Si en el caso de Luy son las fotos, en el mío son las recetas.
No tengo imaginación para contar nada interesante últimamente, o más bien, lo que me ronda por la cabeza es demasiado íntimo y personal como para venir a contarlo a un sitio tan público. Además, no creo que nadie esté interesado en leer mis paranoias mentales o mis angustias. Ya tiene cada uno sus propias preocupaciones como para venir a escuchar las mías.
Lo único que me reconforta (hasta cierto punto) es meterme en internet y ver pasar la vida. Así he descubierto, entre otros, varios blogs de cocina interesantes, y me he decidido a probar algunas recetas, ya que tengo tanto tiempo libre en este exilio forzoso llamado «mundo de la Hausfrau».
Es más, además de mirarlas por internet me decido a probarlas. Lo malo, es que ir al súper se me hace un mundo (en general salir de casa) así que la mitad de las recetas las termino improvisando con lo poco que tenga en la despensa o en el frigorífico.
Uno de los puntos en los que Luy y yo nos hemos puesto de acuerdo, desde que estamos en Suiza, es en hacer un menú semanal de cenas (en mi caso tengo tb uno para mis almuerzos). Así no me tengo que poner a pensar lo que cenaré ese día, salvo el domingo, que es cuando lo organizo. Si tengo suerte, lo hago hasta bisemanal. Lo que no deja de ser paradójico, porque en realidad, tiempo para pensar es lo que más me sobra. (suspiro).
Los productos de comida son caros aquí. Para qué engañarnos. No es que tengas que vender tu cuerpo para comer carne o pescado alguna vez a la semana, pero tampoco los regalan. A mí en el fondo me ha venido bien, porque así me obligo a comer más verduras y de manera más sano. Nada de rebozados, fritos, etc. Bueno, ya no los comía; me he desacostumbrado. De las cosas que más se me resiente, cuando regreso a España, es precisamente el estómago. En España se sigue con la manía de cenar a las 21h o 21.30h como muy temprano (yo ceno sobre las 20h – 20.30h), y nada de plato único: entrante, primero, segundo y postre. Si a esto le sumamos la cantidad de fritos, empanados, rebozados, abuso de chacinas y embutidos, etc que usa la gastronomía local, pues para de contar. A ver, que me desvío del tema… :)
Mi día a día es bastante sencillo. Me levanto, desayuno y arreglo la casa. No más tarde de las 9.30h – 10h de la mañana tengo todo limpio y recogido (casa ventilada y todo). A partir de ahí dirimo entre salir a dar una vuelta, hacer la compra o hacer esto o lo otro que tengo pendiente o que estaría chulo hacer (patchwork, costura, etc.) Al final, sobra decir que no hago nada, salvo ver pasar la vida delante de mis ojos.
Sé lo que estaréis a punto de preguntar… pero no, no me lo he podido plantear aún. No hasta que mi A2 llegue a un C1, que es lo mínimo necesario. :(.
Y también sé lo segundo que estaréis pensando… eso ni se me ocurre por la cabeza :P.
En fín, que al final he reflexionado en voz más alta de lo que quisiera y os he robado más tiempo del que os podéis permitir para leer un post. Disculpad si os he aburrido. No pasará a menudo… voy a publicar mi receta nueva.
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