Con este belén de madera tan salao de mi parroquia os deseo a todos

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Con este belén de madera tan salao de mi parroquia os deseo a todos

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Y no, no hablo del palo flamenco típico de mi ciudad. Hablo de estas otras «alegrías»… :) Qué rico cocina mi mami…!

(Aunque soy consciente de que corro el riesgo de que más de uno/a en Dublín no me vuelva a dirigir la palabra después de ver la foto y el tamaño de las alegrías… :P)
Javier Ruibal es uno de esos músicos, que más que componer canciones compone poesía. Me enamoré de sus canciones cuando oí por vez primera Reina de Isla Mujeres, de su disco Las damas primero, allá por el 2003, cuando hacía la Erasmus.
A lo largo de estos más de 5 años fuera de Cádiz su música me ha acompañado siempre y me ha acercado a ese rinconcito de la Bahía donde dejé mis primeros años de vida. En sus canciones reconozco el Callejón del Tinte, la Caleta, el mar de la bahía cuando lo cruza el vaporcito…
Aún siendo de El Puerto (de Santa María) está muy vinculado a Cádiz, y por eso fue incluso pregonero del Carnaval no hace mucho. Aunque él empezara como otros tantos cantautores en Madrid, en tantas de esas salas pequeñitas llenas de humo de tabaco y al calor directo del público.

Yo nunca había ido a ninguno de sus conciertos. Hasta ahora. :)
Resulta que, como una de las coincidencias de mis vacaciones en Cádiz, he podido disfrutar de uno de sus conciertos en el Café Teatro Pay Pay.

Sus canciones lentas son de las mejores, de las más hermosas y delicadas. Todas me gustan, aunque si tuviera que elegir me quedaría sin dudar con Aurora, Toda la mar por delante (me recuerda a mi padre, al que le gustaba tanto el mar…) y la preciosa Para llevarte a vivir. :)
«De lo dicho sin pensar,
de lo que callo y no digo,
de las cosas por pasar,
de las trampas del azar,
de las cartas del destino,
tengo un lápiz colora’o
con un librito guarda’o
para escribirlo contigo.
Si la suerte inoportuna
te jugara una encerrona,
si no hay salida ninguna,
si la gracia y la fortuna
se apartan de tu persona,
tengo un farolillo verde
por si de noche te pierdes
y la luna te abandona.
Tengo la rosa de oriente,
el oro del sol naciente
y lo que quieras pedir.
Tengo el mapa del tesoro,
tengo el palacio del moro,
para llevarte a vivir.»
(Javier Ruibal. Lo que me dice tu boca. 2005)
Pues, eso, que llegué ayer a Cádiz, y hoy tras infinindad de paseos de aquí a allí por las tiendss Orange y Vodafone, resulta que por fín me he podido hacer con una tarjeta de internet de prepago. Eso sí, he tenido que comprar un maravilloso pincho que no me va a servir para nada.
Y este post era para probar la conexión en nuestra casa :)
Y ahora os dejo, que voy a ver si me voy a tomar un café con una antigua compi alemana de curro en Irlanda que ahora trabaja en Gibraltar y ha venido a Cádiz a pasar el día :D
Desde hace unos días, cada vez que me monto en el Luas para ir a trabajar veo esto….

Y yo no puedo evitar sonreir… :) Porque la playa de esta foto es La Caleta.
Lo que me recuerda que hace más de un año, Cádiz me sonrió también de esta forma aquí en Dublín…

Por si alguien se pregunta como siente la Navidad un gaditano, Mel lo ha descrito en esta viñeta:

Sólo siento que no lo hayan inventado… ya me encargaría yo de traer ese turrón a Dublín!! :P
De mis vacaciones en Cádiz, podría destacar muchísimas cosas: el calorcito, el solete, la tranquilidad, mi familia, mi gente de la parroquia de San Francisco Javier, pasear por las calles como una turista más…
Pero me quedo con haber disfrutado sin duda de un par de «amigos», aunque mucho me temo, que ellos/ellas no opinen lo mismo que yo…. XD. A saber….







Creo que no hace falta decir más. Vosotros me habéis entendido… jejeje.
Ayer regresamos LuY y yo de vacaciones…
Pasar 10 días fuera de Londres es toda una bendición. Ojo, no es que no me guste, es que pasar del típico tiempo inglés a esto…

… es toda una gozada… ;)
Y claro, ahora me enfrento a ponerme más capas que una cebolla (que sí, que ya no hace tanto frío aquí, pero no es lo mismo, verdad?), pelearme con el paraguas, a las caras largas, a los cielos grisáceos, y al stress….
En fín, al menos me quedan bonitos recuerdos y algunas fotitos… :)
Acabo de regresar de las vacaciones…
Ya sé que dije que contaría cómo me fueron y todo eso, pero los acontecimientos de las últimas horas (para mí al menos han sido horas, porque me enteré anoche, recién llegada del aeropuerto) me lo impiden.
Ojalá fuera un mal sueño (verdad Manoli?), una mal sueño que hubierámos sufrido de manera colectiva… o una de sus bromas… Ojalá…
He encendido mi velita delante del angelito que me regaló. Seguirá encendida hasta que esté junto al Padre…
¿Cómo le devolveremos la sonrisa a la que siempre nos animaba? ¿Cómo, si ella se queda sin su músico favorito?
No dejo de recordar este trocito del Libro de la Sabiduría (Cap. 4):
El justo, aunque muera prematuramente, halla el descanso.
La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años;
Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado.
Fue arrebatado para que la maldad no pervitiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma;
pues la fascinación del mal empaña el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen el espíritu ingenuo.
Alcanzando en breve la perfección, llenó largos años.
Su alma era del agrado del Señor, por eso se apresuró a sacarle de entre la maldad.
Qué suerte hemos tenido de cruzarnos en tu camino, «chato»…
