Tengo la manía de esperar hasta ultimísima hora para encender la luz de la habitación y echar las persianas. Sólo hasta que el último rayito de luz, no ya de sol sino de luz, se ha marchado, sólo entonces, enciendo la lámpara junto a mi mesa. A veces, cuando llega Luy de trabajar, sigo a oscuras sólo con el reflejo de la pantalla de mi ordenador.
Y viendo esto, esa pequeña manía cobra sentido…

Las nubes lo cubren todo en el paisaje cercano.
Por lo que sé, también cubren el lago, tras esos edificios frente a mi ventana. Pero miro a lo lejos y en la cima de la colina, sobre los cristales de aquelas casitas tan lejanas, hay un reflejo del último rayo de sol opuesto intentando sobrevivir como si no fuera a haber mañana…
A veces mis manías tienen sus recompensas. :)







 (foto de Luy’s mobile)
 (foto de Luy’s mobile)





