Tras dejar Kyoto, viajamos hasta Nagoya. El camino lo amenizó Luy con sus maravillosas rimas a la ciudad. Quisiera Bécquer haber tenido la mitad de ingenio y sensibilidad poética que Luy, para escribir las Rimas y Leyendas… (no comment :P).
Llegamos sobre las 14.30h, buscamos el hotel, dejamos las maletas y nos refrescamos un poco viendo las vistas de su jardín interno.

La visita programada era, como no, al Castillo. Lo malo es que al llegar a la ciudad más tarde de lo que habíamos planeado en un principio (por ver el palacio imperial de Kyoto), pues se nos echó el tiempo un poco encima, y llegamos al castillo a eso de las 15.45h.
El Castillo cerraba a eso de las 16h (algunas salas principales) o las 16.30h el resto. Además no habíamos almorzado nada, así que nuestra primera parada en el castillo fue la tienda de pastelitos :)


Total, que hicimos la visita al castillo un poco más a prisa de lo que hubiéramos deseado, pero no por ello dejamos de disfrutar lo que pudimos ver….










Al salir, dimos un paseo descubriendo cosas muy interesantes y curiosas a las que por supuesto hicimos fotos (como se nota que no se gasta carrete en estas cámaras «moelnas»… xD)










Tras cenar, regresamos al hotel y a dormir. Al día siguiente nos esperaban algunas horitas de viaje para llegar hasta Kawaguchiko, cerca del Mt. Fuji.