Crónicas de Japón

Finalmente he seleccionado “algunas pocas” fotos. He logrado reducir a unas 800 fotos las 4500 que tenía :)

Para los que quieran verlas, están en mi galería de Flickr.

Intentar resumir en un post todo lo visto, experimentado y vivido en una tierra tan distinta como Japón, sería una cosa de locos. :)

Me consta que mi media castaña está preparando algunos posts con la crónica casi diaria del viaje. Os pido que, si tenéis tiempo y ganas, le hagáis una visita :).  Alguno de mis lectores también leen el blog de Luy, así que no quiero aburriros con entradas duplicadas. Me limitaré a comentaros mis experiencias y las cosas que me han llamado la atención.

Ni qué decir tiene que hemos regresado con la sensación de poder haber visto más cosas, pero siempre podemos volver en unos cuantos años; ver el mercado de pescado de Tokyo (visita tan de moda en las guías, que nosotros ni hicimos) o la ciudad de Nikko, la cual intentamos aunque el aguacero nos lo impidió; regresar a Miyajima y a Mt. Fuji o quizá incluir en la próxima, las islas de Okinawa con esa historia tan singular.

Nos han llamado la atención muchas cosas…

1) la gente cayendo dormida en casi cualquier sitio: el tren, los centros comerciales, incluso en un restaurante con la comida delante… xD A este último no era plan de sacarle la foto, pero es que era flipante, porque hasta roncaba… jajaja.

Descoyuntada

 

2) la gran variedad gastronómica del país. A pesar de lo que se puede pensar en occidente, no sólo de pescado crudo vive el japonés. Hemos probado:

Takoyaki

Takoyaki

Okonomiyaki

Okonomiyaki

Tonkatsu

Tonkatsu

Esto que no sé qué nombre tiene, pero estaba rico…

bola

Los pastelitos que tienen son una pasada, dulces, pero no empalagosos.

Pastelitos de Miyajima

Mención (y post) aparte merece la comida tradicional japonesa. ;)

Y en cuanto las bebidas, decir que el sake está fuerte de espanto, pero luego tienen el maravilloso Yuzu-hachimitsu, que es una bebida dulce, tipo té, realizada a base de cítrico japonés y miel. Se puede tomar frío o caliente y está de rechupete!! :P

Yuzu

 

3) La mezcla de modernidad y tradición. Un país tan terriblemente avanzado en cuanto a tecnología y con cosas tan llamativas como las máquinas expendedoras de casi cualquier producto, mima con el mayor de los esmeros la restauración de sus castillos, templos y edificios emblemáticos, siguiendo escrupulosamente las técnicas de construcción de antaño. El castillo de Himeji es un ejemplo de ello.

Lo pillamos en obras, y tenían una estructura auxiliar para mostrar al público cómo había sido, paso a paso, la restauración: tejas de barro cocidas en horno tradicional, barro y paja para unir los materiales, dibujos ornamentales cincelados uno a una y a mano en cada una de las tejas, etc.

Y así todo. No anteponen las prisas por volver abrir el castillo a los visitantes, al cuidado, mimo y esmero de hacer las cosas a la antigua usanza, porque saben que si meten buya las cosas se restauran mal, y de la otra forma durará. :)

 

4) La seguridad y la conciencia cívica: pese a la práctica inexistencia de papeleras (peor aún que en Londres) no se veía nada tirado en el suelo.

También, la sensación de seguridad es apabuyante (y lo digo yo, que vivo en Suiza). Aquellos que se dormían en el tren sabían, a ciencia cierta, que sus cosas iban a estar ahí cuando despertaran. Las carteras-monederos gigantes que la mayoría de los chicos japoneses parecen usar allí (sobresale un palmo y medio del bolsillo trasero del pantalón) seguían en su sitio (y llenas) a pesar de haber pasado por un metro o tren llenito de gente…

 

5) Comunicarse a la perfección, aunque no hablen mucho inglés: en general, no hemos tenido problema ninguno con la comunicación, y eso que el inglés no es muy extendido. Cuando el revisor del tren nos ha tenido que decir algo, nos han sacado un papel con las frases en japonés (que ellos iban señalando) y que debajo tenían la traducción al inglés. Así nos informaban de que ese trayecto en concreto lo teníamos que pagar, por no pertenecer a la misma compañía de tren, por ejemplo. O con señas, aunque no sean iguales que las de nosotros, occidentales.

De verdad que ponen todo el esfuerzo del mundo en que los no japoneses nos sintamos acogidos en su país.

Después están las anecdotillas, como esa señora de Información y Turismo en Himeji que, al saber que éramos españoles, nos pidió disculpas por haber conseguido Tokyo la candidatura olímpica por encima de Madrid. La señora se sorprendió mucho al saber, que en realidad, los españoles respiramos aliviados de no obtenerla… :)

O la dependienta de la tienda de palillos de Asakusa que nos describió, en un perfecto español, la diferencia de adorno de los que yo tenía en la mano. La señora, de unos 55 años, había aprendido español sin salir de Japón, por el mero placer de aprenderlo.

 

6) La amabilidad de la gente. Hemos visto gente muy sonriente, muy alegre, dispuesta a ayudar si hacía falta. Como he dicho antes, hacen que te sientas acogido. Sí es verdad que en el tren casi nadie habla (sólo se nos oía a nosotros) y van casi todos ensimismados con su móvil (en riguroso silencio), con su música o durmiendo. Pero en la calle la gente sonríe mucho más que aquí, o al menos es la impresión que me dió.

Cuando regresamos de la excursión de Nara a Kyoto, una señora que había subido al tren, se puso a hacer origami. De su bolso sacó hojas de papel y empezó a hacer los dobleces, hasta hacer varias figuras. A mí me llamaba la atención, así que de vez en cuando miraba. Ella me pillaba mirando de reojillo y sonreía. Al bajar en la estación de Kyoto, noté que alguien me agarraba tímidamente del codo. Era la señora, que abriendo su bolso, sacaba sus origami, para regalármelos. Los tres que había hecho. :)

origami

Yo me fui con una sonrisa en la cara por el detalle tan bonito que había tenido, pero os puedo asegurar que ella sonreía más que yo.

 

Podría seguir contando cosas durante horas, pero no quiero aburriros :)

Hasta otro día!

 

4 pensamientos en “Crónicas de Japón

  1. Txema, cuánto tiempo! :) Envidia ninguna, que nuestro trabajo y avatares nos ha costado, jajaja. Llegamos allí y nada más aterrizar, pensábamos que se alinearían los planetas para impedirnos salir del aeropuerto de Narita… con la mosca detrás de la oreja, jajaja.
    Nos hemos acordado mucho de vosotros, que este ha sido un viaje gastronómico también y sabemos que eso también os gusta! ;)

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