Tres dí­as dentro de Cervantes

No es que haya estado dentro del estómago de Miguel de Cervantes, cual Jonás en la ballena… Me refiero al Instituto Cervantes, organismo dentro del que estuve trabajando 3 dí­as, tres…

Algunos me habéis preguntado cómo me fue el trabajillo allí­. Hace unos dí­as le escribí­a un mail a una amiga contándole precisamente lo mismo, así­ que aplicando la pertinente ley del mí­nimo esfuerzo, y para tenero contentos a todos, paso a adaptar ese mail a modo de post. :)

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De mi vida entre los libros no hay mucho que contar, la verdad….

Era un trabajito sencillo: se trataba de poner las tiritas de seguridad que hacen que la alarma de la biblioteca salte cada vez que te quieras llevar un libro sin permiso. Muy rimbombante serí­a decir que yo ayudé a implementar y mejorar el sistema de seguridad bibliotecario… XDD. Que viene a ser lo mismo que trabajar en primera linea de marketing y publicidad, por no decir “sujetapalos”. :P

Tení­amos tres dí­as. Algunos libros eran viejí­simos, tipo: “Puntos fundamentales de la ideologí­a del Movimiento” y cosas así­. Ese en concreto no es que fuera viejo, que era del año 1963, pero estaba que se caí­a a pedazos…. :S
Así­ que ahí­ estaba yo, colocando tiritas a libros con los que tení­as que cruzar los dedos para no llevarte alguna página hecha polvito sobre la camiseta o el pantalón. XD

í‰ramos 7 personas trabajando: 4 chicas y 3 chicos… y no me pregunteis por qué, pero lo cierto es que se formaron grupitos desde el principio; a saber: las chicas por un lado, y los chicos por otro. Entre las chicas, encima, estábamos una danesa y una irlandesa por su parte, y una húngara y yo por otra.
En fí­n, que lo que es trabajar en equipo… chungo.

El primer dí­a, me dí­ cuenta de que la danesa y la irlandesa lo que se dice trabajar, poco… yo creo que ya se conocí­an de antes… eso o congeniaron perfectamente a la primera, porque se la pasaron todo el dí­a hablando. Y cuando faltaba 5 minutos para las 17:30h (hora en que acabábamos de trabajar) no hací­an ya ni el huevo… se quedaban quitas mirando el reloj y esperando que diera la hora de marcharse.

El segundo dí­a, la danesa por poco no se queda dormida en su mesa de trabajo; la ví­ casi un cuarto de hora con la cabeza entre los brazos dejada de caer en la mesa…. durmiendo, creo. No paraba de beber agua… yo creo que tení­a resaca, pero bueno.
Ese dí­a los chicos metieron una caña increí­ble. Se hicieron ellos solitos casi toda una estanterí­a larguí­sima.
Casi al final descubrimos que algunos de los estantes estaban ocupados por libros que no correspondí­an con lo que poní­a en los tejuelos de llos libros…. misterio servido!

El tercer, y último, dí­a, los chicos no aparecieron, y de las chicas, sólo estábamos la irlandesa, la húngara y yo. Nos dijeron que a los chicos les habí­an dicho que ya no les necesitaban (que duro debe ser que un chico oiga eso… jejeje), porque pensaban que con nosotras cuatro iba a ser suficiente para acabar lo poco que quedaba.
Con lo que no habí­an contado es que la danesa llamara diciendo que estaba enferma… así­ que el trabajo terminó siendo para tres. Y no dimos a basto, porque, de repente, aparecieron más libros de la nada, encerrados en una habitación que hasta ese momento habí­a estado bajo llave… así­ que el eultimo dí­a fue cañero. Esto es España, pensé.
Encima, nos dimos cuenta de que el ritmo frenético de trabajo de los chicos sólo habí­a sido gracias a la desorganización que habí­an montado en las baldas de las estanterias, con libros donde no correspondí­an, y algunos con banda de seguridad colocada y otros no. No te digo ná…..

Así­, entre tejuelos, polvo, prisas por terminar los libros de esa habitación misteriosa y demás, pasó el último dí­a de trabajo. y como al fin y a al cabo se trata de una institución española, pasó lo que pasa siempre en las instituciones españolas… que se quedó a medias: con dos medias estanterias y la balda de otra por finalizar.
Subimos a que firmaran nuestro timesheet, y ya está.

Yo me quedé haciendo “méritos” (esta es mi niña…), y hablando con la chica que nos tení­a que firmar la hojilla. Le dije que estarí­a guay trabajar allí­ y que cómo podí­a hacerlo… me estuvo informando que si es fijo el puesto, sale en el periódico…. que de esos habí­an tenido precisamente una vacante que se habí­a acabado de rellenar en Julio. De todas maneras, la mayorí­a de las veces necesitaban a gente para temporadas – pico, y para eso tiraban de Manpower. Ellos pedí­an, y Manpower mandaba; y que si no me importaba estar por temporadas, podí­a decirle a Jenna (La Termporary positions consultant) que me llamara cada vez que necesitaran a alguien.

En cualquier caso, le dije a la chica en cuestión que le enviarí­a mi C.V., por si alguna vez, en lugar de tirar de Manpower, decidí­an hacerlo de C.V. directamente. Por supuesto, y para no dejar mi habitual vagancia en mal lugar, aún no lo he enviado… XD

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Y eso es to, eso to, eso es todo amigos…… ;)

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