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Por fí­n!

Por fí­n llego a ver nieve en Zürich. :)

Este año las temperaturas han sido bastante suaves, no llegando ni a alcanzar los O grados antes de irnos de vacaciones.

Como buenos gafes, fue irnos a España y empezar a nevar en Zürich, así­ que no vimos la primera nevada capitalina por poquito. Pero ayer, me estaba preparando para ir a las clases de alemán, cuando al mirar por la ventana ví­ que caí­an copos… y cuajaban… :) Ahora que lo pienso, la primera vez que ví­ nevar en mi vida fue en Bologna, también un 30 de Enero… qué recuerdos, qué emoción! :_)

La de Zürich era una nevada fina, como si cayeran pequeñas bolitas de algodón. Nada que ver con las nevadas que nos pilló hace dos años en Dublí­n. ;)

Y hoy el espectáculo estaba servido…

 

 

 

Creo que la cosa va a seguir así­ por unos dí­as más, según las previsiones de ola de frí­o siberiano que se nos acerca.

 

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Quiche de tomates secos y aceitunas negras

Ingredientes: (4 personas)

– 1 lámina de hojaldre

– 1 huevo

– 250 gr. queso fresco / requesón

– 50 gr. tomates secos

– 100 gr. aceitunas negras

– 50 ml. leche

– hierbas provenzales

– sal (pizca)

– pimienta negra

Preparación:

Poner en remojo en agua caliente los tomates secos durante 20-30 minutos. Mientras, encender el horno a 180 grados.

Picar las aceitunas negras. Hacer lo mismo con los tomates secos, una vez hidratados y escurridos.

En la batidora, mezclar el queso fresco, el huevo, la leche, la sal y la pimienta, hasta que no tenga grumos.

Añadir los tomates y las aceitunas picadas. Remover y reservar.

Forrar 1 molde redondo con el hojaldre y pinchar el fondo con un tenedor. Rellenar el molde con la mezcla.

Hornear durante 30 – 40 minutos a 180 grados, o hasta que esté dorado.

 

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Siendo yo

Como siempre a principios de un año nuevo (o de un curso nuevo, que no es lo mismo) aparecen rodando a la vuelta de la esquina los propósitos de cambio.

Lo cierto es que, en nuestro caso, de momento la incertidumbre domina los primeros meses de 2012.

Hemos decidido cambiar de piso, y siguiendo el procedimiento (3 meses de antelación) dimos el aviso antes de irnos de vacaciones. Así­ que ahora toca buscar. Y espero encontrar algo pronto, que ya me veo durmiendo con mis cosas en la Bí¼rkliplatz, haciéndole compañí­a a los cisnes del lago… XD

Mis clases de alemán acaban el 1 de febrero. El nuevo convenio de la academia de idiomas con la empresa de Luy, no cubre más allá del nivel 4, en el que estoy actualmente. Así­ que a no ser que hagan una excepción, tendré que buscar otras opciones para seguir aprendiendo alemán.

Como véis, proyectos, lo que se dice en firme, no tenemos. Al menos yo, no.

Todo anda pendiendo de un hilo. Como en el último año de mi vida, tengo la sensación de andar a salto de mata, en la cuerda floja y sin red de protección. Y sé que al final todo sale bien, pero no se me puede pedir a mí­, que lo quiero tener todo sobre seguro, que no me preocupe.

 

Entonces, dejarí­a de ser yo. ;)

 

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Sin novedad en el frente

Después de casi un mes de vacaciones, entre idas y venidas a España y Suiza, no hay mucho que contar.

Nada más llegar a Madrid el primer dí­a de vacaciones me pillé un catarro bien gracioso, que me tuvo mocosa y congestionada según el dí­a.

Esta etapa del tiempo de asueto estuvo marcada por un mini-viajecito a La Granja de una noche para ver el palacio y sus jardines. La verdad es que los jardines y sus fuentes son preciosos, pero para apreciarlos en su totalidad y esplendor, creo que deberí­amos volver en primavera, porque en invierno las fuentes están apagadas. Se dirí­a que los jardines también lo están ;).

El resto de la estancia fue comida tras comida, como si fuera a ser nosotros a los que iban a sacrificar para la cena de Navidad. De verdad, que ya no estamos ninguno de los dos para este tipo de ágapes… :S  Y eso no se limitó a los dí­as señalados en rojo en el calendario…

La estancia en Cádiz vení­a determinada por infinidad de cosas en mi agenda; cosas, de las que hice sólo una o dos. En fí­n, se me hizo corto el tiempo y casi no pude ver a toda la gente que querí­a ver.

Allí­ llevamos a mi madre a ver cómo bailan los caballos andaluces, con el pensamiento puesto en cuánto o más habrí­a disfrutado mi padre con esas maravillas de cuatro patas. Pero aunque se hizo en ocasiones un nudo en la garganta durante el espectáculo, la verdad es que me hizo muy, muy feliz ver a mi madre tan ilusionada de ver en directo los jinetes, los carruajes, y cómo no, los caballos. :)

El último dí­a de vacaciones en Cádiz fue dedicado a la boda de una gran amiga, y al dí­a siguiente vuelta a Zí¼rich, que el lunes tení­a clase de alemán y no querí­a desaprovecharlas.

Y si empecé las vacaciones con catarro, las terminé igual, o peor. Porque aterricé en la no muy frí­a Suiza (3 grados a mi llegada a las 22.30h), con 39.5 de fiebre. El camino a casa se me hizo eterno y en cuanto toqué la cama, caí­ rendida de puro cansancio del corre-corre de los dí­as anteriores y de la fiebre. Al dí­a siguiente estaba mucho mejor, debió ser el cansancio de unas vacaciones de las que tanto Luy como yo hemos venido más agotados si cabe.

Un par de dí­as en Zí¼rich para comprobar que no nevaba, y de vuelta a Madrid a pasar el fin de semana con Luy, que se habí­a quedado allí­ por motivos de curro.

Y regresamos el domingo 15. Luy a su trabajo en la oficina, yo al mí­o de la casa…. Lo dicho, sin novedad en el frente.

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Sin poder aguantarme

Llevo unos dí­as de regreso en Zí¼rich, y he estado esperando que Luy haga la reseña de uno de sus regalitos de Reyes.

Por motivos de su curro (esta semana en Madrid), Luy no ha tenido mucho tiempo de escribir nada en su blog, pero es que yo no aguanto más las ganas de ver esta maravilla de pastel hecha obra de arte… XD

La chica que lo ha «esculpido» se llama Mar Varela, es de Cádiz y tiene arte por los cuatro «costaos» :).

Es tan buena, tan profesional, y le gusta tanto esto de las tartas fondant, que me atendió sin reparos y aceptó un trabajo que le quitarí­a seguro sus varias horas de pasarlo con su familia en unas fechas como son las Navidades/Año Nuevo.

Yo, que no tengo mucho arte en la reposterí­a y que hasta la masa de las galletas que hago la compro hecha por no tener ni idea de cómo hacerlas, me quedé en su dí­a maravillada de este tipo de reposterí­a, y ahora tienen un huequito en mis RSS de blogs de cocina.

Cuando me enteré de que habí­a una gaditana que hací­a este tipo de cosas, no me lo pensé ni un segundo y me puse a darle vueltas a una vieja broma que tení­amos Luy y yo… un pastel con forma de Estrella de la Muerte!

Y le quedó tan bien, tan bien, que nos dió una pena enorme comérnosla (o deberí­a decir destruí­rla? Jaja). Sobre todo cuando nos habí­amos pasado toda la tarde también, jugando con otro de los regalitos de Reyes de Luy: las figuritas de Lego que hací­an juego… ;)

 

Para tener más información sobre el trabajo de Mar, y ver más fotos de sus creaciones, aquí­:

http://www.cocimarlatienda.com/

http://www.vamosacocimar.com/

http://www.facebook.com/VamosacociMar