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10 Jun 2011 Y de nuevo los vecinos…
 |  Category: Complaining... as usual, Suiza  | 2 Comments

Pues llegué por fín a Zürich, en una noche fresca y bañada por la lluvia. Tal parecía que el avión hubiera aterrizado en Dublín, y no aquí.

Ayer fui por la mañana a recoger mis papeles de residencia: Ya soy legal!! :) Tardaron más de la cuenta porque, a pesar de haberlos solicitado en febrero, en algún lugar entre Adliswil y la oficina central de inmigración se debieron perder. Ya estando en Cádiz, Luy tuvo que volverlos a solicitar en mi nombre, y al final mi permiso llegó justo cuando los dos nos hallábamos cruzando el mediterráneo en barco… ains…. :S

Otra de las cosas que hicimos ayer fue sacar mi tarjeta descuento en trenes, o también conocida como HalbTax.

Al regresar, encontramos una carta en nuestro buzón que en realidad estaba destinada a nuestros vecinos de arriba. Nos pasa a menudo que nos echan sus cartas a nuestro buzón, ya que los apellidos son similares al de Luy. Nuestros vecinos son portugueses, así que supusimos que algo de inglés hablarían, y así podríamos decirles que eso no era la primera vez que ocurría, y que lo comentaran en correos. Más que nada porque si les llega a nuestro buzón alguna carta importante y resulta que nosotros no estamos en casa (ya sabéis que “nos gusta” más un avión que un tonto un palito) pues lo mismo les hacía algún estropicio.

Así que allá que fuimos a hablar con ellos, cuando al subir a su pasillo vemos que fuera tienen cajas de mudanza igualitas, igualitas a las nuestras. Uy, qué raro, tan clavaditas son que parece que hasta tienen el apellido de Luy marcado a rotulador negro… Uhm, a ver, si nos acercamos más…. caray, pero si son nuestras cajas de mudanza!!! :S

Llamamos a la puerta y nos abren. Empezamos a hablarles en inglés y no entendían nada, pero como Portugal fue una comunidad autónoma más es vecina de España pues nos entendemos bien en nuestros propios idiomas. Les comentamos que somos los vecinos de abajo, que tenemos apellidos parecido y que habitualmente nos llegan cartas a su nombre. Como no entendieron lo de los nombres, les señalo con mi pie la caja de mudanza que tienen en el pasillo donde bien clarito pone nuestro apellido.

A la chica (creo) que se le cambia la cara, y nos dice:

Vecina: Ah, ¿sois vosotros?

Nosotros: En efecto, estas cajas son nuestras.

Vecina: Pero no estábais aquí, ¿no?. Resulta que nos vamos en un par de semanas, y vimos que teníais cajas en vuestro “keller” (trastero). Llamamos un par de veces para intentar pediros las cajas, pero nunca contestábais, así que las cojimos prestadas. Espero que no os hagan falta….

Nosotros: Bueno, lo de que no estábamos era cierto. Hemos estado de vacaciones y regresamos ayer. Lo de las cajas…. ¿cómo las habéis cojido si nuestro Keller estaba cerrado con candado y llave?

Vecina:… uhm… estaba abierto…

Nosotros: ¿Como? pero si tenía un candado….

Vecina:… uhm… no sé, pero estaba abierto… no es la primera vez que pasa, así que no dejéis nada de valor en el Keller…

Total, que así, entre esto y lo otro, les dimos su carta y dejamos la conversación, con una extraña sensación. Bajamos del tirón a comprobar el estado de nuestro Keller, y efectivamente, no tenía candado (ni siquiera aparecía en el suelo). Menos mal que sólo eran las cajas vacías de la mudanza y las de Ikea lo que teníamos allí.

Únicamente nuestro keller estaba abierto. Todos los demás tenían su candado. Era curioso que sólo estuviera abierto el que tenía cajas vacías. Yo, de ser ladrón, hubiera abierto el que tenía cosas de valor… ;)

Nuestra impresión está clara. Nuestros “maravillosos” vecinos, vieron las cajas vacías, pensaron que no pertenecían a nadie y se las ingeniaron para abrir el candado y sacar las que necesitaron. Luego comprobaron que tenían dueño, que habían sido pillados in fraganti y salieron al paso con esa excusa tonta de que nuestro Keller estaba abierto…

En fín. Que no tengo suerte con los vecinos… :(. Al menos estos se van pronto y aunque forman ruido, no son tan escandalosos como los italianos que tuvimos nada más llegar a Dublín.

 

10 Jun 2011 Carta abierta a albarco.com
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Sres. de Albarco.com:

Creo que decir en su panfleto informativo que sus excursiones por la bahía de Cádiz son los domingos a las 12.30h y luego no cumplir el horario, es engañar a la gente.

Y no porque salga más tarde, no. Sino porque mis amigas y yo llegamos a las 12.15 a puerto, sólo para descubrir que su barco había salido a las 12.10, es decir, 20 minutos antes de los publicado en su folleto.

Bien es  cierto que entendemos que, si el barco completa el aforo de pasajeros, salga antes de lo previsto, pero no nos cabe en la cabeza que esa circunstancia no venga advertida en su folleto “informativo”.

Tampoco entendemos cómo, tras llamar al número de información provisto por Uds., nos atiende una persona con tal dejadez, que se limita a darnos la razón como a los locos ante nuestra queja (creo que más que justificada). Su “sí, vale, vale… sí, vale, vale…” como única respuesta al otro lado de la línea telefónica, no nos resolvió ni aportó nada, y eso que mi amiga fue más que cortés al expresar su malestar por una publicidad que nos pareció algo engañosa. Al contrario, la sensación que nos deja su “atención al cliente” es que su empresa deja mucho que desear.

Cuiden mucho estos detalles, porque es una pena que una idea tan magnífica como la de hacer excursiones por mar para disfrutar de las vistas de la costa gaditana, se vean empañadas por esta “inexactitud” en cuanto a horarios, esa dejadez de su personal y esa falta de respeto a nosotros los pasajeros.

Desde luego han perdido a tres pasajeras momentáneamente, hasta que se nos quite el mal sabor de boca que tuvimos el pasado domingo al escuchar “sí, vale, vale…”.