Honold’ Schoggi-Tram

Esta es una de esas entradas para dar envidia. :P

Teniendo en cuenta que no soy lo que se dice una loca por el chocolate, lo cierto es que me apunto a muchas cosas que tienen como protagonista este ingrediente. ¿Os acordáis de esto que os conté en febrero? ;)

Una cosa curiosa que tiene Zürich es eso de utilizar un antiguo tranvía para hacer rutas delicatessen, es decir te dan una vuelta de más o menos duración por la ciudad, mientras vas comiendo lo que toque según la época del año. Que si el Fondue-tram, el sushi-tram, el apero-tram, etc.

Y, sobre todo, el que nos ocupa hoy: el Schoggi-tram. :)

schoggi-1

Patrocinado por la confitería pastelería Honold (establecida desde 1905 en la calle Rennweg en Zürich), el Schoggi-tram suele recorrer el centro histórico únicamente durante poco más de una semana, a finales de octubre.

Cuando se ponen los billetes a la venta (a mediados de octubre) se agotan en un plísplás, así que hay que estar ojo avizor para pillar alguno en las fechas y horas deseadas. Este año, Luy y yo (más yo, que Luy :P) estuvimos echando continuamente un vistacillo a la web, y logramos pillar dos billetes para disfrutar del paseíto y sobre todo de los tesoros que se ofrecían.

El tranvía sale desde Bürkliplatz, cada 35 minutos más o menos (desde la 13h hasta las 18.15 aproximadamente) y consta de 18 plazas, así que como digo están siempre muy solicitadas. Mucho más, teniendo en cuenta que el billete es muy económico (10 chf/adulto), para ser este tipo de experiencia.

El recorrido que hicimos lo podéis ver aquí

Nosotros lo disfrutamos mucho. No ya sólo porque el tranvía es una pasada de bonito…

tram-1

tram-2

tram-3

… sino porque casi salimos de allí embotaítos de chocolate….

Empezamos con un chocolate caliente (estaba bueno, pero a mí me gusta más el del Café Felix)

heisse-schoggi

Continuamos con un pastelito de almendra que no tenía nada de chocolate y que fue lo que más me gustó (yo siempre llevando la contraria)

pastelito

Llegó el turno de los pralinés (mi favorito, el blanco con frutos rojos… :P)

pralines

Y cerramos el festín con las trufas (ahí yo ya estaba embotada y sólo comí una, el resto de las que cogí se las pasé a Luy)

trufas

Como siempre, yo no soy de mucho comer chocolate, así que cuando ofrecían segunda ronda, Luy se aprovechaba… xD. Eso sin contar la cara de incredulidad con la que me miraban los camareros y el resto de pasajeros cuando me escuchaban decir “Nein, danke…“.

Lo que pedí como loca fue un vaso de agua y sólo me trajeron una tacita de espreso llena de agua. :/   Creo que ahí se vengaron de mí, jajaja. Pero no me importó, porque al bajar del tranvía me fuí directa a la fuente de Bürkliplatz, y casi me la bebo entera.

Para bajar tanto insuflón de dulces, Luy y yo fuimos dando un paseo hasta HB, paladeando la felicidad que nos brindó ese día (que eso sí que merece la pena saborear).

vistas

La única pega es que no podríais ir si tenéis animales de compañía (no los dejan entrar), o pretendéis ir con niños y alguno de éstos usan carrito (no hay sitio material para guardarlos dentro del tranvía, ni siquiera plegados).

Por lo demás, lo recomiendo totalmente, sobre todo si os enloquece el chocolate.

 

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