Risotto de remolacha y queso azul

Ingredientes (1 persona o 2, dependiendo del hambre que tengáis):

– 100 gr remolacha cocida
– 100 gr arroz enjuagado
– 1 cebolla roja pequeña muy bien picadita
– 600 ml de caldo de pollo caliente
– Vino blanco (un chorreón)
– Aceite
– Parmesano rallado
– Queso azul unos 20 gr (o a gusto)

 

Preparación:

Poner a calentar aceite en una cacerola. Cuando esté caliente, pochar la cebolla.

Mientras se hace, meter en un recipiente la remolacha para darle un golpe de batidora. Haremos un puré de remolacha. Reservar.

Cuando la cebolla ya esté, añadimos a la cacerola el arroz (previamente enjuagado) y lo rehogamos unos minutos. Verter un chorro de vino blanco y remover bien junto con el arroz hasta que se evapore.

A partir de ahora, empieza el ritual de ir añadiendo el caldo de a poco a poco, removiendo bien y esperando hasta que el arroz haya absorbido todo el caldo, para volver a añadir la siguiente cantidad. Hacemos esto durante unos 10 minutos.

Cuando el arroz esté a medio cocer, se añade el puré de remolacha y se disfruta removiendo y “tiñendo” el arroz de rojo… :) Hay que esperar también a que el arroz absorba los líquidos del puré de remolacha.

Una vez hecho esto, se continúa con el ritual del caldo, hasta que al probar el arroz, notéis que está blandito por fuera, pero un poco durito por dentro (al dente).

En total, todo el proceso de caldo-remover arroz – caldo-remover arroz, etc son unos 20 minutos.

Se apaga el fuego y se retira la cacerola. Es el momento de añadir el queso azul y el queso parmesano rallado, removiendo y mezclando bien.

Servir y ¡a disfrutar! :D

 

Notas:

Me sobró remolacha de cuando hice la receta de la “Aberración de bol Poké“. Lo más pequeño que venden en mi entorno (ya cocido y cortado) son 250 gr. Eso cunde mucho.Así que me busqué una receta donde podía usar, si no el resto, al menos una buena parte de lo que me quedaba en el frigorífico.

Encontré esta en Directo al Paladar y allá que fui. :)

Aunque como siempre digo, lo bueno de la cocina es la adaptabilidad de las recetas que encuentras en libros de cocina o internet, a tus gustos personales o a lo que tengas a mano en la cocina; como usar cebolla roja, en lugar de normal (por no tener otra).

Es lo que tiene no ser una ciencia exacta, al menos no en cuanto a platos salados se refiere; en repostería es otra cosa.

Yo añadí el queso azul, cuando al probar la receta, me dí cuenta del dulzor que tenía la remolacha. Lo sé…. es así, siempre ha sido dulce. Pero a mí en platos supuestamente salados, no me gusta que sólo sepa a dulce. Quizá por eso no me hago muchas cremas de calabaza ni de zanahoria… jajaja.

Recordé, sin embargo, que tenía un trozo de queso roquefort (aunque en vuestro caso podría ser gorgonzola, cabrales o cualquier otro azul). Y me decidí a mezclarlo a última hora. ¡Todo un éxito! :)

 

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