Esto va con retraso, lo sé, pero es que últimamente no soy persona. Necesito unas vacaciones de esas de pulserita de todo incluido y cocktails al borde de una piscina (bajo la sombrita, tampoco hay que abusar, jaja).
Desde que hace dos años fuimos al brunch de 1 de agosto con nuestros amigos Carol y Jörn, quisimos repetir. El año pasado no pudimos hacerlo, pero este año logramos organizarnos mejor que otras veces y convencimos a otros dos amigos, Jose y Escarlata, de ir los cuatro.
Una pena que estuviera lloviendo, porque hubiéramos disfrutado aún más, si cabe. Aunque la experiencia, como siempre, fue tan buena que vamos a repetir el año que viene. :)
Para los que no lo sepáis (si es que alguno de los que leen el blog no lo saben ya), el 1 de Agosto se celebra el día Nacional Suizo. Algo así como nuestro 12 de octubre en España.
Una de las cosas típicas ese día es ir a una de las numerosas granjas del país a tomar un brunch, ingesta de alimentos a medio caballo entre desayuno y almuerzo. Y, otra cosa no, pero si hay que comer yo me apunto como loca la primera…. xD

Este año la granja elegida fue la de «Hofladen Bäsebeiz Müelenen«, regentada por Urs y Sylvia Fischlin, y ubicada en Richterswil. Ella, por cierto, es un encanto: nada más llegar saludaba personalmente a los asistente del brunch y con una sonrisa en la cara, les daba las gracias por venir, a pesar del tiempo tan gris y lluvioso. :)
Estaba todo buenísimo, sobre todo el rösti. ¡Qué bien sienta el rösti a las 9 de la mañana un día lluvioso, fresquito y gris! (y no es coña… que lo digo en serio).

Las mermeladas estaban muy ricas también, se notaba que eran caseras.
Para esta ocasión tan lluviosa, habían habilitado la carpa para estar más resguardados (estos suizos piensan en todo).

Por pensar, habían pensado hasta en el entretenimiento, pues contaban con la actuación de un dúo que cantaba canciones populares que yo no conocía…

Hay que reconocer, que a pesar de que el estilo no es el mío, él era bastante bueno con el teclado y ella cantaba como los ángeles.
Después de varias pasadas por la zona de buffet y algunas horas haciendo la digestión mientras escuchábamos la musiquilla, la lluvia cesó y nos llegó el turno de estirar las piernas visitando los alrededores de la granja.
Me encantaron estas lecheras llenas de girasoles que adornaban aquí y allá los jardines de la granja…

Y esta vieja góndola, que hacía las delicias de los niños y no tan niños:

Aunque la estrella entre los niños allí presentes era esta linda señorita…

Ahí, tan plácidamente comiendo mientras los demás la atosigábamos a fotos, pobre, jaja.
La verdad es que el día estuvo muy bien. :) A pesar del fresquete que hizo ese día y de los cielos medio cubiertos en nubarrones negros.

Además, acabamos en nuestra casa jugando al Catán y al Ticket to Ride versión Suiza (como no podía ser de otra manera, dado el día que era… :P).
¡El año que viene repetimos seguro! Eso si no antes, que hay granjas que ofrecen el brunch de fin de semana durante todo el año… :)