Hoy, estamos inmersos en el aniversario de lo acontecido en las Torres Gemelas de NY. Sin duda una fecha clave, aunque para mí, trae otros recuerdos. :)
Supongo que un poco porque nuestra historia, la de Luy y mía, estuvo marcada hasta cierto punto por el 11 de Marzo y lo que ocurrió en Madrid, cuando nos tocó poner una fecha para empezar nuestra aventura juntos, decidimos que sería el 11 de Septiembre.
Yo había acabado ese año la carrera y Cádiz no me ofrecía muchas posibilidades laborales, de ningún tipo, ni en lo mío (como diría mi madre), ni en cualquier otra cosa. Así que puestos a echar los dados y jugar al azar, mejor que el tablero fuera grande. ¿Qué más daba Sevilla, que Madrid, que Londres?.
Y allí, a Londres, que me fuí, un 11 de Septiembre de 2005 hace ya 6 años.

Muerta de miedo, y llena de pena por dejar a los míos, que en ese momento no lo comprendieron. «Esa puerta se abre para que salgas, pero luego… luego se cierra«. Esas fueron las palabras de mi padre ese 11 de Septiembre a las 4 de la tarde, cuando yo me encaminaba a Jerez hacia el aeropuerto. No se me olvidarán en la vida. ¿Cómo podría? Ni tampoco puedo olvidar el enorme beso que me dió cuando regresé ese primer año por Navidades.
Con incertidumbre, pero llena de ilusión, me fui a vivir mi vida junto a Luy. Y creo que no ha ido del todo mal ;)
En el camino he dejado muchas cosas, y me he perdido muchas cosas. Una me marcará para siempre, la muerte de mi padre y no haber llegado a tiempo de despedirme.
Pero tengo otras que han dejado una huella indeleble en mi memoria de la que estoy orgullosa. Vivir fuera me ha enseñado muchas cosas… A valorar quiénes son mis verdaderos amigos. No todos los que dicen serlo, realmente lo son. Yo sé quienes son, y con quienes puedo contar si los necesito.
A hacer las cosas cuando te apetece, no cuando te lo marcan los demás. A vivir el regreso a Cádiz por vacaciones como si fuera la última vez que lo fuera a hacer. Quizá por eso prefiero refugiarme allí, cada vez que Luy se va a un viaje, en lugar de irme con él a descubrir nuevos países mientras él trabaja.
A querer, a pesar de protestas y desorden en casa. A seguir riendo después de todos estos años juntos. A no darme por vencida. A seguir adelante a pesar del dolor y el esfuerzo. Y a seguirte, sobre todo a seguirte, dondequiera que vayas… ;)
Y respondió Rut:
No me ruegues que te deje y que me aparte de tí; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo
y dondequieras que vivieres, viviré.
(Rut 1, v. 16)