Budapest (I)

Como dije en mi último post, tras más de una hora de retraso en el tren, llegamos a la agobiantemente calurosa…

Budapest

Lo primero que hice fue poner la reclamación pertinente. Pensé que iba a tardar mucho más, pero la verdad, la cola iba rapidita. Me pidieron unos datos bancarios que no tenía en ese momento, pero la oficina de atención al cliente tenía conexión a internet gratis, así que no hubo problemas en mandar un chat rápido a Luy. ;)

Habíamos decido que era mejor reservar ya ese día el billete para nuestro regreso a Praga (como los mochuelos, regresábamos cada una a nuestros correspondientes olivos desde la capital checa). Así que mientras yo rellenaba mi reclamación, mis amigas hacían cola en la oficina de reservas y venta anticipada. Yo terminé mucho antes que ellas. Mucho, mucho, mucho, mucho antes… fui a buscarlas y aún hicimos cola durante una hora y media laaaaarga más, hasta que llegó nuestro turno para ir a ventanilla de reserva. Increíble, de verdad….  Pero bueno, hay que decir que la gente era muy, muy, muy amable. Es sólo que las cosas funcionan de manera totalmente distinta a como estamos acostumbrados nosotros. :)

Eran ya las 16.30h y nos tocaba ir al hotel a dejar las cosas. Estaba bastante cerca de la Gran Sinagoga, a la que por cierto, el nombre le viene al pelo, porque por fuera es enooooorme. :)

Sinagoga

A este punto, tengo que decir que Budapest sí que no la vimos como hubiéramos querido. Aquí sí que nos faltó tiempo. :( Fue un cúmulo de circunstancias: el retraso del tren, la espera en la oficina de venta de billetes, el poco tiempo del que ya da por sí disponíamos para visitarla (apenas 1 día y medio), la incesante lluvia el día que más tiempo hubiéramos podido disfrutar la ciudad, etc.

El caso es que vimos las cosas por fuera y a muchos sitios no pudimos ni acercarnos. :(. Así que quiero pensar que volveré algún día para hacer todo aquello que no pude hacer y, también, para verla con Luy. :)

Ese medio día de nuestra llegada, tras dejar las cosas en la habitación, nos fuimos a almorzar (tarde, lo sé) y a dar una vuelta.

Vimos la Basílica de San Esteban por fuera…

… y, esta sí  :) , por dentro….

 

Aunque estaban en misa y tampoco quisimos ir a ver la reliquia del brazo del santo que se conserva en esta basílica, jajaja.

Almorzamos tarde o se puede decir que cenamos temprano, en la plaza donde estaba la iglesia y luego nos dispusimos a dar una vuelta. Hacía calor, aunque nada como el sofocón que sentimos cuando dejamos el tren a las 16.30h. :)

Nos apetecía estirar las piernas y ver el Danubio. Comprobar si era azul….

Danubio barco

Pero las vistas de los edificios iluminados a una y otra orilla, nos despistaron y no miramos el color del río esa noche. Bueno sí, pero de noche los gatos son pardos y los ríos, negros… ;)

Castillo de Budapest

Castillo Budapest

Puente de las Cadenas

Puente de las Cadenas Budapest

Iglesia de Matías y Bastión de los Pescadores a sus pies

Andando, andando, nos topamos con un monumento sobrecogedor… Zapatos en el Danubio de Can Togay y Gyula Pauer, un recordatorio a los judíos húngaros que, en tiempo de la II Guerra Mundial, eran puestos en fila a la orilla del Danubio y disparados por miembros del partido fascista Cruz Flechada. Lo único que permanecía eran sus zapatos.

Estos de metal son tan reales, que tal pareciera que los acabaran de dejar y que sus dueños fueran a emerger de las profundidades del Danubio…

Zapatos en Danubio 2

Zapatos en el Danubio 1

Y seguimos caminando para llegar al Parlamento de Budapest, edificio imponente donde los haya. Según la Lonely Planet, es el edificio más grande de toda Hungría y se extiende unos 258 m. por la orilla izquierda del Danubio, justo frente al Castillo de Budapest (en la orilla derecha).

Parlamento 1

Parlamento 2

Parlamento 3

Pero si de cerca impresiona, ¡de lejos es mucho más hermoso todavía!

Parlamento Budapest

La caminata fue muy larga, de una orilla a otra del Danubio cruzando por el Puente Margarita, aunque hicimos una parada en la Isla de Margarita para ver la fuente musical cuyos chorros parecen bailar al ritmo de la música (sólo en verano, al parecer). Fue agradable quitarse los zapatos, sentarse al borde de la fuente y dejar que el agua refrescara un poco los pies. :)

Y luego, cruzando el Puente de las Cadenas, regresamos al hotel a descansar. Lo merecíamos!

Puse a grabar datos de la caminata al móvil que me había dejado Luy, aunque no recordé hacerlo hasta que no íbamos llegando a Isla Margarita (mi despiste y yo, como siempre) :P

Camino

No parece una distancia grande, pero creedme si os digo que con el bochorno que hacía (incluso de noche) las distancias aumentan…

Llegamos muertas, como era de esperar. Así que caímos como moscas. A soñar con todo lo que queríamos ver al día siguiente….

 

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