¿Eso que estoy viendo desde mi ventana son copos de nieve?
No sé si cuajará, pero al menos podemos decir que es la primera (agua-) nevada de la temporada*…
* iba a decir del año… es lo que tiene seguir contando los años por cursos académicos… jajaja
¿Eso que estoy viendo desde mi ventana son copos de nieve?
No sé si cuajará, pero al menos podemos decir que es la primera (agua-) nevada de la temporada*…
* iba a decir del año… es lo que tiene seguir contando los años por cursos académicos… jajaja
Ingredientes:
– 6 salchichas de cerdo frescas (de carnicero)
– Media cebolla
– 2 dientes de ajo
– 1 vasito de vino
– Sal y pimienta
Preparación:
Picar finamente la media cebolla.
Calentar en una sartén un poco de aceite y pochar la cebolla.
Cuando haya adquirido color, añadir los dientes de ajos también picaditos y las salchichas. Hacer las salchichas poco a poco a fuego medio-alto. Salpimentar.
Una vez las salchichas cojan color, añadir el vasito de vino y dejar que se evapore el alcohol y se espese la salsita.
Y listo para disfrutar! :)

Notas:
Lo ideal es comerlas con puré de patatas o con patatas fritas, aunque para gustos los colores. Yo prefiero hacerlas con lechuguita, para que no se me hagan muy pesadas, sobre todo a la hora de la cena :)
… cuando ha estado el cielo gris y ha hecho frío todo el día, normalmente me entra eso que llaman «Sunday night blues«. Curioso, porque hace años que dejé de ser una estudiante o tener un trabajo de 9 a 17h :P
Pero lo cierto es que el domingo por la tarde me entra una modorra enorme, y me pongo a ver fotos antiguas y escuchar música de aquellos años en que estudiaba en la E.G.B. Bueno, vale…. también de cuando era un pelín más mayor, de cuando estudiaba la Erasmus en Bologna o vivía en Londres… :P
En uno de esos ratos, hoy mismo, me he acordado de esta canción del grupo Grandi Animali Marini (Splendidamente pazza, 2007)
http://www.goear.com/embed/sound/9d3d395
Y es curioso, porque la canción habla precisamente de no dejarse vencer por los recuerdos, de quitarse las viejas costumbres y volver a ser tan locos como éramos cuando teníamos bastante años menos…
Encima con ese ritmillo que tiene, ¡me ha puesto las pilas! :)
Hoy quiero abriros un poco más a mi mundo y enseñaros los dibujitos que me gustan. No es que yo tenga el don de dibujar, eso Dios no me lo dió…. pero sí admiro a aquellos que lo hacen tan bien.
Empecemos por Rosina Wachtmeister, austríaca, nacida en 1937. Lo que más me gustan son sus gatos. :) Creo que ya habéis visto el puzzle que tengo en casa:

Como regalo de cumpleaños, Luy me obsequió con esta escultura de una pareja de sus gatitos… Me encanta! :)

De ella también tengo un juego de cama y un juego de posavasos redondos.
Seguimos con Anita Jeram, a quien conocía sólo por ser la ilustradora del libro infantil «Adivina cuánto te quiero», y que Luy y yo coleccionamos en varios idiomas.

Pues resulta que sus dibujos me resultaban familiares.
Luego caí en que tenía dos tazas de té de porcelana china, de la época en la que vivíamos en Londres.
Al darles la vuelta… Oh… sorpresa! ;)


Y ya que hablamos de dibujos, pongo también los de mi amiga Sophie. :P
Me encantan! Son de una sencillez y una ternura impresionantes. Le tengo dicho que alguna vez los intente imprimir a modo de libro, sería una pasada de regalo (por ejemplo, para su hija o para su marido). Os dejo una muestra de su arte…
Cuida tu buena estrella! © Sophie

Mascotas ©Sophie

Al sobre! ©Sophie

No me digáis que no tiene arte… jajaja. Para ella era el lapicero, así que espero haga muchos más dibujitos y todos los podamos disfrutar :)
De momento yo ya tengo uno de ella en mi posesión… :)

¿Quién será esa niña con el ganchillo? Favorecida desde luego sale… :P
Este será el último post. Ya os he aburrido bastante con las fotos y peripecias, jajaja.
De las cosas que se nos quedaron pendientes es una visita profunda a la ciudad de Nikko.

Ir, lo que se dice ir, fuimos. Pero ese día nos cayó tremenda chupa de agua y yo no iba calzada de la manera apropiada, así que al subir andando a la primera cosa que ver, el puente, pues me calé casi hasta los huesos.


Por lo que vimos tenía que ser bonito… pero bueno, así tenemos alguna otra razón por la que regresar algún día a Japón (por eso y por los pastelitos mochi de pera de Tottori, jajaja).

Y con eso y después de disfrutar de 20 días maravillosos, nos despedimos de Japón de camino a nuestro hogar :)

La verdad es que el viaje ha sido impresionante. Reconozco que Luy estaba más ilusionado que yo durante la planificación del viaje. Acuso mucho el cansancio de largas horas caminando y del jet lag, y pensé que éste último sería peor al llegar al país, pero la verdad es que fue mejor de lo que esperaba. No puedo decir lo mismo del jet lag de la vuelta, jajaja (pero bueno, ya pasó :P).
Creí que ese cansancio, unido al calor de la época en la que fuimos, me mataría y harían que no disfrutara del viaje. Al fin y al cabo me gusta más moverme por Europa. Sin embargo, no fue así y a pesar de todo (mosquitos, mala circulación sanguínea, calor asfixiante, etc) disfruté del viaje. :)

La gastronomía es alucinante, creo que lo he repetido en varias ocasiones. La gente que dice que no iría a Japón porque no le gusta el pescado crudo, es un poco obtusa a mí entender. Es como decir que no le gusta la gatronomía española sólo y únicamente porque no soporta la tortilla de patatas. Hay muuuuchos más platos que ese… :P
No sé qué más contaros. Espero que os haya gustado toda la parrafada que os he soltado estos últimos días, y que así, los que no podéis viajar hasta allí, hayáis estado un poquito más cerca del país del sol naciente.

Y si desde aquí, indirectamente, os he animado a ir, deseo que lo paséis bien cuando lleguéis, disfrutéis mucho de los castillos, jardines, dunas, islas, etc. y comáis muchos pastelitos mochi, jejeje.
La cena en la isla de Miyajima fue nuestra primera experiencia con la cena tradicional japonesa. Nada más sentarnos en la mesa teníamos esperándonos esto:


Luego trajeron la cesta de sashimi (pescado crudo) con la sopa miso.



El sashimi me impresionó, porque vino echando humito (literal) supongo que para hacerlo bonito, y con las cabezas del pescado y las gambas de adorno. Que a mí me gusta ver las frescura del pescado en los ojitos, pero de ahí a que me mire directamente desde la mesa, como que no. Tuve suerte…. el sashimi no era para mí, jajaja.
Vino la camarera con la raíz de wasabi y la raspó directamente… acostumbrados como estábamos a la pasta de wasabi europea, esa no tenía nada que ver, ni en olor ni en sabor.

Y luego empezaron a venir el resto de los platos (de algunos no hice fotito)









Estos pescaítos de arriba, se mezclaban con el arroz y a mí me recordaron a las tradicionales y gaditanas parpujitas que comía en mi infancia, las cuales se dejaron de vender hace años debido a eso de «pezqueñines no, gracias». Aunque no estaban fritos, estaban buenísimos… :)
Ya digo que a algunos platos se me pasó hacerle la foto…
Y tras todo esto… el postre:

Como véis, son muchos platitos pequeños. Parece poco, pero puedo asegurar que llenar, llenan. ;)
Hubo cosas que me dió impresión probar, pero al menos lo intenté, que ya es más de lo que hizo Luy con algunos (sus parpujitas se quedaron en el cuenco enteritas). Desde luego, tanto decir que iba dispuesto a probar de todo y resulta que la que lo hice fuí yo… xD
Y si me descantillo, salgo de allí rodando… ¡qué bueno estaba todo! :)
La cena que hicimos en Fuji fue más o menos parecida… fuimos los últimos en salir del restaurante del hotel. Ya digo que por poco salgo rodando… jajaja.
Te guste más o menos, los ingredientes son todos de una gran calidad.
En lo referente al desayuno, en varios de los hoteles donde estuvimos, teníamos la opción de tomarlo bien de estilo occidental, bien de estilo japonés. Elegíamos, siempre que podíamos, el desayuno occidental, porque echábamos de menos el zumito, el café y la tostada por la mañana. Sólo en uno de los hoteles (Nagoya) la única opción de desayuno era la japonesa, así que no nos libramos.
Estaba buenísimo, lo malo es que el desayuno japonés es exactamente igual que una cena o un almuerzo: sopa miso, arroz, algo de sashimi, algo de huevo (en teoría tenía que haber sido cocido, pero nosotros lo hicimos revuelto, jaja)… Aderezado, eso sí, con té y/o café.
Ya digo que estaba todo muy bueno. A esas alturas del viaje, ya hasta el chawanmushi (o lo que nosotros llamábamos «ese cuajo salado de huevo con más cosas«) me lo había comido sin rechistar. A Luy no le hacía nada de gracia, era de esos platos que dejaba sin tocar, así que me tocaba pillarle un par de cucharadas del suyo para disimular que ni lo había probado… como se hace con los niños, vamos :P.
Y es que, nuestro amigo Zordor clamará al cielo por lo que voy a decir, pero inundar el chawanmushi con salsa de soja fue todo un acierto… xD. Gracias a ese truco, dejé de comerme sólo un par de cucharadas a comerlo enterito: la salsa de soja es como el adobo en Cádiz, lo arregla tó… :P
¿Qué hacer en un día lluvioso? Museos!! :)
El elegido fue el Museo Nacional de Tokyo. Sus fondos son tan grandes (más de 110.000 obras) que apenas puede exponer a la vez una parte de su fondo. Repartido en varios edificios, alberga la mayor colección de arte japonés del mundo.









Estuvimos allí un buen rato… como medio día xD
Y al salir, al salir nos esperaba esto…




Bonito, ¿verdad? :)
Y más cositas que vimos e hicimos en Tokyo
Descubrir un restaurante suizo cerca de la Torre de Tokyo

Templo con estatuas de niños


Harajuku y sus tiendas





Templo y bosque de Meiji Jingu










Algunas fotitos más de las cosas que hicimos en Tokyo…
Zona de Shibuya, su perro y su cruce






Asakusa, su mercado y su templo




Museo Ghibli en Mitaka: disfrutando como enanos, aunque no nos dejaran hacer fotitos del interior ni montarnos en el Gato-bus…







Torre de Tokyo y sus vistas desde allí




Neko Café: muy activos, los gatos no estaban, pero siempre es una gozada poder acariciarlos… :D



En Monte Fuji, la siguiente parada en el camino, decidimos descansar y tomarlo con calma.
Disfrutamos de las vistas de camino a Kawaguchiko y su lago, todas dominadas por el Fuji, que incluso con nubes impresionaba…


Disfrutamos también del baño con vistas




Y hasta jugamos al bingo. Menos mal que iban escribiendo los números en una pizarra, porque los números en japonés son peor que en alemán… :P

Descubrimos que las reglas de bingo japonesas son distintas a las españolas. Allí un bingo es una línea española, pero no nos enteramos hasta un par de días más tarde, cuando le preguntamos a nuestro amigo Zordor. Si llego a saber en ese momento que incluso sirven las líneas verticales y diagonales me hubiera llevado un premio (mi tarjeta era la verde)… :S

El personal del hotel nos deleitó con un espectáculo de tambores. Reconocí a la chica que nos ayudó a llevar las maletas a nuestra habitación. Por el tamaño de sus brazos y la fuerza con la que golpeaba el tambor, hice bien en no meterme con ella… xD


Y al día siguiente dejamos Fuji con un cielo despejado sobre el monte.


Nos llevamos nuestros propios montes Fuji, comestibles…. :)

Aún no las hemos probado, así que no tenemos ni idea de cómo saben estas galletas (creemos que son galletas)
Vimos campos cultivados y cosechas recogidas.


Y tras el viaje, llegamos de nuevo a Tokyo, nuestro destino final. :)