Eso fue lo que marcó mi termómetro nuevo ayer durante tooodo el día.. :(.
Hoy al menos ha bajado la fiebre. Y he dormido algo mejor.
En esta casa no teníamos termómetro (es un piso de veraneo, no contemplamos ponernos malos…XD), así que ayer tuve que ir a comprar uno.
El de la farmacia me sacó uno digital y uno clásico. De los digitales nunca me he fiado, prefiero los clásicos, así que la elección de producto fue sencilla.
Cuando llegué a casa lo saqué de la caja y me quedé flipando en colores con el tamaño. Lo mismo era imaginación mía o producto de la fiebre, pero me pareció grande, muy grande. Ahora que me ha bajado algo la fiebre, he podido observar más detenidamente mi termómetro.

Me recuerda a esos de juguete que tenía cuando era pequeña. Al menos así los números los veo bien, bien. :P

Según la cajita en la que viene es ecológico, porque en lugar de mercurio usa galinstano, o lo que es lo mismo una aleación de galio, indio y estaño. Tiene hasta su sellito de certificación Eco y como no, es alemán (es que estos germánicos están obsesionados con las cosas eco y fácilmente reciclables…).


Mi madre tuvo uno de los de mercurio de toda la vida, que yo me cargué en un alarde por experimentar a qué temperatura estaban cocinándose las papas guisadas que tocaba como almuerzo ese día. Ni que decir tiene que el mercurio alcanzó más de 42 grados, y claro, ni el termómetro, ni las papas ni la olla sobrevivieron al experimento… XD. Ese día no recuerdo lo que almorzamos, pero no fueron papas guisadas… :P
Este nuevo dicen que no es tóxico. No, no voy a experimentar con él, jajajaja. Al fin y al cabo lo voy a seguir necesitando unos días más.