo/azúcar/harina para hacer galletas o le tiene un pánico enorme a morir (o matar a Luy, pobrecito) con la dichosa toxina botulínica en un bote de mermelada casera incorrectamente esterilizado.

En fín, que me enrollo, para variar.

La cosa es que este año me dió por hacer mermelada casera. La culpa la tuvo este post de mi amiga Silvia. Su mermelada de fresa se veía tan tentadora que me quedé con la idea de hacer yo algo en casa.

Como no quería copiarle la receta (:P), y tras una incursión al supermercado donde unos albaricoques me llamaron a gritos, me dispuse a hacer mi primera mermelada de albaricoque.

Me salió buena, para qué voy a mentir… :P La prueba de que digo la verdad es haber visto a Luy comer la mermelada cada fin de semana, untando generosamente las rebanadas de pan.

Tostada

En 10 años de convivencia, jamás lo había visto ponerse mermelada (y tanta) en el pan, jaja.

Lo que peor llevo de las mermeladas es lo de la esterilización de los botes. He estado leyendo infinidad de recursos en internet, y aún así, me da pánico pensar que pueda pillar la dichosa toxina, incluso esterilizando los botes.

La primera vez, esterilicé los botes de cristal y las tapas en vacío únicamente. Es fácil: sólo poner un trapo al fondo de una cacerola y echar botes y tapas en agua, hasta que hiervan. Dejarlos hervir unos 20 minutos (30 si queréis estar seguros), desde que rompe el agua en ebullición.

Esterilizando

Lo del trapo en la cacerola, es para que los botes de cristal no se rompan cuando choquen con el fondo al hervir.

Luego se sacan cuidadosamente con unas pinzas (se pueden dejar dentro de la cacerola hirviendo, para que se esterilicen también) y se colocan, para que escurran, boca abajo en un paño limpio y seco o en un papel de cocina.

La segunda vez que hice mermelada y esterilicé, el agua dejó una capa como blanquecina y rasposa sobre los botes y tapas. Creo que fue de cal, así que los enjuagué un poco y es cuando me dí cuenta de que lo mismo había roto la cadena de esterilización. Así que en esta segunda ocasión, esterilicé también una vez rellenados de mermelada y cerrados los botes, metiéndolos en agua hirviendo y teniendo cuidado de que el agua cubriera los botes por completo.

No sé, lo mismo peco de exagerada, pero es que es muchísima responsabilidad para una DFM. :P

Por lo demás, hacer mermeladas es divertido. Entretenido en cuanto a tiempo y divertido. :)

Pero una cosa es segura… en cuanto hagáis vuestra primera mermelada casera, cualquier otra, por muy «natural» que sea la que hayáis comprado, no estará jamás taaaaan buena. ;)

Las recetas las pongo en otro post, que este ya me ha salido muy largo y lo mismo os he aburrido, jaja.

Y vosotros, ¿habéis hecho mermelada casera alguna vez? ¿Cómo esterilizáis los botes? ¿Cuál es vuestro sabor favorito de mermelada?

 

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Brunch 1. Agosto 2015

Esto va con retraso, lo sé, pero es que últimamente no soy persona. Necesito unas vacaciones de esas de pulserita de todo incluido y cocktails al borde de una piscina (bajo la sombrita, tampoco hay que abusar, jaja).

Desde que hace dos años fuimos al brunch de 1 de agosto con nuestros amigos Carol y Jörn, quisimos repetir. El año pasado no pudimos hacerlo, pero este año logramos organizarnos mejor que otras veces y convencimos a otros dos amigos, Jose y Escarlata, de ir los cuatro.

Una pena que estuviera lloviendo, porque hubiéramos disfrutado aún más, si cabe. Aunque la experiencia, como siempre, fue tan buena que vamos a repetir el año que viene. :)

Para los que no lo sepáis (si es que alguno de los que leen el blog no lo saben ya), el 1 de Agosto se celebra el día Nacional Suizo. Algo así como nuestro 12 de octubre en España.

Una de las cosas típicas ese día es ir a una de las numerosas granjas del país a tomar un brunch, ingesta de alimentos a medio caballo entre desayuno y almuerzo. Y, otra cosa no, pero si hay que comer yo me apunto como loca la primera…. xD

Brunch

Este año la granja elegida fue la de «Hofladen Bäsebeiz Müelenen«, regentada por Urs y Sylvia Fischlin, y ubicada en Richterswil. Ella, por cierto, es un encanto: nada más llegar saludaba personalmente a los asistente del brunch y con una sonrisa en la cara, les daba las gracias por venir, a pesar del tiempo tan gris y lluvioso. :)

Estaba todo buenísimo, sobre todo el rösti. ¡Qué bien sienta el rösti a las 9 de la mañana un día lluvioso, fresquito y gris! (y no es coña… que lo digo en serio).

Viandas

Las mermeladas estaban muy ricas también, se notaba que eran caseras.

Para esta ocasión tan lluviosa, habían habilitado la carpa para estar más resguardados (estos suizos piensan en todo).

Carpa

Por pensar, habían pensado hasta en el entretenimiento, pues contaban con la actuación de un dúo que cantaba canciones populares que yo no conocía…

Cantantes

Hay que reconocer, que a pesar de que el estilo no es el mío, él era bastante bueno con el teclado y ella cantaba como los ángeles.

Después de varias pasadas por la zona de buffet y algunas horas haciendo la digestión mientras escuchábamos la musiquilla, la lluvia cesó y nos llegó el turno de estirar las piernas visitando los alrededores de la granja.

Me encantaron estas lecheras llenas de girasoles que adornaban aquí y allá los jardines de la granja…

Girasoles

Y esta vieja góndola, que hacía las delicias de los niños y no tan niños:

Exteriores

Aunque la estrella entre los niños allí presentes era esta linda señorita…

Vaca

Ahí, tan plácidamente comiendo mientras los demás la atosigábamos a fotos, pobre, jaja.

La verdad es que el día estuvo muy bien. :) A pesar del fresquete que hizo ese día y de los cielos medio cubiertos en nubarrones negros.

Nubarrones

Además, acabamos en nuestra casa jugando al Catán y al Ticket to Ride versión Suiza (como no podía ser de otra manera, dado el día que era… :P).

¡El año que viene repetimos seguro! Eso si no antes, que hay granjas que ofrecen el brunch de fin de semana durante todo el año… :)

 

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Filetes de cerdo a la salsa de pimienta

Ingredientes:

– 3 o 4 filetes de cerdo (dependiendo del tamaño)

– 185 ml de nata

– un chorreón de vino dulce

– media pastilla de caldo de ave

– Pimienta negra recién molida

– una pizca de sal

– granos de pimienta (de colores variados)

 

Preparación:

En una sartén caliente, dorar un poco los filetes de cerdo a los que habremos salpimentado previamente. Retirar a un plato, una vez que estén hechos.

En la misma sartén donde se hicieron los filetes, echar el chorreoncito de vino dulce y rascar con una cuchara de madera el fondo. Una vez que el vino haya reducido, añadir los granos de pimienta, la media pastilla de caldo y la nata.

Ir removiendo con la cuchara de madera a fuego medio alto hasta que espese. Probar de sal y añadir un poco de pimienta negra recién molida (muy poco).

Devolver los filetes de cerdo a la sartén con la salsa de pimienta y dejar hacer unos minutillos más (esta vez a fuego medio bajo), para que coja el saborcito de la salsa.

salsa pimienta

Notas:

La clásica salsa a la pimienta, pero sin la base de coñac.

Imprescindible una buena rebanada de pan (opinión de Luy).

Viendo que en mis recetas saladas abundan en su mayoría las verduras, hay quienes me preguntan si no como carne ni pescado. Éste último, poco (sobre todo al precio de aquí), pero comer carne sí que como: pollo, pavo y cerdo. No me gusta el conejo, la ternera, el cordero… nada de eso.

Llevaba tiempo detrás de tener escrita esta receta, que la tengo almacenada en el disco duro de mi cabeza y, ya se sabe, la edad empieza a hacer estragos, jajaja. Así que así la dejo escrita en el blog, la puedo consultar yo y también vosotros.

Uhm… ahora que lo pienso, esta salsa tiene que estar de muerte sobre unas patatas al horno con tomillo.