Ya está aquí…

… y me encanta. :)

Ya está aquí…

… y me encanta. :)

Una sorpresita para Luy… :) ¡¡Y parece ser que le encantaron!!
Ingredientes:
– 125 gr. harina,
– 125 gr. almendra molida
– 100 gr azúcar
– ralladura de 1 limón
– 1 sobre de levadura Royal
– 1 sobre de azúcar avainillado
– 1 pizca de sal
– 3 huevos
– 1/2 vaso de leche
– 1/4 vaso de aceite
Preparación:
Precalentar el horno a 180 grados.
En un bol, echar los ingredientes secos (harina, almendra, azúcar, ralladura de limón, sal, azúcar avainillado, levadura). Revolver y asegurarse que todos los ingredientes se han mezclado bien.
Añadir los huevos batidos, el aceite y la leche. Batir hasta conseguir una pasta fina.
Repartirla entre los moldes de papel. Hornear durante 20 ó 30 minutos.

Notas:
Estos pastelitos no subirán tanto como las clásicas magdalenas, así que hay que tener cuidado de no estar esperando a que suba la masa y se nos hagan demasiado en la espera. ;)
Gracias a las intolerancias de Zorza y Gofio, acabé en mi casa con algunos ingrediente que yo no hubiera comprado ni por asomo, en este caso la almendra.
No soy de hacer repostería, me sale fatal, así que hasta que he dado con una receta sencilla y que me convenciera, he tardado un poquito. :) Pero a Luy, al que iban destinados, le han gustado mucho estos pastelitos.
Pues ayer encendieron las luces de Navidad en Bahnhofstrasse. Es curioso, aquí le ponen nombre propio a la iluminación de Navidad… Lucy ;) Se inauguró el año pasado; por lo visto las anteriores eran horribles, en plan tubos de neón futuristas… :D
Y así luce Lucy, flanqueada por dos de los comercios de Banhofstrasse…

Ingredientes:
– Col
– Pimiento rojo
– Pimiento verde
– Zanahoria
– Cebolla (o cebollinos)
– Aceite de oliva
– Sal (una pizca)
– Salsa de soja
Preparación:
Cortar las verduras en juliana (a lo largo).
En el wok (en mi caso una sartén, por eso lo de «wok sin wok»), calentar un poco de aceite de oliva (2 cucharadas máx.) y cuando esté caliente, echar los pimientos, la zanahoria y la cebolla. Rehogar un poco y añadir por último la col.
Cuando haya cogido color, echar la sal (no demasiada) y la salsa de soja. Remover hasta que esté hecho. ;)

Si en el caso de Luy son las fotos, en el mío son las recetas.
No tengo imaginación para contar nada interesante últimamente, o más bien, lo que me ronda por la cabeza es demasiado íntimo y personal como para venir a contarlo a un sitio tan público. Además, no creo que nadie esté interesado en leer mis paranoias mentales o mis angustias. Ya tiene cada uno sus propias preocupaciones como para venir a escuchar las mías.
Lo único que me reconforta (hasta cierto punto) es meterme en internet y ver pasar la vida. Así he descubierto, entre otros, varios blogs de cocina interesantes, y me he decidido a probar algunas recetas, ya que tengo tanto tiempo libre en este exilio forzoso llamado «mundo de la Hausfrau».
Es más, además de mirarlas por internet me decido a probarlas. Lo malo, es que ir al súper se me hace un mundo (en general salir de casa) así que la mitad de las recetas las termino improvisando con lo poco que tenga en la despensa o en el frigorífico.
Uno de los puntos en los que Luy y yo nos hemos puesto de acuerdo, desde que estamos en Suiza, es en hacer un menú semanal de cenas (en mi caso tengo tb uno para mis almuerzos). Así no me tengo que poner a pensar lo que cenaré ese día, salvo el domingo, que es cuando lo organizo. Si tengo suerte, lo hago hasta bisemanal. Lo que no deja de ser paradójico, porque en realidad, tiempo para pensar es lo que más me sobra. (suspiro).
Los productos de comida son caros aquí. Para qué engañarnos. No es que tengas que vender tu cuerpo para comer carne o pescado alguna vez a la semana, pero tampoco los regalan. A mí en el fondo me ha venido bien, porque así me obligo a comer más verduras y de manera más sano. Nada de rebozados, fritos, etc. Bueno, ya no los comía; me he desacostumbrado. De las cosas que más se me resiente, cuando regreso a España, es precisamente el estómago. En España se sigue con la manía de cenar a las 21h o 21.30h como muy temprano (yo ceno sobre las 20h – 20.30h), y nada de plato único: entrante, primero, segundo y postre. Si a esto le sumamos la cantidad de fritos, empanados, rebozados, abuso de chacinas y embutidos, etc que usa la gastronomía local, pues para de contar. A ver, que me desvío del tema… :)
Mi día a día es bastante sencillo. Me levanto, desayuno y arreglo la casa. No más tarde de las 9.30h – 10h de la mañana tengo todo limpio y recogido (casa ventilada y todo). A partir de ahí dirimo entre salir a dar una vuelta, hacer la compra o hacer esto o lo otro que tengo pendiente o que estaría chulo hacer (patchwork, costura, etc.) Al final, sobra decir que no hago nada, salvo ver pasar la vida delante de mis ojos.
Sé lo que estaréis a punto de preguntar… pero no, no me lo he podido plantear aún. No hasta que mi A2 llegue a un C1, que es lo mínimo necesario. :(.
Y también sé lo segundo que estaréis pensando… eso ni se me ocurre por la cabeza :P.
En fín, que al final he reflexionado en voz más alta de lo que quisiera y os he robado más tiempo del que os podéis permitir para leer un post. Disculpad si os he aburrido. No pasará a menudo… voy a publicar mi receta nueva.
Haciendo una búsqueda sobre la canción de mi post anterior, he encontrado ésta, que la verdad, viene que ni pintada para hoy domingo, día de elecciones;)
My Dear Country. Norah Jones (Not too late. 2007)
‘Twas Halloween and the ghosts were out,
And everywhere they’d go, they shout,
And though I covered my eyes I knew,
They’d go away.
But fear’s the only thing I saw,
And three days later ‘twas clear to all,
That nothing is as scary as election day.
But the day after is darker,
And darker and darker it goes,
Who knows, maybe the plans will change,
Who knows, maybe he’s not deranged.
The news men know what they know, but they,
Know even less than what they say,
And I don’t know who I can trust,
For they come what may.
‘cause we believed in our candidate,
But even more it’s the one we hate,
I needed someone I could shake,
On election day.
But the day after is darker,
And deeper and deeper we go,
Who knows, maybe it’s all a dream,
Who knows if I’ll wake up and scream.
I love the things that you’ve given me,
I cherish you my dear country,
But sometimes I don’t understand,
The way we play.
I love the things that you’ve given me,
And most of all that I am free,
To have a song that I can sing,
On election day.
Lo que más me gusta un domingo es no desprenderme del pijama y gozar de buena música. :)
Come away with me. Norah Jones (2002)
Come away with me in the night
Come away with me
And I will write you a song
Come away with me on a bus
Come away where they can’t tempt us
With their lies
I want to walk with you
On a cloudy day
In fields where the yellow grass grows knee-high
So won’t you try to come
Come away with me and we’ll kiss
On a mountaintop
Come away with me
And I’ll never stop loving you
And I want to wake up with the rain
Falling on a tin roof
While I’m safe there in your arms
So all I ask is for you
To come away with me in the night
Come away with me
Ingredientes
– 6 pimientos de piquillo
– Medio sobre de cuscús
– Un puñadito de gambas
– 1 diente de ajo
– 1 chorreón de vino blanco
– Orégano
– Aceite de oliva
– Sal
– Queso rallado
Preparación
Preparar el cuscús de acuerdo a las instrucciones del sobre. Mientras se termina de hacer el cuscús, dorar el diente de ajo cortado finamente.
Añadir a la sartén las gambas cortaditas en trocitos hasta que se doren. Rociar las gambas con vino blanco y salar a gusto. Añadir el cuscús a las gambas y mezclar bien.
Rellenar con la mezcla de cuscús y gambas los pimientos del piquillo, y colocarlos en una fuente de horno. Verter aceite de oliva sobre los piquillos, y echar un poco de orégano y queso rallado por encima.
Hornear a 180 grados durante 10 – 15 minutos.

Notas:
La idea para esta receta la he sacado de aquí. Como no me gustan demasiado las salsas de tomate, la he sustituído por el orégano y el queso rallado (¡que para eso estamos en Suiza!).
Increíblemente, a Luy le han gustado (o eso me ha hecho pensar :P), y eso que a él los pimientos, ya sean piquillos o no, no le hacen mucha gracia :).
La próxima vez que los haga los acompañaré con algo de ensalada o de palmitos aliñados. Eso sí, la próxima vez tendrá que ser cuscús normal, porque el que me trajo Zorza desde Dublín (al estilo mediterráneo) se me está acabando… :(.
Estoy frente a mi mail y no dejo de alucinar.
He recibido un correo de una de las agencias de selección mejor consideradas de Dublín (Robert Walters), con una oferta para un puesto de trabajo que requiere inglés e italiano.
La agente comienza su email diciéndome que le ha sido imposible contactar conmigo vía telefónica. Lógico, teniendo en cuenta que la última vez que encendí mi SIM irlandesa fue en julio (de visita que estuvimos allí 3 días).
Se va a quedar de piedra cuando le conteste y averigí¼e la razón por la que no he contestado a su llamada.
¿Puede el destino ser más irónico?
Estamos en pleno otoño, y una de las cosas que llevaba tiempo queriendo hacer era ir de paseo al bosque y hacer fotos. :)
En Dublín el otoño duraba poco, ya que en cuanto las hojas de los árboles se ponían amarillas, llegaba el viento y las hacía caer a todas, dejando a los pobres pelados. Aquí en Zürich no hay tanto viento, y el otoño es una fiesta de colores ocres, verdes pistachos, amarillos y rojizos. Todos los bosques y parques se han transformado en un espectáculo sin igual.
Así que hoy, hemos salido, cámara en mano, a fotografiar uno de los más bellos otoños que he visto en mi vida.
El destino elegido era el bosque de Hönggerberg, en el Kreis 10. Relativamente fácil de llegar, nosotros fuimos a Zürich HB desde Adliswil, luego el tranvía 13 hasta Frankental, y desde allí el autobús 485 hasta Grünwald (aunque desde Frankental se puede llegar fácilmente andando).
Al tiempo que estoy escribiendo esto, Luy está haciendo lo propio con su post, así que no os voy a aburrir con detalles, que si no estarán duplicados ;) (además así publico antes que él el post… :P).
Os dejo con las fotos. :)












